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Conservadores: cuanto más cambian, más son lo mismo

Estamos ante el comienzo de un nuevo periodo histórico. La inexpugnable dominación del Partido Conservador en el Parlamento Británico asegura su control de la legislación para la próxima década.

 

Steve Latham

 

Sin embargo, su victoria además encarna una transformación en el partido mismo, ya que su victoria abrumadora fue posible por el cambio de muchos de los votantes de la clase trabajadora, alejados del Partido Laborista.

Esto fue especialmente en el norte y la región central. La gente de las circunscripciones tradicionales del Muro Rojo se taparon la nariz y marcaron la casilla azul, en gran parte para entregar el Brexit. Que los medios pueden haber promovido falsedades, u ocultado verdades acerca de las políticas de los Laboristas, no debe hacernos ignorar el significado de esta deserción masiva.

Muchos de la izquierda están culpando a la clase trabajadora por su decisión, invitándolos a redoblar esfuerzos y reafirmando la impopular doctrina socialista.

La extrema izquierda está simplemente gritando de angustia e ira, culpando a los Tories y su líder, Boris Johnson, en lugar de involucrase en el difícil negocio del análisis y reflexión.

Esta es una nueva situación, un conjuro fresco, un nuevo alineamiento de fuerzas históricas. Mientras que el Partido Laborista intenta reformarse como una máquina ganadora de la elección, ¿qué es probable que suceda?

Para prevenir estos nuevos seguidores regresando al Laborista en la próxima elección, los Conservadores reconocen que deben realizar algo diferente para ganarlos permanentemente.

Johnson ha prometido, por lo tanto, incrementar el gasto en infraestructura en el norte y en el Servicio Nacional de Salud.

Si estos prueban más que una hoja de parra, representan un cambio en el estado de ánimo del partido. Para esta afluencia de nuevos parlamentarios ahora sirven sólidamente a las áreas de clase trabajadora del país.

Sus intereses y base de clase social son muy diferentes de la política de laissez faire de los condados tradicionales y los suburbios del interior Tory.

Esto explica el uso por parte de Johnson de la retórica Tory “Una nación” desde su victoria. Pero la presencia de parlamentarios del norte requerirá más que medidas superficiales.

Para aquellos de nosotros en las zonas urbanas, este desarrollo se presenta con una oportunidad de esperar por algunas políticas mejoradoras.

Ciertamente, estos no van a ser iguales a lo que los Laboristas estaban prometiendo. Una estrategia realista de maniobra para posicionarse debe adoptarse a nivel local.

Por lo que, además de las protestas y resistencia, debemos ver qué (tal vez muy poco) podemos sacar de toda esta dispensa.

Pero, ¿qué tan probable es que salga algo positivo del caldero conservador? No mucho. La propia historia personal de deshonestidad de Johnson no fomenta la esperanza.

Esta percepción es reforzada cuando consideramos recientes líderes Tory. Por ejemplo, David Cameron abogó por la Gran Sociedad durante su campaña electoral.

Luego, cuando Theresa May se convirtió en Primera Ministra, habló de gobernar para ayudar a los menos favorecidos también. ¿Y qué sucedió? Nada. En ambos casos, la austeridad y los recortes continuaron.

No Podemos confiar en los Conservadores. La teoría no se confirma en la prácticca. La ideología del populismo promete mucho, pero entrega poco.

(Traducido por Florencia Alvarez)

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