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Defender a Assange y enfrentarse al Covid

La decisión del juez de que Julian Assange no sea extraditado a Estados Unidos es una buena noticia en tiempos oscuros, pero puede no durar. Fue una sorpresa para los observadores que vieron una flagrante hostilidad hacia el acusado por parte del juez.

 

Sean Sheehan

 

Además, la decisión pende de la sentencia de que, si se extradita a Assange a Estados Unidos y se le mantiene allí aislado en una prisión de máxima seguridad, no se podría evitar su suicidio.

El juez no consideró que la persecución de Estados Unidos estuviera motivada políticamente; se ha denegado la libertad bajo fianza mientras prosigue el recurso contra la sentencia.

Assange sigue en prisión y el gobierno de Biden, al apelar el veredicto, se está comportando igual que el gobierno anterior.

La única esperanza es que la apelación fracase o se retire; el fallo del juez sobre el suicidio puede ser visto como un compromiso para salvar la cara que dejará a las autoridades libres de culpa.

Si es así, esto hace que sea aún más importante defender lo correcto de lo que hizo Assange al publicar los documentos filtrados de Chelsea Manning y el vídeo de 2007 de los pilotos de helicópteros estadounidenses asesinando despreocupadamente a civiles iraquíes, incluidos niños y dos periodistas de Reuters.

El logro de Assange merece un reconocimiento reiterado y  “In defense of Julian Assange” (En defensa de Julian Assange), compuesto por unas cuarenta contribuciones, es una lectura tan esencial ahora como lo fue cuando se reunió a finales de 2019.

Su detención, se subraya, no tiene que ver con las denuncias por mala conducta sexual o con su carácter, sino con la divulgación de información que Estados Unidos quería ocultar: el verdadero alcance de las víctimas civiles de los ataques con aviones no tripulados; el desconocimiento de la tortura en Abu Ghraib; la complicidad de Estados Unidos con los escuadrones de la muerte del gobierno pro-iraquí.

Lo que hay que repetir y recordar es que ni una sola persona ha muerto como resultado de los documentos publicados por WikiLeaks.

El libro de Slavoj Žižek  “Pandemic! 2: chronicles of a time lost” (¡Pandemia! 2: crónicas del tiempo perdido) de Slavoj Žižek es un análisis lúcido y sensato de la situación actual. Las acrobacias filosóficas y las paradojas que suelen caracterizar la escritura de Žižek están ausentes y por una razón: El Covid-19 es un patógeno, no explicable en términos del inconsciente o de alguna pulsión metafísica.

Es lo que es porque no es uno de los innumerables e inofensivos microorganismos, un virus no más o menos depredador que el siguiente.

Su carácter aleatorio oculta su ruptura radical de la “normalidad” (lo que Lacan llama “el gran Otro”) y el anhelo de restablecer el statu quo es, en parte, un deseo de no enfrentarse a este nivel de emergencia global.

El libro está dedicado a “todos aquellos cuya vida cotidiana es tan miserable que ignoran al Covid-19, considerándolo una amenaza comparativamente menor”.

Es un recordatorio saludable de que, al igual que la crisis ecológica y el racismo, la pandemia está ligada a la dinámica del capitalismo mundial y esto se explora en el importante último capítulo de este libro. La pandemia se convierte en un prisma a través del cual se pueden ver otros acontecimientos sociales en su verdadera dimensión.

“In defense of Julian Assange”, editado por Tariq Ali y Margaret Kunstler, y “¡Pandemia! 2: crónicas de un tiempo perdido”, de Slavoj Žižek, son publicados por OR Books.

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marín)

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