En Foco, Opinión

Julian Assange, periodismo bajo juicio

El lunes 7 de septiembre se reanudó la audiencia de extradición del fundador de Wikileaks, preso político en Reino Unido. Su juicio mantiene en vilo al mundo en lo que a todas luces no es un juicio injusto.

 

Nathan Raia

 

A medida que pasa el tiempo, queda claro que este es uno de los juicios más injustos que se llevan a cabo en un país occidental. En efecto, en los últimos cinco meses Julian Assange no se reunió con sus abogados por que no se lo permitieron.

El lunes pasado La primera vez  fue la primera vez que se reunieron en persona. Pero ese mismo lunes  algunas ONG, incluidas Amnistía Internacional y Reporteros sin Fronteras, fueron excluidas de la audiencia.

Además, es importante no olvidar que Julian está detenido en Belmarsh, que es una prisión de alta seguridad, y el régimen es brutal. Solo en los últimos tres meses, hubo dos suicidios y un asesinato.

Allí está encerrado 20 horas al día y cuando tuvo la oportunidad de reunirse con sus abogados, esas horas le fueron quitadas del tiempo que podía pasar fuera de su celda. Además, durante semanas no se le ha permitido utilizar el gimnasio. Es más, sólo tres semanas antes de la audiencia, Estados Unidos presentó una acusación totalmente nueva, retirando la solicitud de extradición anterior y presentando una nueva.

Lo absurdo reside en el hecho de que Julian fue liberado y detenido nuevamente en su celda y, según Kristinn Hrafnsson, esto no muestra respeto por parte de Estados Unidos por el sistema de justicia británico.

Además, Estados Unidos tuvo diez años para preparar el caso, mientras que Assange y sus abogados tuvieron que correr contra el tiempo pues tuvieron solamente poco más de un año para preparar su defensa.

El primer día de la audiencia, la defensa intentó que se desestimaran los nuevos elementos, que fueron incluidos en la solicitud de extradición en una etapa muy tardía por parte de Estados Unidos.

Eso fue negado por el magistrado, ya que se le negó la solicitud de un aplazamiento para que Julian y sus abogados pudieran examinar los nuevos documentos y preparar su defensa.

El profesor Mark Feldstein fue el primer testigo de Julian Assange, quiendijo que lo que se ha descrito, en la acusación contra Julian en sus interacciones con Chelsea Manning, como una conspiración, como un crimen, es solo una práctica periodística normal, y describió este juicio como un intento de criminalizar el periodismo.

Además, como informó Kristinn Hrafnsson, el fiscal estadounidense James Lewis, mientras interrogaba a Feldstein, le preguntó si tenía experiencia en derecho. Claramente, respondió que no, y que es un experto en periodismo. Pero la fiscalía continuó interrogándolo, exigiendo solo respuestas breves, sobre elementos de la ley en un intento de desacreditarlo, sin recibir objeción alguna por parte del juez.

Otra situación que llamó la atención fue que el lunes por la mañana, Reporteros sin Fronteras intentó entregar al primer ministro una petición, que reunió 80.000 firmas, pidiendo a las autoridades del Reino Unido que no extraditaran a Julian Assange.

Una vez que llegaron a la puerta del número 10 de Downing St., el oficial de policía que patrullaba la entrada se negó a aceptar la petición y dijo que, lamentablemente, no se le permitió hacerlo. Y, una vez interrogada, dijo que el pedido venía directamente del número 10.

Los acontecimientos de los otros días de audiencia no son esperanzadores, en lo que definitivamente es uno de los juicios más injustos que se haya llevado en el Reino Unido.

La audiencia continúa.

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marín) Fotos: Pixabay

 

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