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Las dos caras de Trump

El expresidente Trump ha sido declarado inocente de “incitar a la insurrección”. La oposición republicada se basó en un tecnicismo: Trump ya no es presidente y, por lo tanto, no puede ser “relevado de su cargo”.

 

Steve Latham

 

Pero esto, a su vez, ocurrió porque los republicanos habían retrasado todas las audiencias hasta que, de hecho, fue sustituido por el presidente Biden.

Sin embargo, en mi opinión, no es culpable de “incitar a la insurrección”. El problema aquí es que “incitar” puede referirse a una acción intencionada o no intencionada.

Sin duda, como alegan los fiscales, y el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, está de acuerdo, sus comentarios en ese día, y los comentarios en los meses previos al asalto, sentaron las bases.

Su lenguaje inadecuado y las acusaciones de fraude electoral ciertamente prepararon y persuadieron a sus votantes a “luchar como un demonio”.

Sin embargo, la verdadera culpa de Trump fue su irresponsabilidad, ya que no utiliza sus palabras con precisión.  Así, avivó el fuego, desatando fuerzas que escapan a su control.

Miembros de la multitud ciertamente habían planeado atacar el Capitolio, pero es dudoso que Trump tuviera algún plan claramente formulado, más allá de causar problemas.

De hecho, me atrevería a decir que es un cobarde, porque no se unió a sus partidarios en el ataque, sino que se marchó y se escondió en la Casa Blanca mientras se desarrollaban los acontecimientos.

Este es su modus operandi habitual: enviar a sus tropas, pero abandonarlas el día de la batalla.  Al igual que, con frecuencia, en las manifestaciones, pasaba en su caravana, de camino a jugar al golf.

Pero hay otro lado. Dejo que ustedes decidan si es positivo. Mientras que los anteriores presidentes republicanos hablaban de boca para afuera con la derecha religiosa, Trump mantuvo su palabra.

En cuestiones relacionadas con la vida y el aborto, no habían hecho nada para pasar de las palabras a los hechos; y al principio, parecía que Trump sería igual. Pero su estrategia de llenar el Tribunal Supremo con candidatos de derecha supuso una importante retribución al apoyo de los cristianos conservadores.

Trump sabe cómo mantenerse fiel a su base de fans. Mientras sirva a sus intereses, cumple sus promesas.

Para ilustrar por qué a su vez le son leales: un partidario de MAGA afirmó, en una entrevista televisiva, que votó a Trump, porque éste no es un político, sino un hombre de negocios.

La actitud de Trump, ante los negocios y la política, se puede descubrir en su libro fantasma “El arte del trato”. Ni siquiera sus mentiras y exageraciones le restaron apoyo, considerado en cambio como parte del juego.

Para los que se sienten marginados, que antes se beneficiaban de un sistema amañado contra otras minorías (por motivos de raza, sexualidad o género), fue convincente.

Tras su marcha, el veredicto del Senado significa que no se le prohíbe volver a ser elegido; así que el peligro es el de un “Trump Redux”.

Pero aunque Trump siga siendo inelegible, el trumpismo permanece. La élite republicana ha sido derrotada por la ola de populismo que él llevó a la presidencia.

Como dijo Brecht de Hitler: la bestia que lo produjo sigue aquí.

(Traducido por Claudia Lillo – Email: lillo@usal.es) – Fotos: Pixabay

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