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Londres: un paraíso arbóreo

Este es el momento idóneo para salir a las calles de Londres y observar sus árboles. Una actividad que se puede disfrutar solo o con un amigo (normalmente no será necesaria la mascarilla) abre una ventana sobre la extraordinaria diversidad de árboles que se encuentran en la metrópolis.

 

Sean Sheehan

 

En la primera edición de la guía de Paul Wood, calculó que se podían encontrar en las calles de Londres alrededor de 300 especies arbóreas; en el momento de la segunda edición, que acaba de publicarse, había descubierto 350 solo en Hackney. La ciudad es un paraíso arbóreo, ayudado por los lluviosos y suaves inviernos y las temperaturas más altas creadas por los hábitats urbanos densos.

Wood dedica dos páginas a cada árbol que capta la atención del lector, y los datos incluyen nombres de calles individuales donde se pueden ubicar algunas de las especies ilustradas. Se les da una calificación de cinco puntos por frecuencia, de muy común a raro: así como el omnipresente plátano de sombra, también se encuentra el poco frecuente sorbo silvestre, la secuoya y la neoexótica palma de abanico.

Sin embargo, no hay espacio para la higuera, que se puede encontrar en Euston, así como para el venerable ejemplar apoyado en muletas en Amwell Street, cerca del Angel.

Paul Wood también recopiló la información en una publicación desplegable, “Great trees of London map”, que incluye la higuera de Amwell Street, que sigue creciendo desde 1827.

En el mapa se encuentran ejemplos notables de casi cincuenta especies, unas cercanas a su base pueden ser localizadas a simple vista, mientras que en el reverso hay fotos y texto.

Los árboles de Londres, para utilizar una imagen botánica, hacen conexiones rizomáticas con la historia, la literatura y otras artes, que se exploran en un cautivador libro que se centra en el barrio Poplar del este de Londres.

Bob Gilbert se trasladó allí desde el norte de Londres en 2009 y se propuso caminar por cada calle, observar la vida silvestre a su alrededor: un nido de jilguero en un árbol del centro comercial, un halcón peregrino en su jardín y, especialmente, los árboles que encontraba en cada paseo.

Su prosa atrae al lector hacia la viva presencia de los carpes, el eucalipto, el plátano de sombra, los castaños, la morera y, el que da el nombre a su hábitat natal, el álamo (en inglés, poplar).

Las cerillas eran un uso común de la madera de álamo (ligero y capaz de absorber el queroseno) y hace referencia al lugar de la fábrica Bryant & May, la mayor fábrica de cerillas de Gran Bretaña, en su vecindario.

Era un negocio rentable donde la mayoría de las trabajadoras soportaban 14 horas por bajos salarios y condiciones peligrosas.

Condujo a la famosa huelga que dio lugar a la creación del primer sindicato de mujeres.

Dos libros y un mapa ayudan a ver Londres con una nueva perspectiva.

“London’s  street trees: a field guide to the urban forest”, de Paul Wood, publicado por Safe Haven Books

“Great trees of London  map”, publicado por Blue Crow Media.

“Ghost trees: nature and people in a London Parish”, de Bob Gilbert, publicado por Saraband.

(Traducido por Iris María Gabás Blanco – irisbg7@gmail.com) – (Imágenes: páginas web de las editoriales)

 

 

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