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La vida de los inmigrantes turcos en Alemania: Acceso denegado

Los acuerdos gubernamentales facilitan la explotación por parte de los intereses empresariales y proporcionan una fuente de ingresos al país que exporta a sus trabajadores. La religión, el racismo y los problemas lingüísticos son herramientas útiles para impedir que los emigrantes exijan sus derechos, con ecos del colonialismo. Los acontecimientos históricos en ambos países pueden tener repercusiones inesperadas.

 

Foto de Fluctuating Images.

Graham Douglas

 

La historia de la comunidad de inmigrantes turcos en Alemania ofrece muchas ideas sobre cómo las comunidades de inmigrantes sobreviven y resisten al racismo y la explotación económica.

Las actividades culturales pueden ser suprimidas para facilitar la explotación económica y, sin embargo, también proporcionan soluciones innovadoras para la comunidad de inmigrantes: en este caso, a través de la producción musical.

En Alemania hay unos 3 millones de personas de ascendencia turca: es el mayor grupo de inmigrantes, y de turcos fuera de Turquía.

El gobierno alemán invitó por primera vez a los llamados trabajadores invitados (Gastarbeiter) en 1955, a lo que siguió un acuerdo entre ambos países en 1961, que sentó muy bien a los dos gobiernos. Los inmigrantes turcos en Alemania pronto descubrieron que vivían en un universo paralelo como trabajadores ocultos, excluidos del resto de la sociedad alemana. Como dice alguien en la película de Cem Kaya, en la época de las huelgas de los trabajadores de la Ford, y refiriéndose al escritor Max Frisch: «Querían trabajadores, pero obtuvieron seres humanos».

Esta historia se cuenta a través de la suerte de la producción musical, en la “Love, deutschmarks and death, de Cem Kaya, que se proyectó en el festival de cine de Indielisboa. No pude entrevistar al director de la película, pero sí mantuve conversaciones fascinantes con el profesor Holger Lund, cuyo artículo sobre la historia oculta de la música turca también hacía referencia a la valiosa ayuda de Cem Kaya.

Photo by Holger Lund.

¿Hacían trabajos no cualificados que no requerían el uso del alemán?

Sí, principalmente, y fuera del trabajo podían permanecer en un entorno de habla turca, excepto para rellenar documentos oficiales. Tenían que confiar en que sus hijos, que se habían criado en Alemania, les acompañaran y tradujeran, lo que podía ser una carga si un padre anciano, por ejemplo, necesitaba muchos viajes al hospital.

Los inmigrantes latinos en el Reino Unido a veces son explotados por personas de su misma nacionalidad que llegaron antes y abrieron un negocio o tienen un papel de supervisión en una empresa. Confían en ellos, pensando que entenderán sus problemas, pero en cambio son explotados.

También ocurre en Alemania, pero no en las fábricas porque el gobierno y las empresas alemanas son las que gestionan el empleo, no los particulares. Hubo una campaña apoyada por ambos gobiernos para animar a los turcos a venir a Alemania. Las empresas alemanas obtienen mano de obra barata -aquí entra de nuevo la explotación- y los problemas de balanza de pagos de Turquía se alivian porque los emigrantes envían importantes cantidades de dinero a sus familias. Por decirlo cínicamente, Turquía vende a sus ciudadanos como esclavos para obtener sus divisas, como dice Gülseven Güven en un documental.

Photo by Holger Lund.

¿Cuál fue el efecto del golpe militar de 1980 en Turquía sobre la población de Gastarbeiter?

Empezaron a llegar personas implicadas en la oposición política en Turquía y muchos profesionales con estudios, como músicos, escritores y cineastas.

Estas personas no tenían relación con los campesinos más o menos no cualificados del campo que habían sido invitados en los años 60. Así que, aunque eran nuevas e importantes voces activistas que exigían derechos para los emigrantes turcos, no eran apreciadas per se por la mayoría de la comunidad más bien conservadora que ya estaba allí.

¿Era esta separación el caso también en Turquía?

Sí, pero me gustaría añadir un comentario de Lala Akgun, que es la primera diputada turca del Partido Socialdemócrata en Alemania: «Muchos intelectuales españoles también abandonaron su país a causa del régimen de Franco. En Alemania, se preocuparon seriamente por la educación de todos los niños españoles… y fundaron asociaciones de padres. … La junta militar turca de los años 80 sabía que los intelectuales que habían huido a Alemania nunca debían tener soberanía de opinión sobre los trabajadores invitados. … Aquí se fundaron muchas asociaciones islámicas – bien financiadas desde Turquía… para islamizar al pueblo y asegurarse de que no se despierte políticamente».

