Cinema, Cultura, En Foco, Migrantes, Multicultura, Opinión

Buscando refugio en fortaleza Europa siendo transgénero musulmán

Esta es la travesía de Pepsi, la reina transgénero de la jungla de Calais. Sus viajes a través de paisajes sociales llenos de prejuicios y riesgos, fortalecidos por sus habilidades de supervivencia militar. La última película de la trilogía  de Enrico Masi’s sobre el impacto de los mega eventos aborda el más grande de todos: la migración masiva.

  

Graham Douglas

 

La historia de Pepsi despierta la imaginación: un hombre gay que creció en una parte de Filipinas bajo el control del Frente Moro de Liberación Islámica, con quien trabajó como enfermera y aprendió las habilidades de supervivencia en un conflicto civil. Y como enfermera fue aceptada para trabajar en Libia cuando el general Gadafi solicitó voluntarios. Desde allí viajó a Italia y pasó un tiempo en la Jungla de Calais, norte de Francia. En París conoció al cineasta Enrico Masi, y la reclutó para su próxima película por pura fuerza de personalidad.

La película de Masi,  “Shelter: farewell to Eden”  es la parte final de una trilogía, que comenzó con The golden temple” (2012), sobre los efectos de la construcción, y más especialmente la destrucción en las comunidades locales alrededor del sitio de los Juegos Olímpicos de Londres. Masi también es músico e investigador formado en antropología visual, y su tesis doctoral se centró en el impacto de los mega eventos. Es miembro fundador del colectivo de cine italiano, Caucaso. Después de completar la segunda parte de la trilogía con una película sobre los Juegos Olímpicos de Río, decidió que era hora de un nuevo enfoque, ¿cuál fué el próximo mega evento?

En conversación con The Prisma, después de proyectar su película en DocLisboa en Lisboa, describe su solución y habla en detalle sobre su relación con su personaje principal, Pepsi.

 ¿Cómo encaja Shelter” en la trilogía?

En 2010 yo vivía en Londres y soñaba con un entorno marginal cerca de la comunidad de Hackney Marshes, pensando que podría desaparecer debido a los Juegos Olímpicos. Fue una especie de epifanía, porque Iain Sinclair, el poeta que escribió M25 London Orbital , me presentó a Mike Wells, que estaba en una cooperativa oponiéndose a los desarrollos para los Juegos Olímpicos. Hice el primer documental (The Golden Temple, 2012), como parte del Caucaso Collective, y funcionó bastante bien en los festivales de cine y tuvimos una afiliación con académicos en las universidades, y luego hice la segunda película sobre los Juegos Olímpicos de Río con Mike hablando sobre los temas que habían sido importantes en los Juegos Olímpicos anteriores.

La primera película fue bastante científica, así que decidí darle un enfoque basado en la escuela italiana llamada Microhistoria, desarrollada por Carlo Ginzburg, que utiliza a una persona para representar un fenómeno amplio. Lepanto – Ultimo Cangaceiro fue una historia de amor sobre cómo la vida de Mike dejó de ser normal debido a su activismo. Luego decidimos que el último capítulo debería ser diferente.

Mi tesis doctoral había sido sobre el impacto de los mega eventos, entonces, ¿cuál es el nuevo mega evento? Es la crisis migratoria. El concepto de  La Doctrina del Shock de Naomi Klein dice que cuando ocurre una crisis, el capitalismo la usa como parte de sus operaciones más amplias.

Esto es similar a la crisis humanitaria, donde hay especulaciones, movimientos financieros, especialmente en el sur de Europa, y participación de mafias, que es casi un tema tabú en Italia.

¿Cómo conoció a Pepsi?

En Port-de-la-Chapelle en París, justo dentro de la autopista periférica, y en 2016-17, llegaron miles de personas que se movían entre allí y la Jungla en Calais, y Pepsi se llamaba a sí misma La Reina de la Jungla.

