Llegó desde Polonia en diciembre de 1999 sin conocer el idioma y pasó por empleos mal pagados antes de encontrar su lugar en la capital británica. Hoy trabaja como reclutadora, disfruta de sus teatros y pubs y acaba de superar una prueba cuyos datos históricos, reconoce, apenas recuerda.
Will Shaw
Llegó a Londres poco antes del Nuevo Milenio sin hablar ni una palabra de inglés. Hoy está iniciando su año número quince en la ciudad.
Recuerda algunos de sus esfuerzos y da su veredicto sobre el examen de ciudadanía.
“Creo que tuve suerte, para ser honesta”, dice *Antonella Nowak, tras contemplar calmadamente su reciente examen de ciudadanía para Reino Unido. “No me acuerdo de nada, así que carece un poco de sentido”.
Aunque haya olvidado todos los datos históricos que aprendió sobre Reino Unido, Antonella consiguió aprobar el examen, con el cual se sentía de vuelta en el colegio. También tiene buenas notas en el examen lingüístico e incluso considera Traducción e Interpretación como carrera si alguna vez regresa a su Polonia natal. Pero definitivamente Antonella nunca hubiera conseguido aprobar el examen si hubiese tenido que enfrentarse a él cuando llegó a Londres el diciembre de 1999. “No hablaba nada de inglés, por lo que realmente no hubiera funcionado” recuerda.
Antonella tomó el consejo de su anfitrión y visitó la comunidad polaca de Ravenscourt Park, pero decidió aprender inglés por su cuenta en vez de apoyarse en compatriotas para ayudarse. “Caminaba por las calles y todo el mundo era polaco. ¿Qué objetivo tendría trabajar en la Pequeña Polonia? ¡Podía hacer eso en mi país!
Casualmente Antonella encontró trabajo metiendo panfletos en sobres y recuerda las condiciones como una experiencia horrible – las manos y las piernas inflamadas de estar de pié todo el día- y la paga- “¡una tonelada de panfletos por £5!”
“Lloré a moco tendido”, recuerda Antonella , quien se hospedaba con un conocido lejano de la amiga de su hermana cuando llegó por primera vez a Londres. Antonella dejó Polonia mientras aún estudiaba Ingeniería en la fría ciudad universitaria de Posnania, y temía que su educación inconclusa dañase sus posibilidades si volvía.
“Hubiera tenido que luchar mucho para encontrar un buen trabajo en Polonia, puesto que la mayor parte de la gente con esos trabajos tiene másteres” dice Antonella. “Probablemente me hubiese mudado a algún otro lugar eventualmente- puede que un país anglófono con mejor clima.” De todas formas, Antonella sabe aprovechar lo mejor del buen tiempo cuando hace su pequeña parada en Londres cada verano. “Me gusta la cultura de los parques. Siempre hay algo ocurriendo en ellos y puedes hacer un picnic y relajarte.” Su otro sitio favorito son los pubs con estilo antiguo.
“¡No los malolientes!” Dice Antonella entre risas, recordando los años que se pasó trabajando tras las barras de varios bares de Londres.
“Había un ambiente estupendo, los vecinos venían todos los días y era magnífico reír y bromear con ellos.”
Actualmente Antonella trabaja como reclutadora para una agencia de medios de comunicación en el extremo oeste de la ciudad, lo cual le otorga la oportunidad de disfrutar de otro de sus intereses – ir al teatro, tanto en el West End como en los sótanos de bares y establecimientos independientes.
“Es magnífico ver a la gente intentando hacerse notar, ¡son todos tan jóvenes!” observa ella. Indudablemente Antonella se hace notar en la casa que comparte con tres personas en Acton, donde de vez en cuando toma la cocina para preparar platos tradicionales polacos, abrazando su herencia mientras se integra en el estilo de vida británico. “Ahora entiendo porque mi madre no hace Pierogi (los dumplings polacos) demasiado a menudo”, exclama, “¡lleva años!” (Memorias The Prisma).
*Nombre cambiaod, historia real.
(Traducido por: Ana Matesanz – Email: anais90@live.com) – Fotos: Pixabay











