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Wittgenstein y Trump: la política de la gramática

En el “Tractatus” de Wittgenstein, el lenguaje tiene un inexpugnable control de la realidad. Representa al mundo, pero no puede decir cómo se refleja la realidad, porque no podemos salirnos del lenguaje para ver este reflejo. En su filosofía tardía, encontramos las antípodas: el lenguaje no tiene esencia; los juegos de lenguaje tienen diferentes reglas y diferentes gramáticas.

 

Sean Sheehan

 

El cambio en el pensamiento de Wittgenstein sucedió gradualmente. Este período intermedio es el tema de los ensayos en “Wittgenstein in the 1930s: between the tractatus and the investigations” (Wittgenstein en los años 30: entre el tractatus y las investigaciones) y son las arenas movedizas en las que se puede situar la lingüística de Trump.

Wittgenstein habla de la ‘armadura lógica’ de una frase, que puede representar el estado de las cosas en el mundo no lingüístico. El lenguaje populista de los tweets y los discursos de Trump, que imita de forma astuta los patrones de pensamiento de sus partidarios, lleva esto a un nuevo nivel.

Por lo tanto, su frase ‘Make America Great Again’ es más que una aspiración: encarna cómo fue el mundo en el pasado y cómo será en el futuro. No puede ser debilitada por sus críticos, porque el lenguaje consagra la verdad.

A principios de la década de 1930, Wittgenstein expresa cómo ‘la gramática determina [el] lugar de una palabra en el espacio lógico: y [el] lugar de una palabra en el espacio lógico es su significado’.

Los usuarios del lenguaje son como ruedas dentadas en un entorno lingüístico y el engrane de los dientes es la gramática haciendo su trabajo.

Christiaan Tonnis ~ Ludwig Wittgenstein 2 / Approx. 55.1 x 70.9 inches / Oil on canvas / 1987. Flickr. License Creative Commons/

Wittgenstein llega a ver el lenguaje como performativo y la retórica de Trump crece en los actos de habla. Las declaraciones de tipo no fáctico pueden usar la gramática del lenguaje fáctico para hacer que parezcan verdaderas.

Y aunque el número de mentiras que dice Trump es legendario y se rastrean clínicamente cada semana, tales cálculos son irrelevantes para sus partidarios, que las desestiman como ‘noticias falsas’. La gramática se rige por las normas y, como las de ajedrez, deciden qué se puede permitir y qué no. La comprobación de los hechos no entra en lo permitido.

La gramática convencional no nos permite decir ‘esos dos son idénticos pero estos dos son más idénticos’. No obstante, la regla de que no se puede utilizar los ‘más idénticos’ no se debe a una realidad externa al lenguaje.

No hay ni un ápice de realidad que diga que los ‘más idénticos’ no sea gramatical.

Alguien no puede estar ‘parcialmente embarazada’ sin cambiar el significado de la palabra. Utilizando una y otra vez palabras como ‘invasión’, ‘foráneo’, ‘animal’ y ‘criminal’, Trump, como la brigada Brexit, está cambiando el significado de la palabra ‘inmigrante’.

La afirmación de Trump de que ‘mi retórica… une a las personas’ es cierto para sus seguidores, pero una mentira para todos los demás.

Él y su audiencia comparten una gramática con un nuevo conjunto de reglas que pueden convertir las opiniones en hechos, las mentiras en verdades.

Como Wittgenstein llega a darse cuenta, las palabras a menudo se toman de forma equivocada para “que representar una cosa o sustancia”, cuando no es así como están siendo utilizadas. El lenguaje de Trump puede reflejar su mente indisciplinada, pero esto no puede explicar su eficacia para conectar con su audiencia.

Foto: Pixabay

La filosofía posterior de Wittgenstein sienta las bases para comprender cómo la inarticulación puede ser altamente articulable.

Wittgenstein in the 1930s: between the tractatus and the investigations”, editado por David G. Stern, publicado por Cambridge University Press

(Traducido por Iris María Blanco Gabás – Email: irisbg7@gmail.com)

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