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Tocando la fibra de Ornette Coleman

El apartheid en EE.UU. suele asociarse con los estados del sur, pero ya estaba vivo y presente en Forth Worth, Texas cuando nació Ornette Coleman en 1930.

 

Ornette Coleman. Photo by Craig Howell /Flickr.  Creative Commons License

Sean Sheehan

 

Donde vivía la gente, en qué autobús viajaba, a qué escuela o hospital asistían, todo dependía del color de la piel.

También el tipo de música que se escuchaba y, después de la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses de color aficionados al jazz descubrieron que el bepop daba en el clavo. Ornette Coleman escuchó con atención, se puso a tocar el saxo alto y cambió el curso del jazz.

En su biografía de Coleman –un libro con fotografías magníficamente reproducidas-, Maria Golia, destaca un momento en 1948 cuando, en un club exclusivamente de blancos, él estaba en una banda que tocaba un estándar popular:

“Podía escuchar todas estas otras notas que podía tocar con los cambios [de acordes]… así que empecé a tocar todas las cosas que se me ocurrían con los cambios sin tocar la melodía. Y entonces, un tipo gritó: ¡ponte con la melodía, ponte con la melodía! Y entonces me di cuenta…yo ya estaba tocando la melodía [desde afuera] y este tipo no se daba cuenta”.

Ornette Coleman perdió su trabajo aquella noche, pero encontró un nuevo sonido y no era el bepop. Era momento para él de seguir adelante y, tras un periodo en Los Ángeles, los clubes de jazz de Nueva York llamaron su atención.

Para finales de los años 50, y sin haber cumplido aún los treinta, había publicado tres álbumes, pero su música dividía a la opinión crítica.

Los detractores estaban horrorizados ante lo que consideraban como una actitud arrogante hacia las secuencias de acordes y su disposición a dejar que los bajos y los tambores improvisaran con la melodía y la armonía.
Los fans le comparaban con Charlie Parker pero, como puso un escritor en su obituario, otros escuchaban un ‘error sobrecogedor’ en su música.

A mediados de la década de 1960, viajó por Europa y a África en 1972, descubriendo nueva música y absorbiendo  diversas influencias. Como vegetariano en Texas y alguien que nunca tomó el hábito de las drogas en los clubes de Nueva York, Ornette Coleman hizo lo suyo propio con airosa facilidad.

Esto se refleja claramente en la historia de su vida tal como lo relata María Golia, y ella es buena contextualizando las diferentes etapas de su carrera musical.

Hay admiración por alguien que soltó las cadenas de la pobreza y el racismo que mantuvieron a tantos en confinamiento, y una anécdota que cuenta sobre otro músico del jazz, Louis Armstrong, también dice algo sobre Ornette Coleman.

Armstrong fue arrestado en Memphis por sentarse al lado de una mujer blanca, la esposa de su director, en su autobús de gira.

Foto de Sean Sheehan

Tras una noche en prisión, se encontró actuando ante un público que incluía a los policías que lo habían encerrado, así que les dedicó su número de apertura: “I’ll be glad when you’re dead, you rascal you” (Me alegraré cuando estés muerto, bribón).

Golia no trata de expresar con palabras la brillante música que interpretaba Ornette Coleman, dejando que el lector aprecie su calidad escuchando.

“Ornette Coleman: the territory and the adventure” de Maria Golia, es publicado por Reaktion Books.

(Traducción de Lidia Pintos Medina)

 

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