En Foco, Opinión

La risa remedio infalible

Estoy plagiando este formidable título (¡De malas!) de la revista Selecciones “Readers Digest”, que leía durante mi infancia.

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Armando Orozco Tovar

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Ahora estoy muriéndome de risa al recordar, que un familiar hacía empastar estas revistas en cuero y las escondía. ¿A dónde habrán ido a parar?

Por estar leyéndolas como si fueran magazines pornográficos en el baño, me robaron la dicha de las verdaderas lecturas, confesadas por escritores famosos en entrevistan para la radio: “Yo de niño leía a Salgari… a Mark Twain, Las mil y una noches…”

Que vergüenza revelar a estas alturas, que sólo lo hice con las historietas cómicas: (así las llamaban) “Tarzán”, el hombre mono, “El fantasma”, “Los alcones negros”, que no pudieron derrotar a los coreanos en Korea; El Santo, un luchador mexicano, antecesor del Chapulín colorado, y al Vampiro con capa negra (Batman) y amante adolescente. Ah, se me olvidaba: Mandrake el mago con su esclavo Lotario, y Dick Tracy, de reloj pulsera con el internet de ahora… ¡qué adelanto!

Es así como recordando estas cosas no dejo de reírme, pero también con la risible actualidad: Un Papa, agarrado como a cualquier mortal por el “existencialismo kafkiano”, asomándose al balcón de su palacete para decir llorando: ¡No me jodan más, ¡Hostias! Yo lo que quiero es irme de vacaciones a Varadero!

Pero qué decir de los políticos colombianos con sus enormes y costosas corbatas kitsch, de colores primarios, (muchos ni hicieron la educación primaria). Cómo no reírse de estas cosas, si es que este atributo sólo es del animal humano, y está según Marcel Schwob, probablemente destinado a desaparecer. ¿Acaso el humor da risa? ¿O es sólo el espejo de la tragedia? Luis Vidales (poeta colombiano) decía que no había nada más humorístico que la historia Los totalitarismos y los fundamentalismos, por supuesto siempre prohibieron la risa.

¿Imagina usted a Stalin derretido por carcajadas ante algún chiste contra él? O a Jesucristo descoyuntándose doblado de la risa al ver a sus boquiabiertos pescadores y pecadores, cuando como un ilusionista reciente en el Támesis, caminó sobre las aguas.

La religión castiga este gesto, porque necesita rostros adustos despojados de algún brote de ironía frente a sus fábulas. Y siempre se debe estar serio ante las torturas de la inquisición.

Pero el chiste en las democracias de mentiras son burlas flojas, sin humor. El gracejo se convierte en mueca.

Aquí todo el mundo se ríe en demasía, pero de mentiras. No es un verdadero producto del sabio sarcasmo.

Dios tampoco se ríe de sus travesuras. Los dioses paganos si se carcajeaban por todo, por eso existían dando origen al arte, la poesía y a la ficción. Y no al tedio religioso, que sólo desea creyentes adustos con cara de muertos.

Aún se cree que la risa conduce al infierno, a lo pecaminoso, pero la realidad es que desacraliza, espanta los demonios y es aliada de la libertad, de lo lúdico, del eros, que todos llevamos dentro.

El carnaval de todas partes existe por la necesidad del baile, el disfraz, la burla y la comicidad, pero al otro día de finalizar los curas le ponen con malos trazos cruces de ceniza en la frente a los que se dejan, como diciendo: “Ya gozaste, ahora jódete porque te vas a morir…”

¡Qué pereza! Por lo tanto en la fiesta ponte la máscara de la burla hasta que termine… del humor y de la risa, ancha y democrática como el mar.  La iglesia es la institución del Tánatos, el carnaval del Eros, no admite jerarquías porque un buen polvo sólo se logra a la par en la cama. Sólo así se llega al comunismo de las sábanas. A un verdadero orgasmo…a una verdadera carcajada de vida.

A esta sociedad la quieren hacer reír a la fuerza con malos chistes, por eso a los cómicos de radio y televisión nunca los matan, como sí ocurre con los humoristas, porque no hay nada más serio que el humor.

Sin duda la risa cura.  Es aliada de la poesía y del erotismo. Nadie hace el amor verdadero con cara adusta. De modo que  muérete de la risa antes que desaparezca.

(Fotos: Pixabay)

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