Foto de Fluctuating Images.

Esto benefició al gobierno alemán y también a las empresas alemanas, ya que se aseguró de que los trabajadores no se unieran al movimiento para exigir derechos o ir a la huelga por un salario más alto. Y hasta la década de 2010, a pesar de la protesta del Parque Gezi en Estambul, no hubo ninguna protesta seria en Alemania contra el régimen de Turquía, por lo que este uso del Islam funcionó muy bien.

Hay mucho doble discurso por parte de los políticos. Merkel, como líder demócrata-cristiana, tenía que hablar de los valores cristianos, pero también estaba liderando el esfuerzo de la UE para mantener a los refugiados sirios en una zona entre Siria y Turquía para asegurarse de que no llegaran a Alemania.

¿Qué cambió para la comunidad turca cuando cayó el muro de Berlín?

Fue un desastre. Las comunidades turcas empezaban a sentirse más asentadas, había una segunda y tercera generación que había aprendido alemán mucho mejor que sus padres, y había trabajo. Los alemanes del Este empezaron a competir en el mismo mercado laboral mal pagado, y al ser blancos y no musulmanes tuvieron preferencia y muchos trabajadores turcos perdieron sus empleos. También se produjeron ataques racistas que nunca antes habían ocurrido, con personas asesinadas y casas incendiadas. Todo el mundo estaba ocupado con la reunificación, y los turcos eran los perdedores que a nadie le importaban. Los más jóvenes empezaron a expresar sus sentimientos, sus miedos y su rabia, dando inicio a la música Hip-Hop en Alemania.

Photo by Holger Lund.

Su artículo hablaba del modo en que el racismo interactúa con las fuerzas económicas

Funciona a través de la cultura, porque si suprimes una cultura también suprimes los derechos de la gente y su conciencia de ellos. Si no se me permite tener conciencia de mí mismo dentro de una cultura, se elimina la pregunta «¿Quién soy yo?», que es un medio de mantener a un grupo étnico en una posición pasiva y silenciosa.

Se invitó a los turcos como mano de obra, pero no se ofrecieron cursos de idiomas para ayudarles a integrarse: algunas personas que llevan aquí hasta 40 años no saben hablar alemán. Y no es culpa suya: si trabajas días y noches, horas extras y fines de semana, estás demasiado agotado para aprender un idioma por ti mismo. Necesitan tiempo libre y apoyo, por lo que esta carencia fue una forma de suprimir su cultura dentro de la sociedad alemana. Creaba una barrera entre ellos y los trabajadores alemanes o de otros países en las fábricas, y hacía imposible exigir su derecho a la igualdad salarial, por ejemplo.

Y cuando los trabajadores turcos de Ford se declararon en huelga en Colonia en 1973, no recibieron el apoyo de los sindicatos alemanes.

¿Es el racismo en Alemania y en Europa del Este en parte un miedo a los negros como algo desconocido, en un país con poca historia colonial?

Es cierto que Alemania sólo tenía unas pocas colonias en África, y yo era un adolescente antes de ver a una persona negra aquí. Los soldados negros estadounidenses se quedaron en sus bases la mayor parte del tiempo.

Pero la conferencia sobre el reparto de África en 1885 se celebró en Berlín. Alemania llegó un poco tarde, pero también quería una parte del pastel.

Y el régimen nazi ocupó enormes zonas de Europa del Este, con el objetivo declarado de convertir esos países en colonias alemanas bajo el gran lema de «crear un hábitat en el Este».

El imperio otomano era una potencia colonial, pero estaba financiado -y era propiedad- de bancos franceses y británicos, y siempre necesitaba dinero y armas para mantener el control de sus colonias. A cambio, vendían a las empresas europeas los derechos sobre la minería y las materias primas, incluido el opio. Este último fue utilizado entonces por las potencias europeas, por ejemplo, para dominar y gobernar China.

Photo by Holger Lund.

A partir de 1923, la República Turca se embarcó en un proceso de colonización interna, cercenando el pasado histórico, el pasado cultural, la música, las lenguas, el alfabeto y la religión, los movimientos típicos de un gobierno colonial. El racismo está profundamente relacionado con la construcción de la nación, tanto en Turquía como en Alemania: requiere un «nosotros» bueno y un «otro» malo.

(Próxima semana: cómo la música y la innovación empresarial provocaron cambios culturales.)
(Traducido por Monica del Pilar Uribe Marin) – Fotos suministradas por el entrevistados y autorizadas para su publicación

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