Una antropóloga, con trabajo de campo en Alaska a sus espaldas, cruza el estrecho de Bering hasta la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia. Allí encuentra el impulso animista del que solo quedaban vestigios entre los pueblos indígenas de Alaska.
Sean Sheehan
Allí conoce al pueblo Even, dedicado al pastoreo de renos que bajo el régimen soviético había sido reasentado en granjas colectivas.
Su relato se centra en una sola familia que, durante los últimos años de la URSS, aprovechó la oportunidad de regresar a los bosques de Kamchatka y retomar una vida autosuficiente basada en la pesca, la caza y la recolección.
El libro de Nastassja Martin trata de cómo descubre el renacimiento, semejante al de un ave fénix, de una cultura que resurge de sus propias cenizas.
En el centro de esta cultura se encuentra una cosmología animista que queda reducida a una curiosidad folclórica cuando se rompen los vínculos entre los seres humanos y los animales —«relaciones interespecíficas metaestables».
En la URSS, la subordinación de la naturaleza a las exigencias del aumento de la producción hizo que una familia Even que antes cuidaba menos de veinte renos pasara, tras ser destinada a granjas colectivas, a pastorear miles de estos animales.
Martin escribe maravillosamente, dotando a la antropología de verdades filosóficas y poéticas. Consigue que los lectores compartan su respeto por aquellos Even que se resisten a las fuerzas dominantes de la modernidad, que reducirían la sublimidad de la naturaleza a breves momentos de redención durante excursiones de un día a parques nacionales protegidos.
La autora siente especial interés por el colectivo Even y, en particular, por Daria, tras su regreso al bosque y la reconexión que este propició con un ecosistema formado por árboles, ríos, salmones, osos, águilas, alces, martas cibelinas y linces.
Daria, nacida en una yurta en 1952, trabajaba en una farmacia de la pequeña localidad de Esso, hoy convertida en destino turístico.
Pero la gente Even que viven en el bosque también necesitan combustible para las motosierras, harina, azúcar y otros productos; por eso venden caviar de forma ilegal y cazan martas cibelinas por su piel. Aceptan esta contradicción con resignación. Iván, el hijo de Daria, se marcha voluntariamente a combatir en Ucrania al servicio del Gobierno ruso, y esto también hay que aceptarlo.
Martin encuentra inspiración en la visión animista de Daria y en su determinación. Un día, ambas esperan un autobús que las lleve a una localidad donde deben finalizar los trámites que garantizarán el derecho de la familia a sus tierras. