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Elizabeth Bowen: no para una lectura ultra rápida

Resulta tentador rastrear el peculiar estilo de escritura de Elizabeth Bowen hasta la bifurcación de circunstancias de su vida. Nació en 1899 en una familia anglo-irlandesa cuyos antepasados llegaron tras la invasión de Cromwell en el Siglo XVII.

 

Sean Sheehan

 

La deteriorada salud mental de su padre fue la causa de una mudanza a Inglaterra durante su niñez, con la muerte de su madre, ella apenas era una adolescente, decidió quedarse.

Volvía tanto como podía a la casa de la familia en County Cork hasta que se vio económicamente obligada a venderla a un granjero local que la derribó para conseguir piedra y madera.

Tras visitar la propiedad diez años atrás, comí con descontento un bocadillo durante el almuerzo sentado a los pies de los escalones del jardín amurallado de la casa, aún intactos pero llenos de maleza.

El concepto de espacio de Bowen es neuróticamente perspicaz y sus descripciones de una habitación, sus muebles o su iluminación parecen extrañas hasta que te das cuenta de que está en juego un estado del ser.

Sus personajes habitan un paisaje interior de entropía emocional y desasosiego cognitivo, pero esto se transmite menos en flujos de conciencia y más a través de gestos, descripciones y fragmentos de conversación.

Escribe a contracorriente cuando el modernismo era perseguido implacablemente por protagonistas masculinos como Joyce, Pound y Lawrence. Ignora su desprecio por los modales burgueses y mantiene su atención en las minucias de los momentos domésticos ordinarios e íntimos y en las relaciones humanas que surgen de ellos.

Sus novelas no son largas y sus relatos cortos abrevian aún más su estilo. Los lectores deben estar atentos a los detalles aparentemente menores del lugar y la apariencia; la oblicuidad se convierte en Bowen.

Acaba de publicarse una nueva edición en rústica de sus relatos cortos, pero es preferible Collected Stories de la serie “Everyman’s Library”, ya que tiene un peso y una belleza que justifican su compra.

Summer Night (Noche de verano) es uno de sus mejores relatos y comienza con una mujer casada que va en coche a encontrarse con su amante, envuelta en un ambiente de tranquilidad insólita:

«Al ponerse el sol, su luz fundía únicamente el paisaje, hasta que todo estaba hecho de fuego y cristal. Liberados del resplandor del mediodía, los pajares parecían ahora flotar sobre la hierba de después: su frescura penetraba en el aire.

En la distancia no muy lejana, las colinas con bosques en sus flancos se extendían en la luz como colinas de otro mundo – sería un placer del cielo estar allí arriba, donde ningún pie parecía haber pisado, en los espacios entre los bosques suaves como el polvo espolvoreado con oro».

El estudio de Heather Levy se centra en la violencia, la muerte y el sufrimiento psicológico.

Está escrito con un estilo cortante, con afirmaciones que se suceden bruscamente y que a veces pierden el sentido.

Recent Photograph (Fotografía reciente), sobre un hombre que mata a su mujer y luego se suicida, destaca por lo que no revela sobre el motivo y parte de la tragedia es que a nadie le importa.

A Levy le gusta citar a Freud, pero tiende a ignorar el modo en que Bowen expone las profundidades de los sentimientos que flotan en la superficie, ante nuestros ojos.

«Collected stories», por Elizabeth Bowen, se publica en la serie de Everyman Library

«Reconsidering Elizabeth Bowen’s shorter fiction», por Heather Levy, es publicada por Lexington Books

(Traducido por Claudia Lillo – Email: claudialillo1307@gmail.com)

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