Migrantes, Multicultura

Inmigrantes en tiempos de Covid: “Pensé que moriría”

Carlos Corredor contrajo el coronavirus después de viajar en transporte público en Londres. Cuando la fiebre pasó los 40 grados, pensó que iba a morir solo, en un país extranjero y sin la oportunidad de despedirse de su familia. Ahora tiene miedo de contraer el virus por segunda vez: “Alguien me dijo que no sucede dos veces, pero no quiero probar si esto es cierto o no”.

 

Carlos Corredor

Nathan Raia

 

Carlos comenzó a sentirse enfermo en marzo, cuando la pandemia todavía estaba subestimada en el Reino Unido. Cree que se infectó mientras viajaba en el metro, desde su oficina, en la línea Piccadilly.

Entonces vio que un turista que estaba cerca de él tosía y se asustó. Al día siguiente, tuvo sensación de sequedad en la boca, picazón en la garganta y tos seca, los primeros síntomas de la enfermedad.

Antes había escuchado muy poco sobre el virus, China estaba demasiado lejos e incluso después de lo que después pasaba Italia y España, nunca pensó que algo así podría haberlo afectado.

Un día visitando a un amigo, comenzó a mostrar los primeros síntomas.

Su amigo le hizo notar que se veía pálido y que tenía los ojos apagados. Afortunadamente, el amigo de Carlos no mostraba ningún síntoma de Covid-19, aunque no se había hecho la prueba. La primera reacción de Carlos fue de sorpresa, pero su actitud positiva lo ayudó a relajarse y comenzó a pensar en cómo manejaría la situación. Como trabaja en el sector de la salud, conoce a algunos médicos, a los que contactó entonces.

Ellos mantuvieron contacto con Carlos y le ofrecieron su apoyo. Después de eso, no fue demasiado difícil para Carlos pedir ayuda. Lo informó con tiempo al médico de cabecera y llamó al número 111, que hizo que alguien se mantuviera en contacto con él.

Inmediatamente le pidieron a Carlos que se aislara y durante los primeros días, le pidieron que se tomara la temperatura regularmente y mantuviera un registro de ello.

Como su lengua materna es el español, el NHS lo puso en contacto con un asesor que hablaba el idioma, que fue muy amable y le explicó todo.

Durante su enfermedad, perdió 12 kilos y debido a la fiebre alta, ni siquiera pudo salir de su cama y también experimentó alucinaciones producidas por la temperatura elevada.

También tenía problemas de tos y respiración: “¡No salía aire y esto me causaba ansiedad pues yo pensaba que te estás muriendo!”

Hasta último momento esperaba que la prueba resultara negativa y que solo tuviera una gripe común. Cuando su condición empeoró, fue visitado en su casa, ya que prefería ser tratado en la seguridad de su hogar pues tenía demasiado miedo de morir en el hospital. Durante la visita, los médicos le confirmaron el diagnóstico.

A lo largo de su aislamiento, recibió ayuda de dos de sus amigos más cercanos que le llevaban  comida y estaban cerca en caso de alguna emergencia, aunque sin estar con él. “¡Todos sabíamos que era muy arriesgado estar conmigo!”

Para evitar la transmisión del virus, sus amigos usaban guantes y máscaras faciales cuando tenían que estar cerca de él.

Carlos habló sobre su condición con otros amigos que también se vieron afectados por el Coronavirus, pero seguía preocupado de que pudiera morir solo, lejos de su familia, que aún hoy no sabe que Carlos padeció el Covid-19. “Tienen suficiente con sus cosas allá como para agregares más preocupaciones”.

Las preocupaciones de Carlos provienen del hecho de que no tiene ningún miembro de la familia viviendo en el Reino Unido, un país al que se mudó hace más de 26 años, en busca de una vida mejor, un mejor futuro y libertad.

Pese a la distancia nunca abandonó sus raíces. De hecho, durante los últimos 21 años, ha estado trabajando como gerente de servicios latinoamericanos en NAZ sexual health for everyone, donde brinda apoyo a los miembros más marginados de la comunidad latinoamericana.

Carlos siempre ha trabajado muy duro por su comunidad y el Coronavirus no solo lo afectó directamente a él, sino también al trabajo que él y sus compañeros estaban haciendo en NAZ, ya que estaban en contacto con personas vulnerables y su  oficio generalmente se realiza de forma presencial.

Al principio, tuvieron que detener todo su trabajo y encontrar formas creativas para poder seguir prestando sus servicios.

Por lo tanto, comenzaron a enviar kits de pruebas rápidas de VIH por correo y a hacer la prueba a través de WhatsApp, y actualmente la asesoría es por teléfono. Hoy día hay más personas recibiendo ayuda para acceder a servicios en línea, recientemente implementados, apoyo emocional y servicios de asesoramiento, siempre brindados por teléfono.

La experiencia de Covid-19 tuvo un impacto tanto en su vida personal, laboral y social.

Por ejemplo, incluso cuatro meses después de su recuperación, todavía tiene algunos amigos muy cercanos que no quieren conocerlo, ya que creen que aún podría ser contagioso, pero Carlos entiende esta actitud, ya que Covid-19 sigue siendo un nuevo placer y la gente aún lo teme.

Afortunadamente, todavía se mantienen en contacto por teléfono, y esperan que todo esto cambie pronto.

Por lo demás, Carlos se siente positivo sobre el futuro, espera que podamos pronto recibir la vacuna y volver a un estilo de vida normal, “… porque si estamos sanos podemos lidiar con lo que sea que encontremos, esto es nuestra filosofía de supervivencia latinoamericana”, comentó.

Carlos advierte a aquellos que no creen en la fuerza del virus, que en realidad es muy real, y la experiencia de tenerlo no es nada agradable.

Es por eso que para él es realmente importante seguir las medidas de distanciamiento social, especialmente en un país como el Reino Unido, donde el riesgo de infección aún es alto y dónde el piensa que la relajación del cierre de emergencia ha llegado muy pronto y por razones puramente económicas.

“Algunas personas se comportan de manera irresponsable como hemos estado viendo en la prensa y está poniendo a todos en riesgo”, dice.

De la experiencia del Covid-19, en su vida laboral y personal, Carlos aprendió mucho, además,y ahora trata de ver el lado positivo de su aventura: “Fue una experiencia muy difícil para mí, pero en cierto modo, hubo un lado positivo de haberlo padecido al inicio de la pandemia, ya que ahora puedo brindarle consejos en español sobre cómo manejarlo y especialmente recomendar qué hacer”.

(Traducido por Camila Márquez)Fotos suministradas -y autorizadas para su publicación- por el entrevistado.

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