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Yihad revelada

En la última década el término Yihad se ha catapultado en la consciencia pública, despertando sentimientos de miedo, violencia y sobre todo, de guerra santa.

Sofia Ahmad

Los Fundamentalistas del Islam han popularizado la idea de “Yihad” como una simple guerra indiscriminada y descontrolada contra aquellos que ellos perciben ser los enemigos del Islam, cuando de hecho, en su nivel más básico, simplemente significa “luchar”. ¿Cuál es la verdad detrás de “Yihad”?

Desde que los aviones fueron secuestrados y estrellados contra las torres gemelas en aquel profético día de septiembre, el escenario político global se transformó de la noche a la mañana. Con ello, el Islam se percibió como una amenaza a la paz mundial y nació un nuevo enemigo. Se declaró la “Guerra contra el Terrorismo”, Afganistán e Irak fueron invadidos y se crearon centros de detención donde no se requerían ni juicios ni acusaciones para encerrar a los sospechosos.

Simultáneamente, surgían nuevos grupos terroristas bajo la mirada del Islam en todos los continentes; los atentados suicidas se convirtieron en un fenómeno común y la palabra Yihad o guerra santa islámica resonó en las calles del mundo.

En términos lingüísticos, la definición de Yihad es “esfuerzo en el camino de Dios”. Esto podría abarcar cualquier acción que haga reinar los derechos de Dios; la ayuda a los pobres, la lucha contra el propio ego, la lucha para superar el interés propio o bien podría significar combate. Los Clasicistas consideran que la Yihad puede significar una guerra santa en términos ofensivos, sin embargo ellos también crearon cuidadosamente un código para guerra legítima. Por otro lado, los Modernistas creen que la Yihad, como una guerra santa, sólo puede ser defensiva ya que el Corán predica la paz abrumadoramente. Ambas escuelas de pensamiento están basadas en abundantes trabajos académicos, jurídicos y doctrinales.

Sin embargo, recientes grupos y figuras terroristas, incluyendo Osama Bin Laden, forjaron una tercera perspectiva radical sobre Yihad, predicando una guerra indiscriminadamente descontrolada contra los que ellos perciben ser enemigos del Islam. Lamentablemente esto es lo que más se escucha, aunque no tiene una base sólida en el Islam.

Las complejidades de Yihad y los siglos de literatura sobre el asunto han sido rápidamente opacados. Viendo el contexto histórico en el que surgió el “tercer camino”, esta claro que esta versión radicalizada del Yihad surge de una agenda política disfrazada de guerra religiosa. El siglo veinte vino acompañado del colapso del Imperio Otomano (sus territorios fueron divididos entre los británicos y franceses) y la abolición del Khalifa (el líder oficial musulmán) en 1924. Con este colapso, los musulmanes se encontraron a merced de los imperios europeos. En este nuevo contexto de impotencia política musulmana, nuevas teorías de Yihad fueron formuladas para revivir el mundo Islámico. Pensadores e ideólogos como Mawdudi y Sayyd Qutb sentaron las bases que luego desarrollarían grupos radicales.

Bin Laden “justifica” los ataques del 11/09 sosteniendo que son una respuesta a las atrocidades contra los musulmanes en Palestina, Irak, Somalia, sur de Sudan, Chechenia, Nigeria y Kashmir. Él cree que el mundo esta en contra del Islam y sostiene que su meta es proteger a los musulmanes oprimidos en todo el mundo. Bin Laden encubrió su agenda política en una narración religiosa y, a su vez, reinventó el concepto de Yihad para justificar su causa. Aleatoriamente toma citas del Corán para respaldar su forma de Yihad y el asesinato de civiles inocentes; sostiene que está siguiendo el ejemplo del profeta Muhammad; y a veces  emplea, irrespetuosamente, argumentos que no están relacionados con el Islam para justificar su agenda.

Por ejemplo, hablando con Al-Jazeera en el 2001 justificó la muerte de civiles inocentes: “nosotros asesinamos… a los civiles infieles debido a que ellos asesinan a nuestros hijos; esto es correcto tanto en la religión como la lógica”. En esta entrevista también cita el pasaje del Corán 5:32 para condenar el asesinato de Israel a niños palentinos inocentes. Irónicamente, muchos eruditos utilizan este mismo pasaje contra Bin Laden para condenar a los inocentes que mueren en ataques terroristas perpetuados o respaldados por él. No se involucra en un debate académico serio y sus argumentos son incoherentes con las fuentes y la doctrina del Islam.

Eruditos clásicos veían a Yihad como una guerra santa que puede ser tanto ofensiva como defensiva. La posición adoptada por las cuatro escuelas de leyes más importantes era que se prefería la paz cuando ésta era en beneficio de los musulmanes (por ejemplo cuando estaban en una posición más débil). Sin embargo, el punto de discusión principal para los eruditos clásicos fue siempre la forma técnica y legal de dirigir una guerra basada en la conducta de Muhammad cuando éste estuvo involucrado en la Yihad. Aunque permiten una guerra ofensiva, estaban principalmente preocupados en codificar la naturaleza de la guerra y, con frecuencia, la comparan con la teoría de la guerra justa Cristiana que explica el número de condiciones que un conflicto debe seguir.

