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Lazos solidarios entre Bolivia y Cuba

Uno de los objetivos del régimen de facto en Bolivia (sepultado por el pueblo en las elecciones pasadas), fue sembrar intriga y desconfianza entre el país suramericano y Cuba, con campañas mediáticas y por presiones políticas.

 

Manuel Robles Sosa

 

Pero fracasaron, pues las organizaciones bolivianas de solidaridad con la isla mantuvieron en pie su posición firme en las relaciones de amistad.

La razón de esa fortaleza es que el movimiento de solidaridad de Bolivia con Cuba se consolidó, con múltiples hechos y gestos, a través de tres generaciones. Manuel Robles dialogó con representantes de cada una de ellas.

El ejercito de batas blancas

“Los integrantes de la primera graduación de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), siempre decimos que nos casamos con Fidel”, dice la doctora Alidson Gómez y explica que el líder de la Revolución cubana obsequió un anillo recordatorio a cada uno de los graduados.

Recuerda que Fidel Castro “nos regaló un estetoscopio, un tensiómetro y, en fin, todo lo necesario para que de allí, de la ceremonia, nos fuéramos a trabajar”.

Aquella vez fueron 60 estudiantes bolivianos, y hoy existen aproximadamente 5 mil médicos de Bolivia graduados en Cuba.

Cuando entrevistamos a Gómez, el 15 de noviembre, se celebraba el aniversario 21 de lo que ella llama “el sueño de Fidel”, la Escuela Latinoamericana de Medicina, inaugurada por él ese día de 1999.

Gómez representa a la Asociación de Médicos Bolivianos Graduados en Cuba en la organización de actividades de solidaridad con la isla, la que considera de suma importancia para quienes fueron formados “como parte del ejército de batas blancas”.
Dice que en Cuba aprendió que la salud es un derecho de todos y debe brindarse con calidez y calidad.

Destaca además la gran labor realizada por los médicos del Contingente Internacional Henry Reeve en Bolivia, cuya actividad alcanzó confines a los que nunca había llegado un galeno. “Y claro que se merecen el Premio Nobel de la Paz, sería muy justo que se les otorgara”.

Por la vida

La familia de María Isabel Vizcarra simpatizaba con la Revolución cubana desde su victoria en 1959 y el activismo solidario de ella data de hace cerca de medio siglo.

Además, tuvo una sólida formación familiar solidaria, desde pequeña, a lo que se agrega la herencia de hermandad de las culturas ancestrales andinas.

“Para quienes nos sentimos parte de la Patria Grande, es un deber la solidaridad con Cuba y su admirable dignidad y ejemplar colaboración en áreas como la salud y la educación, que demuestran su militancia por la vida”, dice. La solidaridad, agrega, debe extenderse a todos los procesos revolucionarios y proclamar la verdad sobre ellos, que la llamada gran prensa distorsiona.

María Isabel Vizcarra es miembro de “Café Semilla Juvenil”, un centro de irradiación cultural, social y política a cargo de católicos seguidores de la Teología de la Liberación, que en Bolivia tuvo grandes partidarios como el sacerdote Luis Espinar, asesinado por militares golpistas en 1980.

Para ella, el recién derrotado gobierno de facto en Bolivia fue solo un accidente en el camino, y tras la victoria electoral del presidente Luis Arce “el río ha vuelto a su cauce”.

Ideas juveniles

Camilo Marca es un joven economista boliviano que estudia además sociología y maneja una editorial autofinanciada, Mujuta Tarpuna (Germinemos Semilla), movimiento insurgente de ideas que tiene presencia en La Paz y la oriental ciudad de Santa Cruz.

La editorial promueve posiciones anticapitalistas, antiimperialistas, antipatriarcales y anticoloniales, así como la relación de respeto con la naturaleza.

Camilo explica que su presencia en las actividades bolivianas de solidaridad con Cuba corresponde a la lucha compartida por un mundo mejor, en lo cual es muy importante la participación de los jóvenes. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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