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Sentado con un buen libro

Adorno escribió que nociones como la de “sentarse con un buen libro” son arcaicas. Su razonamiento fue que el mundo administrado por el capitalismo moderno hace obsoleta la idea de historias basadas en individuos que se consideran responsables de su propio destino.

 

Sean Sheehan

 

Toda la idea de lo que llamó “la persona interior” era, para él, ideológica.

Todo esto es bueno y sirve como un barómetro literario útil cuando se lee un libro que aspira a ser tomado en serio como una obra literaria. Pero a menudo queremos simplemente sentarnos y leer algo de ficción sin sobrecargar nuestros receptores críticos.

Todo lo contrario, de hecho: necesitamos alivio de una situación lamentable, escapar de nuestra difícil situación. Lo último que necesitamos es que se nos llame a pensar seriamente sobre el mundo. El punto bajo de referencia es una novela que no es basura; una modesta dosis de dopamina es todo lo que anhelamos.

“The Siberian dilemma” , de Martin Cruz Smith, hará el trabajo. Comienza con una casería de osos en Rusia, una en la que dos de los animales peligrosos deben ser capturados pero no asesinados.

Esta difícil tarea no es el dilema siberiano. Está teniendo lugar en Moscú y los osos han sido liberados del cautiverio por alguien que ha dejado un mensaje: “También somos animales”.

El dilema real del título, una elección temible a la que nadie desearía enfrentarse, no se explica sino hasta la cuarta parte del libro, momento en el que el lector, satisfecho, está involucrado en la trama, conoce los personajes y pasa las páginas con anticipación.

El protagonista es Arkady Renko, fiscal especial de la policía, que se dirige a Siberia por una razón personal.

Su novia Tatiana, una periodista de investigación, no ha regresado en el Transiberiano Expreso como se esperaba y no está respondiendo sus llamadas.

Su razón oficial para ir allí es interrogar a un prisionero checheno acusado de intento de asesinato e informar a su superior sobre Kuznetsov, un político etiquetado como “enemigo del pueblo” por su jefe corrupto, que trabaja para Putin. Los fanáticos de Martin Cruz Smith estarán familiarizados con Renko en sus novelas anteriores; apareció por primera vez en “Gorky Park” en 1981, así que es mejor no saber cuántos años debe tener ahora.

Cruz Smith no retrasa al lector y en esta novela los personajes están delineados con rapidez. En el avión a Siberia, Arkady se encuentra sentado al lado de un hombre con un abrigo de rata almizclada  gris que luce “un poco como el tronco de un tocón”.

El símil de Cruz Smith para las altas azafatas rubias que flotan por el pasillo exige un tipo diferente de imagen; las describe como “realeza vikinga”.

El humor es sombrío, la política de poder está sucia, pero Renko se mantiene como un hombre de principios en una sociedad donde la ética se ha privatizado principalmente, como todo lo demás.

“The Siberian dilemma” de Martin Cruz Smith es publicado por Simon & Schuster

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marín) – Fotos: Max Pixels

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