Ellos hacen referencia a pasajes del Corán, por ejemplo (Q2:190) que cita: “no asesines a mujeres, niños, ancianos, o aquellos que te reciben con paz”. Por lo tanto, los ataques deberían estar estrictamente dirigidos a los combatientes y otros límites relacionados con el trato de prisioneros, animales y el medioambiente. Además, la guerra sólo puede ser declarada por un líder musulmán.

Los Modernistas surgieron en el 1800 para reevaluar y desafiar la doctrina clásica en este tema. Liderado por los pensadores influyentes Muhammad Abduh y Rashid Rida rechazaron la tesis clásica. Enseñaron que Yihad debería ser un acto puramente defensivo y que el estado normal y deseado entre los territorios islámicos y no islámicos es el de una coexistencia pacifica.

Sentaron las bases para una riqueza de literatura, enfatizando la Yihad como una religión pacífica no expansionista. Los eruditos también comenzaron a examinar los múltiples significados de la Yihad, incluyendo Yihad como una lucha espiritual; la lucha que ocurre en el interior de cada uno. El concepto de “gran” y “pequeño” Yihad fue introducido, siendo la “gran yidah” la lucha espiritual y “pequeño yidah” la lucha exterior. El énfasis se trasladó al Islam como una religión del alma. ¿Cómo podemos explicar este cambio? El profesor Hashmi cree que los Clasicistas tomaron su visión para justificar la expansión del Islam como un imperio, mientras que, de hecho, considera que el Corán habla de una Yihad abrumadoramente defensiva. En cambio, enfatizan los versos defensivos y pacíficos, por ejemplo Q2:256 “no hay compulsión en la religión”.

También se refieren a sunnah (ejemplo profeta) donde el profeta Muhammad prefirió la paz creando tratados con Cristianos y Judíos; ejemplo que puede verse de Persia y Egipto a todas las áreas entre los mismos. Es más, los Modernistas promueven una lectura contextualizada del Corán. Creen que es absurdo tomar aleatoriamente citas del Corán para un evento específico y aplicarlas universalmente. El Corán debe leerse en su contexto histórico, esta es una creencia que el pensador islámico contemporáneo Tariq Ramadan y la analista religiosa Karen Armstrong predican. Armstrong argumenta que Muhammad nació en la Arabia bañada en sangre del siglo 7, donde los antiguos valores estaban siendo radicalmente socavados y nada adecuado parecía haber  sucedido aún.

Por ende, Armstrong insiste en que el Corán debe ser entendido en el contexto de una sociedad sin leyes y tribal; de acuerdo con ella, Muhammad estaba sacudiendo las bases de la lealtad tribal, la corrupción de la elite y librando una “Yihad” de esfuerzo “físico, moral, espiritual e intelectual” para crear una sociedad decente.

Fundamentalistas islámicos tipificados por los gustos de Osama Bin Laden han poblado los titulares y foros de discusión con una idea de Yihad que es incongruente con la verdad del término y la religión. Bin Laden y el fundamentalismo islámico respaldan y llevan a cabo ataques indiscriminados a civiles inocentes en todo el mundo. Transgreden la guerra codificada en la que creen los Clasicistas, desafían el énfasis que ponen los Modernistas en la paz y la Yihad defensiva y, más importante, se basan en una justificación pobre utilizando material de fuentes islámicas insuficiente.

Es más, las principales cuatro escuelas de ley promueven la búsqueda de la paz cuando los musulmanes están en una posición débil. Bin Laden y otros extremistas, por el contrario, están motivados en librar una guerra agresiva debido a la posición débil de los musulmanes en la sociedad de hoy.

Su interpretación no se basa en lecturas académicas y jurídicas sólidas. Cita irrespetuosamente al Corán sin prestarle atención al contexto y al propósito de la poesía, ignorando, por ende, el mensaje holístico. Propugna una ideología incoherente y estropeada, cuyo riguroso análisis intelectual está prácticamente ausente. Las ideas de Bin Laden, en lugar de estar basadas en la ortodoxia y la edad de oro de Muhammad, son una toma innovadora de la Yihad. Esta innovación no esta basada en un riguroso estudio de fuentes islámicas; sino que está basada en su ideología de guerra igualmente innovadora.

El Terrorismo es para los políticamente impotentes. Aquellos que no tienen un campo político por el cual pelear, crean su propio campo fuera de la convención de las instituciones y de la ley. El Terrorismo no es un fenómeno nuevo, pero el campo que Osama Bin Laden ha creado sí lo es. Bin Laden ha creado un campo global nunca visto; los grupos que se adhieren a la retórica de Bin Laden están unidos y dispersos por todo el mundo, listos para atacar en el mundo entero.

Sus objetivos son los civiles y una de sus herramientas más efectivas es su voluntad de explotar en el proceso. Bin Laden desarrolló la Yihad como su método más poderoso para atacar a los “enemigos” del Islam. Cuando la Yihad global se desarrolló, le siguieron formas y medios de justificación basados en fuentes islámicas.  Finalmente, a medida que la estrategia política de Bin Laden de refutar la hegemonía del Occidente de desarrollaba, él reinterpretó radicalmente el Corán para justificar, aunque no convencido, su agenda violenta.

(Traducido por: Silvia Guidobono  – Email: silviaguidobono@gmail.com)

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