Globo, Mundo, Reino Unido

Educando Karamoja

En el norte de Uganda, voluntarios de una organización benéfica basada en Londres, que lucha contra la pobreza están incluyendo a padres, profesores, estudiantes y líderes comunitarios en proyectos que han mejorado drásticamente la educación allí.

 

Deborah Torr

Fotos de Peter Caton

 

Algunos afirman que se necesita una aldea para criar a un niño. Esto es sin duda cierto en Karamoja, la región más empobrecida de Uganda, azotada en los últimos años por la incertidumbre y la violencia. También se ha visto muy afectada por la sequía y el hambre, informando la ONU en 2016 que la mitad de la población de la región necesitaba ayuda alimentaria.

Incluso hoy, algunos niños se las arreglan con un solo plato de comida al día. Para esos niños y para los demás que viven en Karamoja, incluso llegar a la escuela puede ser una lucha: la red de carreteras en el área está mal mantenida, y algunas escuelas son inaccesibles cuando hay lluvias torrenciales.

No es de extrañar que muchas escuelas rurales tengan tan pocos niños asistiendo a ellas. Pero a algunos alumnos no se les impedirá alcanzar su potencial, sean cuales sean las barreras.

Stella Nagir, de dieciocho años, sabe lo complicado que puede ser asistir a la escuela en circunstancias difíciles. Stella era una estudiante estrella, hasta que se quedó embarazada con solo catorce años, lo que la llevó a abandonar la escuela.

Pero ahora, con el apoyo de su maestra y directora, Stella ha regresado.

Ha recibido las mejores notas y ha ganado una beca para poder asistir a la escuela secundaria.

Ahora en su primer año, Stella tiene grandes ambiciones, afirmando: “Cuando sea grande, quiero ser doctora”.

Pero a pesar de las historias de éxito como la de Stella, los profesores de Karamoja necesitan más ayuda y apoyo.

Ahí es donde entran los voluntarios de Voluntary Service Overseas: VSO . Uno de ellos es Lisa Barris, de Irlanda. Ella está ofreciendo tal ayuda, ayudando a los profesores en su comedido de alentar a los niños a asistir a la escuela.

Lisa también ha ayudado a establecer clubes de higiene, donde los niños pueden aprender sobre higiene personal. Estos son dirigidos por los mismos estudiantes, quienes transmiten sus conocimientos a la comunidad en general mediante canciones y charlas a sus padres y a otras personas en sus aldeas.

Los voluntarios también han organizado sesiones con los padres sobre una variedad de temas educativos, incluyendo temas difíciles como el papel de los profesores en la reducción del abuso infantil.

También hay un mayor énfasis en involucrar a las mujeres en la educación de sus hijos. En el pasado, las madres rara vez iban a las reuniones de padres y maestros, asistiendo sólo los padres. Pero los voluntarios han alentado a las madres a asistir, con muchas más involucrándose y contribuyendo a las reuniones.

También se están realizando esfuerzos para aumentar la confianza de las estudiantes femeninas, con concursos de debate dirigidos por alumnos que ven a las jóvenes poco a poco cada vez más abiertas en los debates.

Muchas jóvenes, como Monica Ayugi de 12 años, cuya imagen aparece arriba, asume ahora el papel de oradora principal de sus equipos. Ella afirma: “el debate ha acabado con el miedo. Si una joven comienza a menstruar, puede temer que informen de ello a cualquiera, pero para mí ahora, no temo a nada, y puedo decir a cualquiera que pueda ayudarme”.

Además, los profesores han recibido orientación y capacitación en asesoramiento de voluntarios como Lisa Barrins. Eso significa que los estudiantes con problemas personales o dificultades en el hogar ahora pueden conversar sobre tales problemas con adultos que están ahora más cualificados para ayudar y pueden brindar un buen asesoramiento.

Hace tres años, Mojo Scovia, abandonaba la escuela y corría el riesgo de contraer matrimonio prematuro.

Una donación por parte de un voluntario de VSO dio lugar a que pudiera regresar a sus estudios, y ahora asiste a la escuela regularmente.
“Hace tres años estaba triste porque tenía miedo de casarme tempranamente. Ahora voy a la escuela y me convertiré en alguien importante”, afirma Mojo.

Si es necesaria una aldea para criar a un niño, las aldeas de la región de Karamoja están ahora mucho mejor equipadas para hacerlo.

Los estudiantes como Mojo tienen aquí ahora una red de apoyo mucho más fuerte, por lo que una crisis familiar o dificultad financiera no significa el final de su educación.

(Traducción de Lidia Pintos Medina) – Photos by ©VSO/Peter Caton suministradas por VSO)

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