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La bomba atómica que terminó la guerra

Se cumplen 75 años de la hecatombe nuclear. Y es tiempo de recordar la historia y su tragedia: entre el 6 y el 9 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó su artefacto más devastador en Hiroshima y Nagasaki, las dos islas japonesas. La debacle provocó más de 135.000 muertos, 40.000 heridos, y otras 20.000 personas sufrieron los efectos de la radiactividad.

  

Juanjo Andrés Cuervo

 

Desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939 hasta su conclusión en 1945, la cifra estimada de muertos fue de entre 50 millones y 85 millones de personas.

Tras seis años de combate, y ante una derrota inevitable, Alemania firmó su rendición el 7 de mayo de 1945.

Sin embargo, ahí no terminó el conflicto bélico. Todavía quedaba uno de los episodios más cruentos en la historia reciente. Para finalizar la guerra, Harry Truman, presidente de los Estados Unidos, dio la orden de lanzar bombas atómicas en Japón.

Habiendo calificado a la bomba atómica como “la bomba más terrible en la historia”, era obvio que el presidente americano conocía perfectamente las consecuencias devastadoras de aquella acción.

Y, aun así, Harry Truman decidió usar este artefacto para fulminar dos islas japonesas, Hiroshima y Nagasaki.

El resultado aseguró a los Aliados la victoria final, y a Estados Unidos en particular, la consagración como nación dominante en armamento nuclear.

Esta acción ha pasado a la historia como una de las mayores atrocidades de un conflicto bélico.

Las cifras así lo atestiguan. Más de 100.000 personas murieron en Hiroshima, y otras 20.000 sufrieron las consecuencias de la radiactividad, provocando una cruel agonía hasta el final de sus vidas.

Por otro lado, la bomba lanzada en Nagasaki el 9 de agosto, causó entre 35.000 y 40.000 muertos, y más de 40.000 heridos.

La expansión japonesa

Antes de la Segunda Guerra Mundial, Japón había extendido su dominio a través de Asia a un ritmo frenético, convirtiéndose en la nación más poderosa del continente. Eventualmente, plasmó su supremacía en el mundo oriental a través de una alianza con Alemania e Italia, mediante la elaboración del Pacto Tripartito el 27 de septiembre de 1940.

Con el objetivo de formar una coalición de naciones asiáticas libres de la influencia europea, en julio de 1941, los japoneses dirigieron su ejército hacia el sur de Indochina, territorio controlado por Francia.

Este fue el detonante para que países europeos, como el Reino Unido y Países Bajos, junto a los Estados Unidos, realizaran una serie de medidas para bloquear el desarrollo económico del país asiático.

Entre otros, se incluyeron una serie de embargos comerciales, y una disminución del 90% en el suministro de petróleo que perjudicó los intereses de Japón.

Pearl Harbor, Hiroshima y Nagasaki

Ante esta coyuntura, el 7 de diciembre de 1941, el ejército japonés realizó un ataque contra la base naval de los Estados Unidos en Pearl Harbor.

La maniobra buscaba evitar la intervención de la Flota del Pacífico de Estados Unidos en Asia. Inevitablemente, los americanos usaron este aliciente para entrar de forma activa en el conflicto bélico, declarando la guerra a Japón. Durante los cuatro años siguientes, los estadounidenses libraron una dura contienda contra los nipones en Asia. Tras la rendición de Alemania en 1945, los japoneses no encontraron apoyos en las grandes potencias, y los líderes de los Estados Unidos decidieron ejecutar su arma secreta, “El Proyecto Manhattan”.

Este proyecto, desarrollado en colaboración con el Reino Unido y Canadá, tenía el objetivo de desarrollar la primera bomba atómica de la historia.

Para ello, se invirtieron miles de horas y billones de dólares. El objetivo era evidente: crear un arma de destrucción masiva que sembrara el caos, y que sirviese de advertencia sobre el inigualable potencial norteamericano.

Después de llevar a cabo una prueba el 16 de julio de 1945 en Nuevo México, y comprobar la capacidad devastadora de la bomba atómica, Estados Unidos decidió finalizar la guerra, asestando un golpe letal.

Entonces, asolada por la explosión de la bomba y la contaminación atómica, Japón se rindió el 15 de agosto de 1945. Finalmente, el 2 de septiembre, culminó oficialmente la Segunda Guerra Mundial.

(Fotos: Pixabay)

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