Globo, Migrantes, Multicultura, Reino Unido

Multiculturalismo, creencias y diversidad

Es hora de afrontar una verdad incómoda: usted es un avaro cognitivo. Pero usted se halla en buena compañía, como lo está cualquier persona en la Tierra. Lo que se reduce a que la gente es perezosa.

 

Theresa Whitney

Rochelle Burgess

 

La gente no tiene tiempo de preguntarle a todo el mundo por toda la información que ellos necesitan, así que utiliza símbolos e historia para llenar esos espacios. Otros son colocados dentro de grupos, ya que permite a los individuos asumir mentalmente las complejidades del mundo.

La nueva información es ubicada en mapas mentales (esquema). Si bien este atajo mental facilita las vidas de los individuos, también puede dar lugar a los estereotipos y a la tensión de estar dentro o fuera de un grupo, y al prejuicio.

El multiculturalismo en el Reino Unido y los debates sobre la fe acarrean ese efecto negativo en la vida pública. Tony Blair, escribió (hace años) acerca de la necesidad de tener discusiones sobre la fe con mentalidad abierta , con el fin de combatir ‘la cara hostil de la Fe’ y promover los derechos humanos a nivel mundial.

Los comentarios online publicados en respuesta al artículo, se centraban en la hipocresía mostrada por Blair y en la necesidad de suprimir la religión de la política – describiendo a los creyentes como “fanáticos religiosos” y de ser “muy dogmáticos”, y asociando a los inmigrantes a los religiosos “radicales”.

La gente, como de costumbre, se posiciona así misma y a otros en términos binarios: “ellos” versus “nosotros”, el ‘fanático religioso”  versus el supuesto individuo racional.

La gente se preocupa de las etiquetas y se desconcierta cuando alguien o algo no encaja en ninguna categoría existente; la lucha por definir el multiculturalismo en el Reino Unido es un buen ejemplo. Precisar el significado de esta palabra ha demostrado ser difícil, y está siendo cada vez más asociada con la religión y con los musulmanes en particular.

Imbuidos en esta batalla sobre esta definición encontramos un conflicto de identidad, quién es británico y quién no, quién pertenece y quién no.

Esta amenaza a la identidad, bajo cualquier circunstancia, puede ser muy preocupante para un individuo. Pero, una amenaza a una identidad basada en la fe, puede ser incluso más dura debido al importante papel que juega la fe en la vida de los creyentes.

Las creencias no religiosas también pueden ser fundamentales para nuestra identidad y para la reacción hacia la identidad amenazada, por lo que los ateos no están exentos en este caso tampoco. La naturaleza particularmente arriesgada de este tipo de amenaza a la identidad es lo que hace del debate multiculturalismo/fe  en el Reino Unido un hecho muy importante para mucha gente.

Los seres humanos son complejas criaturas que se hallan dentro de múltiples etiquetas. Una persona puede, y a menudo lo hace, residir en etiquetas contradictorias simultáneamente. Las identidades son entes plurales.

Tome a Tony Blair por ejemplo: es hombre, es inglés, es político y es cristiano.

Algunos dirán que no puede ser un verdadero cristiano y un político al mismo tiempo, citando su historia política, y sin embargo, él mismo se define como ambos.

Cada individuo pertenece a un número de grupos, cada uno de los cuales los define como persona.

Sin embargo, a pesar de este hecho social, la gente piensa en los demás en términos de elementos a poner en la casilla correspondiente, ubicándoles en simples categorías en lugar de en las complejas redes en las que realmente viven.

Las categorías binarias que la gente crea puede llevar al más crítico de los pensadores a reacciones instintivas. Por eso, frecuentemente, la gente está tan dispuesta (y acostumbrada) a condenar a sus ‘oponentes’, que no se toman el tiempo suficiente para digerir completamente la información que se encuentra frente a ellos. Ahí radica el problema central: no sólo está colaborando con  otros desafiantes puntos de vista ya que ello requiere que el individuo confronte diferentes maneras de ver el mundo, sino que también es francamente agotador. Asimilar puntos de vista alternativos requiere un trabajo mental extra y puede ser un campo de minas psicológico.

Así, al parecer, la humanidad se queda con un gran desorden social. Colocamos a la gente en grupos porque esto ayuda a entender las complejidades del mundo que nos rodea. Si no lo hiciéramos, nuestro cerebro se vería abrumado con tanta información que procesar y estaríamos cognitivamente estancados, incapaces de funcionar.

No obstante, este atajo mental puede, y a menudo lo hace, dar lugar al prejuicio. Nadie está exento a esto, ni siquiera los críticos experimentados que se enorgullecen de recoger y descomponer este gran desorden social.

La belleza de este proceso es que la gente es un elemento activo en la creación de significado: tenemos la habilidad de adaptarnos y redefinirnos en el mundo que habitamos.

La gente es capaz, y lo hace, de desafiar las concepciones sociales de las etiquetas que les han sido impuestas,

Piense en el documental de la BBC  “The last white kids” (2003) que explora cómo una familia transforma su identidad dentro de la evolución del entorno social en el Reino Unido. La familia es ‘la última familia blanca’ de un vecindario asiático donde la mayoría de los habitantes son musulmanes.

Los niños de esta familia juegan con sus identidades, representándolas a su manera, relativamente libres de (re)definirse a ellos mismos y de crear nuevas etiquetas. Esto no es un proceso tan simple como podemos ver en el documental; requiere de apoyo psicológico. La identidad es algo profundamente personal y readaptarla es un asunto delicado cargado de riesgo psicológico. Es por esta razón que la gente las protege cautelosamente, y por tanto muchas veces deja fuera los demás puntos de vista, potencialmente contradictorios.

No obstante, si la sociedad está lista para avanzar y para salirse del dilema del multiculturalismo, entonces la definición de multiculturalismo necesita pasar de ser un concepto binario (grupos separados pero iguales que viven lado a lado) a uno plural (individuos que se mueven entre los diferentes grupos).

La clave de esta transición es atreverse, atreverse a ser valiente, a salir de su bienestar cognitivo, a contemplar diferentes perspectivas, cuestionar las propias, apoyar a los demás en sus viajes, ser críticos y recordar que simplemente somos seres humanos.

(Traducido por Silvia Gallardo) – Fotos: Pixabay

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