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El ciclo vital de la crisis del Corona

¿Cómo podemos planear para el resto de esta pandemia, cuando no sabemos cuánto durará? Tal vez si conocemos las etapas aproximadas por las que atraviesa cualquier crisis, podamos tener alguna una idea.

 

Steve Latham

Recientemente, un consultor, Simon Barrington, impartió un webinario sobre el ciclo vital de una crisis. Según él, hay tres etapas: Respuesta, Recuperación y Reconstrucción

Estas son las fases típicas por las que pasan los gobiernos y las ONG, a medida que planean cómo hacer frente a la emergencia.

La primera cubre la prisa inicial de obtener ayuda para las víctimas, a menudo asolada por el pánico. La segunda consiste en el intento de establecer cierta normalidad constante. La tercera es la reconstrucción a largo plazo de la sociedad.

Ya sea a nivel nacional, transnacional o muy local, podemos evaluar nuestra eficacia, empezando por dónde nos ubicamos entre estas tres fases.

Debido a que son muy básicos, estos amplios términos son, a la vez, imprecisos. De hecho, podríamos volver a dar un paso atrás, volver a un paso “anterior”, a medida que se profundiza la crisis.

Nos encontramos envueltos en un torbellino cíclico repetitivo, a medida que reaccionamos a unas circunstancias que cambian rápidamente, y también descubrimos que los problemas que considerábamos resueltos simplemente estaban temporalmente paralizados.

No se ve favorecido por nuestra tendencia a saltarnos el paso intermedio, la Recuperación, y comenzar la Reconstrucción, sin haber tratado los temas que nos ocupan.

Por ejemplo, las presiones de las empresas para volver a abrir las tiendas y fábricas durante el Covid son comprensibles, desde el punto de vista de los beneficios, pero también con respecto a los empleos de la población.

Esto se da especialmente en los casos en los que el empleado recibe el salario según los días trabajados, como me comenta un amigo que está en Perú, que tienen que romper las reglas de distanciamiento social para mantener a sus familias. Hará falta paciencia, para no apresurarse, y también fuertes dosis de intervención gubernamental: algo irónico para los regímenes conservadores liberales, cuyos instintos naturales son exactamente lo contrario.

La etapa de Recuperación es la más difícil. Hemos logrado el primer esfuerzo frenético de reaccionar ante la emergencia y todavía no estamos en la posición de la Reconstrucción.

Además, en ese periodo reside el mayor peligro de ruptura social. No sería inusual que se produjeran protestas masivas, porque son los más pobres de la sociedad los que más sufren y los que menos ayuda reciben.

Por ejemplo, después del huracán de Haití en 2018, hubo violentas protestas callejeras debido a la corrupción y las dificultades económicas.

Black Lives Matter también se debe a la manera en que el Covid ha aumentado las injusticias ya existentes, produciendo un deseo apocalíptico urgente de remediarlas inmediatamente.

Señalar esta conjunción de protesta y pandemia no significa menospreciar a la primera, como si fuera simplemente un epifenómeno.

Más bien estoy resaltando la naturaleza extrema de nuestra era, donde hay simultáneamente un gran potencial para el bien y el mal.

Debido a que la crisis pone de relieve las disparidades económicas y sanitarias en nuestras sociedades divididas, también nos brinda la oportunidad de abordarlas.

Estos movimientos de protesta provocarán, o bien una reacción autoritaria creciente, o un cambio político, para que la Reconstrucción pueda comenzar de verdad.

 (Traducido por Iris María Gabás Blanco – irisbg7@gmail.com)  – Fotos: Pixabay

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