Globo, Reino Unido

Elecciones en el Reino Unido: decisivas e impredecibles

Los británicos se aprestan para ir a las urnas por segunda vez desde 2017, en unas elecciones generales adelantadas por culpa del Brexit, y que se antojan como una de las más impredecibles de los últimos tiempos.

 

Néstor Marín

 

De acuerdo con un estudio citado por la cadena Sky News, la tradicional competencia entre conservadores y laboristas dio paso ahora a nuevas opciones, por lo que nadie se atreve a predecir si el electorado votará el 12 de diciembre en base a su posición sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), o apegado a la línea partidista.

Tampoco está claro si estos comicios, inicialmente previstos para mayo de 2022, ayudarán a resolver la crisis política provocada por la negativa del Parlamento a aprobar el tratado de retirada negociado por el primer ministro conservador, Boris Johnson, con sus pares europeos, y que obligó a posponer una vez más el controvertido divorcio.

La analista Beth Rigby, por ejemplo, es de las que piensa que muchos electores podrían optar por un voto de castigo contra los dos partidos principales, como ocurrió ya en 2017, con lo cual se podría volver al punto de partida: una Cámara de los Comunes donde ninguna de las fuerzas tenga la mayoría absoluta para gobernar.

Promesas

De todas formas, la batalla por los 650 asientos parlamentarios ya está planteada, y como era de esperar, los dos pesos pesados de la política británica lideran la marcha.

Sin embargo, sin dudas se hallan preocupados por los votos que le pueden restar otros partidos considerados minoritarios.

Por un lado, los conservadores convirtieron al Brexit en su bandera de lucha, y Johnson no se cansa de predicar que el Reino Unido necesita romper de una vez por todas sus ataduras con la UE el 31 de enero próximo, para poder navegar a toda vela hacia la prosperidad. Según el controvertido político, famoso por su cabello rubio desordenado, su vestimenta descuidada y una lengua por momentos soez, una vez fuera del bloque, su gobierno podrá dedicarse de lleno a poner en práctica una agenda doméstica que incluye, por ejemplo, multimillonarias inversiones en hospitales, escuelas y la lucha contra el crimen.

Concretemos el Brexit y desatemos el potencial de este país, exhortó el Primer Ministro en el primer debate televisivo ‘mano a mano’ que sostuvo con el laborista Jeremy Corbyn.

Los laboristas, por su parte, quieren aprovechar el adelanto de los comicios para tratar de propulsar su campaña electoral más allá del Brexit, con una agenda política y social basada en un cambio radical a favor de la mayoría, aunque sin deslindarse del controvertido divorcio con la UE, que al fin y al cabo es el punto focal del ejercicio cívico.

Corbyn promete, por ejemplo, acabar con las políticas de austeridad implantadas por los Tories desde su llegada al poder nueve años atrás.

E igualmente promete incrementar los impuestos a las grandes corporaciones y a los sectores más ricos para financiar con esas recaudaciones las fuertes inversiones que se propone hacer para disminuir la brecha social existente.

Respecto al Brexit, los laboristas aseguran que de llegar al poder, negociarán un nuevo tratado de retirada con los líderes europeos y luego lo someterán a la aprobación de los británicos en un referendo donde los votantes tendrán además la opción de decidir si desean permanecer dentro de la alianza.

Haremos el cambio que este país necesita y merece, asevera Corbyn a los británicos, pero sobre todo a los jóvenes que arribaron a la edad de votar después del referendo de 2016, cuando el 51,9%de los electores votó a favor de abandonar la UE.

A tono con los crecientes llamados de la juventud a frenar el cambio climático, en un eventual gobierno laborista también se implementaría una ‘revolución industrial verde’, y se crearía un fondo de 250 mil millones de libras esterlinas para promover políticas amigables con el medioambiente, además de que trabajaría por reducir a cero para 2030 las emisiones contaminantes

División del voto

Aunque minoritarios desde el punto de vista de la cantidad de asientos que ocupan en el Parlamento, el resto de los partidos que compiten en las elecciones del 12 de diciembre puede jugar un papel decisivo a la hora de escamotearle una victoria clara a los conservadores o los laboristas.

Los liberales demócratas, por ejemplo, se aprovechan de la ambivalencia mostrada por la dirigencia del laborismo a la hora de posicionarse a favor o en contra del Brexit, y se proclaman como los únicos que se oponen abiertamente a la ruptura. Con esa postura, la organización encabezada por Jo Swinson, y que se considera ya la tercera fuerza política del Reino Unido, busca atraer al 48,1%que votó por seguir dentro del bloque en 2016, también conocidos como ‘remainers’.

En el lado opuesto, pero con intenciones similares en cuanto a captar votos de los llamados ‘leavers’, está el Partido del Brexit, fundado por el eurofóbico Nigel Farage, quien aboga por romper cuanto antes con la UE, sin importarle los términos del divorcio.

Farage, sin embargo, dio muestras de sensatez cuando anunció que en el interés de no dividir el voto pro-Brexit, su partido no presentará candidatos en los 317 distritos electorales dominados por los conservadores.

El líder populista se rehusó, no obstante, a hacer más concesiones cuando los Tories le pidieron que hiciera lo mismo en las circunscripciones controladas por los laboristas.

En Escocia, los nacionalistas de Nicola Sturgeon también pueden erosionar el voto conservador y laborista con su promesa de que buscarán la celebración de un segundo referendo independentista, algo ya descartado por los dos principales partidos británicos.

Los Verdes, con su promesa de invertir 100 mil millones de libras esterlinas anuales para contrarrestar la emergencia climática que se avecina, y los nacionalistas galeses del Plaid Cymru son otros que, aunque escasos, también suman votos entre los detractores del Brexit.

Pero su incidencia podría ser incluso mayor si tenemos en cuenta que estos dos últimos acordaron con los liberales demócratas hacer causa común por el candidato con más posibilidades en al menos 60 distritos de Inglaterra y Gales.

Frente a tan amplio e inusual abanico de posibilidades, hasta los analistas más avezados se niegan a aventurar un ganador absoluto de las elecciones del 12 de diciembre, aún cuando las encuestas más recientes daban hasta 12 puntos porcentuales de ventaja a los conservadores sobre los laboristas. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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