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Cocinando con Jane Austen

Como te dirán todos los aficionados de Jane Austen, las personas que viven en sus pequeñas pero perfectas obras son tan reales y cercanas a nosotros como lo fueron para los contemporáneos de Austen.

 

Sean Sheehan

 

Todos conocemos a un Sr. Collins y es una verdad universalmente conocida que las mujeres temen que un Darcy aparezca en sus vidas.

Sir Walter Elliot, la Sra. Norris, Frank Churchill, la Srta. Bates y la Srta. Bertrams están fracturados y son tan complejos como cualquiera de nuestros conocidos modernos y angustiados.

Sin embargo, es extraño que la lectura de la edición facsímil de lo que los estudiosos conocen como “Martha Lloyd’s household book” (El libro para el hogar de Martha Lloyd), ponga una distancia entre su vida y la nuestra. La distancia que desaparece de cierto modo en las novelas de Austen es una distancia histórica real y aparece al leer un libro que fue escrito a mano durante décadas entre los años 1790 y 1830.

La Sra. Austen, casi con total certeza, se habría encargado del volumen manuscrito original.

Jane Austen. Foto: Wikipedia. Dominio público.

Martha Lloyd vivió con las mujeres Austen desde 1806 hasta después de la muerte de Jane en 1817, primero en Southampton y luego en Chawton Cottage (de nombre pintoresco, ya que tenía seis habitaciones, un terreno considerable, dependencias y cuartos de servicio).

Contribuyó con las finanzas de las mujeres y fue compañera de la madre mientras Jane y su hermana viajaban.

Tras la muerte de Jane, se casó con Frank Austen, hermano de Jane, por lo que se convirtió en un miembro íntimo de la familia durante casi toda su vida. Muchos de los familiares cercanos de Jane contribuyeron con recetas y los platos de Lloyd bien pueden haber inspirado escenas de las novelas como la de la sopa blanca servida en el baile de Netherfield en “Orgullo y Prejuicio”.

Durante un período de unos diez años, el manuscrito y Jane Austen compartieron hogar y, a pesar de que el trabajo sucio fue, sin lugar a duda, llevado a cabo por los sirvientes, resulta extraño observar manchas en las páginas del facsímil y preguntarnos si la Sra. Austen pudo haber sido la causa de algunas de ellas.

Las recetas en sí mismas son impresionantes y explican en gran medida la corta esperanza de vida de quienes preparaban y comían estos platos.

Repletas de colesterol (abundan la carne, los huevos, la nata y las vísceras) y, en algunos casos, ingredientes ahora conocidos por ser letales.

The novels and letters of Jane Austen (1906). Foto: Flickr / Internet Archive Book Images / Wikimedia Commons. Licencia sin restricciomes.

El plomo rojo y el blanco, ambos venenos, se utilizaban para tratar heridas; el opio para el dolor de muelas; y el tártaro emético, otro veneno (tartrato de antimonio y potasio), se recomendaba como remedio para la fiebre.

Más extraños aún para esta despensa son algunos de los ingredientes de los que dispone Lloyd.

El galangal, que hoy en día es difícil de encontrar en Sainsbury’s, aparece en una receta como si fuera de libre acceso, lo que era: importado desde la Edad Media desde el Lejano Oriente a través de Turquía y ampliamente utilizado en toda Europa como aromatizante y medicamento.

Este precioso libro es imprescindible para los aficionados de Austen y para cualquier lector interesado en la vida cultural de la Inglaterra del pasado.

“Martha Lloyd’s household book: The original manuscript from Jane Austen’s kitchen”, por Julienne Gehrer, es publicado por Bodleian Library

(Traducido por Claudia Lillo – Email: lillo@usal.es)

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