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Inmigrantes “soñadores” en la cuerda floja

El destino de los beneficiarios del programa DACA es hoy más incierto  que nunca desde  que la Corte Suprema estadounidense escuchó argumentos sobre esa iniciativa, pues podría respaldar a Trump, quien ha pedido su eliminación.

  

Martha Andrés Román

 

Romina Montenegro llegó a Estados Unidos en 2001. Tenía dos años de edad y venia de1 Argentina. Reside en Florida y han sido 18 años muy largos en los que no ha tenido papeles de residente, pero estudia bajo los beneficios que le otorga el programa puesto en peligro por la administración Trump.

“Vine hasta acá porque se trata de protegerme a mí misma, a mi hermano y a muchos amigos que también están en el DACA; esperamos que la corte diga que lo que hizo el presidente de querer ponerle fin no fue legal”, le dijo Romina a Prensa Latina. Jensy Matute nació en Centroamérica y fue traída a Estados Unidos cuando tenía dos años de edad y desde entonces nunca ha regresado a su país de origen. “Me dio ansiedad, me dio miedo. Pensé que es feo que alguien tenga el poder de mandarme a un lugar que no conozco, donde tengo familia, pero no me siento tan conectada a esa cultura como lo estoy a la de aquí, mi hogar siempre ha estado aquí”, expresó.

Ambas viajaron desde Florida para unirse a los miles de beneficiaros del DACA y a personas que defienden la continuidad del programa, que se congregaron frente al edificio de la Corte Suprema, el mismo día en que dicho tribunal escuchó los argumentos orales que buscan acabar esta iniciativa.

El presidente Donald Trump, quien ha impulsado una agenda destinada a reducir la inmigración tanto ilegal como legal en el país, ordenó en septiembre de 2017 la terminación del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), un mecanismo que entró en vigor en 2012, durante la administración de Barack Obama (2009-2017).

Tal programa, del cual se benefician más de 700 mil jóvenes indocumentados traídos a este país durante su niñez y que son conocidos como “dreamers” (soñadores), no les ofrece un camino hacia un estatus migratorio legal, pero protege a esas personas de la deportación, al tiempo que les otorga permisos de estudio y trabajo. La decisión de Trump de eliminar la iniciativa desencadenó una serie de demandas legales, a raíz de las cuales el máximo tribunal del país escuchó el pasado 12 de noviembre los argumentos orales de las partes en tres casos sobre el tema.

En cada uno de esos litigios, las otras Cortes, inferiores, fallaron contra la finalización del mecanismo por parte de la administración del republicano. Por ello, el Departamento de Seguridad Nacional, administrador del programa, siguió renovando los permisos que reciben sus beneficiaros.

Como parte del proceso, la Corte Suprema deberá decidir si el Ejecutivo intentó de forma incorrecta cerrar el programa al declararlo ilegal y sin ofrecer una explicación detallada o analizar el efecto de esa medida en la población inmigrante.

La determinación del tribunal podría producirse en el verano de 2020, por lo que el tema seguramente tendrá una presencia importante en la campaña de cara a las elecciones presidenciales de noviembre de ese año.

Aunque Obama implementó el DACA mediante una orden ejecutiva, los defensores del programa dicen que Trump no puede detenerlo simplemente tildándolo de ilegal, y manifiestan que la ley federal requiere que el gobierno dé una explicación detallada sobre los motivos para querer ponerle fin.

El jefe de la Casa Blanca, sin embargo, sostiene que su predecesor no tenía autoridad para aprobar la puesta en marcha del mecanismo, y ha llegado a decir que el propio Obama reconoció que carecía de derecho legal para firmar la orden, algo refutado por diversas fuentes.

Posible respaldo a Trump

Luego de los argumentos orales, varios medios estadounidenses reportaron que los nueve miembros del máximo tribunal del país parecían divididos según las líneas ideológicas acerca de la decisión de Trump de finalizar el programa. Esto  podría ser favorable para el mandatario, dada la mayoría de cinco jueces conservadores frente a cuatro liberales. Según describió el diario The New York Times, los magistrados liberales indagaron sobre las justificaciones de la administración para terminar el programa, y expresaron escepticismo sobre los motivos aducidos por el ejecutivo para dar ese paso.

Pero otros jueces, incluidos los dos nombrados por Trump, indicaron que no cuestionarían el razonamiento del gobierno y, en cualquier caso, consideraron suficientes sus explicaciones.

Sin embargo, los jueces estuvieron de acuerdo en que los jóvenes que se inscribieron en el DACA provocan simpatía, y que ellos y sus familias, escuelas y empleadores, habían confiado en ese mecanismo de buena fe.

Asimismo, el presidente del tribunal, John Roberts, indicó que la administración tenía una sólida base para decir que el DACA era ilegal, pero también manifestó que la Corte Suprema podría fallar de manera humana, con el objetivo de minimizar las dificultades que enfrentarían sus beneficiarios si se le pusiera fin definitivamente.

De acuerdo con la cadena de televisión NBC News, expertos consideran que si la Corte Suprema llegara a fallar a favor del jefe de Estado, es poco probable que todos los enrolados en el DACA sean deportados de inmediato.

La sentencia del tribunal, por supuesto, determinará los próximos pasos. Pero si Trump prevalece, es probable que la administración imponga un cierre gradual similar a lo que intentó antes de que los tribunales inferiores bloquearan la eliminación, indicó el medio.

Como los permisos otorgados en el programa tienen una duración de dos años, abogados y expertos en inmigración creen que un posible desenlace sería que el ejecutivo no renueve esas autorizaciones a medida que vayan caducando las ahora vigentes. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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