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Estereotipación

Algunos lugares comercian provechosamente con su imagen estereotipada: los turistas no pueden olvidar que París es romántico, Londres dinámico, Nueva York emocionante… Sin embargo, algunos lugares luchan por superar las connotaciones negativas.

 

Sean Sheehan

 

Medellín o Glasgow no son menos atractivos que otros de sus países y en algunos aspectos mucho más -hay belleza en el valle de Medellín y notable amabilidad en Glasgow-, pero los tópicos se adhieren a ellas como un pegamento.

La privación material y las dietas perjudiciales son un hecho para millones de personas en Inglaterra, Gales y Escocia, pero el chiste de Frankie Boyle – «Las Vegas y Glasgow tienen mucho en común: son los dos únicos lugares del mundo en los que se puede pagar el sexo con fichas»- no podía contar para su humor con la referencia a ninguna otra ciudad de Gran Bretaña.

El alcoholismo es una adicción mortal en todo el mundo no musulmán y la tasa de mortalidad relacionada con el alcohol en Glasgow es una de las más altas de Europa Occidental, pero esto no significa que todos los habitantes de Glasgow beban hasta morir pronto.

Dos nuevas novelas, ambientadas en la ciudad por escritores escoceses, tienen dificultades para escapar del estereotipo de Glasgow. «The voids» (Los vacíos) tiene un innegable resorte en su paso y la escritura rebota bastante bien en la página.

En un pub local, los parroquianos pronuncian palabras vaticinadoras «como locos Rasputines de Glasgow» y las necrológicas (pagadas por el número de sus palabras) que aparecen en el periódico local que emplea el personaje central, se describen como «avisos separados de veinticinco libras que se leen como líneas de Morse descodificado».

La narración, sin embargo, tiene una trayectoria familiar con su historia de un joven empapado de alcohol que lucha caóticamente con la oscuridad que lleva dentro.

La sordidez de su existencia en un piso abandonado en la 14ª planta de un rascacielos condenado sólo tiene parangón con las vidas y estilos de vida de aquellos con los que se encuentra. Los relatos de delirios y desventuras alimentados por las drogas y el alcohol corren el riesgo de volverse aburridos; si el lector quiere una sobredosis de tales experiencias, «Última salida a Brooklyn» ofrece un auténtico subidón.

«The voids» es la primera novela de Ryan O’Connor, mientras que Douglas Stewart, autor de la otra novela de Glasgow, se ha consolidado como un escritor consumado tras ganar el premio Booker por «Shuggie Bain».

Su nueva novela, «Young Mungo», ofrece más de lo mismo: una sombría crónica de la llegada a la edad adulta ambientada en un Glasgow duro de los años 80 en el que las desesperadas condiciones sociales y económicas, que se ven aliviadas por el atractivo del alcohol, amenazan perpetuamente las perspectivas de felicidad personal.

Stewart está dotado para escribir una ficción que engancha al lector, atrayéndole a los márgenes de la sociedad, donde la existencia a duras penas descarrila las aspiraciones, destroza las vidas y las deja en los vertederos.

La novela parece sugerir que esto dice algo de la quintaesencia de Glasgow y los personajes centrales aparecen como tipos. Mungo, el más joven de la familia Hamilton, tiene un corazón de oro pero con una ternura que lo hace vulnerable; su hermana, Jodie, es una figura de Madre-Teresa (aunque no una que nutra las conversiones en el lecho de muerte); y su madre otra triste víctima del alcoholismo.

«The voids», de Ryan O’Connor, está publicado por Scribe.

«Young Mungo», de Douglas Stewart, ha sido publicado por Picador.

(Traducido por Monica del Pilar Uribe Marin) Fotos: Pixabay

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