Estaba trabajando con una de las organizaciones benéficas que repartían comida, y ella se lanzó a sí misma, porque tiene un grado de narcisismo, que es importante en el cine. El primer día, esto está casi prohibido en la etnografía social, hicimos una grabación de audio de tres horas, que se convirtió en la estructura de la película, aunque la película tardó otros dos años en realizarse. Ella dedicó su vida a la película desde entonces.

Ahora tiene 39 años, quedó huérfana de una familia cristiana y creció con una familia musulmana en Mindanao, en el sur de Filipinas, en un área controlada por el Frente Moro de Liberación Islámica y se siente la influencia militar, ella tiene una forma de comunicacion muy seca, incluso cuando habla de eventos muy crueles.

Por supuesto, Pepsi esta en contra de la guerra, pero no de la manera que lo esta la gente occidental. Una vez, ella hablaba de cruzar muchas veces entre Francia e Italia a través de los Alpes en invierno, con policías, helicópteros y perros buscando migrantes. Yo dije que esto debe haber sido muy difícil, y ella dijo: “a veces en Filipinas, vivíamos durante tres meses en las montañas con gente que nos cazaba, así que tres días no es nada”.

Pasamos mucho tiempo junt0s en nuestras casas en Italia, lidiando con documentos y abogados y simplemente viviendo cada día, pero cuando quise explorar más preguntas psicológicas, ella simplemente dijo: “Ya te dije todo”.

Entonces, ella tiene el control de la película hasta cierto punto

Sí, y estoy felíz por eso, aunque desde el punto de vista de la producción, hay una falta de información, pero aceptamos su decisión para no explotarla.

Fue difícil no estar más involucrado, pero hay un nuevo proyecto planeado, porque ella dijo: “volvamos juntos a Filipinas para que puedan conocer a mi familia”, que puede llamarse The Promise.

Prometí hacer esto para ayudarla, y ella prometió a su familia que volvería para ayudarlos. Espero que esta sea una forma de contar la historia en un contexto universal, para ser político, no solo para permanecer en la academia o festivales de documentales, mostrando películas a personas privilegiadas.

No fue aceptada como una persona gay o transgénero por muchos musulmanes. ¿Cuál es su actitud hacia el Islam ahora?

Ella respeta las reglas del Islam Sunita. El grupo Moro era muy estricto, y ser gay es tabú, por lo que ella participó más como enfermera que como soldado.

En 2004, Ghadaffi solicitó a Filipinas 500 enfermeras y ella fue aceptada. Consiguió un trabajo bien pagado en un hospital en Libia. Y en Libia pudo relacionarse con otros. Se quedó allí hasta la muerte de Ghaddafi. La cultura mediterránea oriental, desde la época griega y bizantina siempre ha sido más abierta.

Parece que es muy políticamente consciente hablando de cómo las milicias en Libia no van a estar unidas por los Estados Unidos o la UE, solo si así lo deciden.

Sí, está haciendo un paralelo con la incapacidad de los países occidentales para sentarse alrededor de una mesa y decidir qué hacer. Estábamos viendo las noticias en un restaurante de Bangladesh en París, y ella estuvo completamente involucrada en el debate televisivo sobre la situación de los refugiados birmanos. Todos recibimos noticias globales, pero es diferente, dependiendo del país en el que se encuentre, ella lo ve desde una perspectiva más amplia, y me gustaría hacer otra película usando lo que sabe como un testigo muy especial.

Cuando viajemos a Filipinas, quiero escribir y grabar, y luego crear la película de una manera más ficticia.

¿Le preocupa  ir con ella a Filipinas y que le vean involucrado en la política local?

Es peligroso, sí, tengo algunas personas que me apoyan y me estoy preparando. Esta es la primera vez que hablo de esto. Esta promesa es como un destino, no se puede negar, pero quiero hacer esto para una gran audiencia: después de la trilogía, la dramaturgia cambiará.

La línea entre el cine y el activismo aquí es muy estrecha.

Próxima semana: Enrico Masi – filmando los grandes temas políticos para una audiencia masiva.

(Traducido por Miriam Carbajal – Email: miriamcarbajal2@gmail.com ) Fotos de Enrico Masi, suministradas por él a The Prisma)

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

*