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Una juventud anti Bolsonaro

Para los jóvenes el actual gobierno de Brasil representa un presente y un futuro sin perspectiva. Están conscientes de su poder en las elecciones de octubre, pues además de consistencia electoral, poseen la capacidad de influir políticamente en las demás generaciones.

 

Fora Bolsonaro. Foto de União Colegial de Minas Gerais / Flickr. Creative Commons License.

Osvaldo Cardosa

 

Se estima que los jóvenes pueden tener un peso importante en el debate electivo en curso, así como en el sufragio y sus resultados a medida que tratan de imprimir presencia en redes sociales y en entornos de amigos y familiares.

A lo anterior se une que, desde diferentes sectores de la sociedad, se estimula al público adolescente a obtener el título de elector. Esto es importante, teniendo en cuenta que los jóvenes pueden ejercer su derecho en comicios nacionales a partir de los 16 años, una disposición prevista en la Constitución de 1988, que inscribió el voto obligatorio a partir de los 18. Insatisfechos con el gobierno del mandatario de tendencia ultraderechista Jair Bolsonaro, los jóvenes prometen acudir a las urnas en octubre como nunca aconteció en la historia de Brasil, para ser protagonistas de las elecciones.

“El papel de ese segmento en las justas comiciales será decisivo. De acuerdo con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, representamos un 23% de la población. Somos 47 millones de personas”, explica la abogada Allanis Dimitria de Oliveira, mimebro de la coordinación estadual del movimiento social Levantamiento Popular de la Juventud en Río de Janeiro.

Dimitria de Oliveira señala que, además de consistencia electoral, “tenemos la capacidad de influir políticamente en las demás generaciones”.

Y aunque algunos analistas tratan de minimizar la jerarquía del voto e inclinarlo hacia la ola conservadora imperante desde enero de 2019, es indudable que el electorado joven está comúnmente asociado a la izquierda.

Jair Bolsonaro. Foto de Jeso Carneiro / Flickr. Creative Commons License.

“Muchos afirman que no nos interesa la política y nosotros mismos creemos que no entendemos lo suficiente de política para posicionarnos. Pero no es cierto, históricamente la juventud brasileña protagonizó luchas por la democracia y los derechos, y seguimos haciéndolo en el movimiento estudiantil, en los barrios y en las favelas”, dice Allanis.

“Los jóvenes – dice – están cada vez más insatisfechos porque el país no va bien”.

Incluso “con el discurso anti-política que escuchamos: todo político es corrupto, todo político es ladrón, hemos visto que el voto es un medio de transformar nuestra realidad, aún más para esa juventud con la tarea histórica de derrotar a un proyecto neofascista como el bolsonarismo (partidarios de Bolsonaro)”. A la par, los jóvenes padecen el desempleo, la precarización de la educación, la falta de oportunidades, la indiferencia con sus vidas.

“No queremos solo el derecho al mañana, un futuro, queremos una vida digna hoy, queremos políticas públicas efectivas hoy, y vamos a luchar por ello”, recalca Dimitria de Oliveira.

Pese a los intentos por colocar en el tablero electoral una llamada tercera vía de candidatos, la elección está polarizada.

Las encuestas corroboran cada vez más tal centralización entre dos actitudes políticas de extremos ideológicos, con poco espacio para una tercera propuesta.

En el escenario cardinal, según los últimos estudios, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva exhibe cerca de 50% de preferencia, seguido de Bolsonaro, que rebasa el 30.

Ambos aspirantes al poder mantienen el foco principal de los sondeos y tienen la mayor fuerza para captar la atención de los medios de comunicación y de los formadores de opinión.

Ato Fora Bolsonaro. Foto de Mídia Ninja / Flickr. Creative Commons License.

En este panorama polarizado, la juventud brasileña quiere posicionarse y participar aún más en el proceso electivo.

Los partidos políticos, artistas, influencers (creadores de contenidos en Internet) y movimientos populares realizaron acciones para alentar a los jóvenes a obtener el título de elector y pudieran votar por primera vez, mediante campañas como «mi primer voto» y «quitar el título, quitar a Bolsonaro».

Respecto a los dos candidatos favoritos y el posible voto, la jurista puntea que “la juventud brasileña siente los efectos de las crisis económica, social, política, ambiental y sanitaria, agravada aún más en el Gobierno de Bolsonaro”. Todos son conscientes de que en los últimos cuatro años ha habido un empeoramiento en las condiciones de vida por la aplicación de “una agenda política ultraneoliberal, conservadora y neofascista que atraviesa nuestras vidas. ¡Sobrevivir es cada vez más difícil! Somos una generación sin perspectiva”.

Los jóvenes sufren con la exclusión educativa, el desempleo, el aumento de la cultura de la violencia, de ver “cómo procuran tatuar el fascismo en la sociedad brasileña y el exterminio de la juventud negra y periférica”.

Las encuestas indican que seis de cada 10 votantes de 16 a 24 años votarán por Lula para la presidencia, contra Bolsonaro. Al menos el 67% de los jóvenes desaprueba la actual administración”, adicionó. En las próximas elecciones el voto joven puede ser el decisivo.

(Fotos: Pixabay)

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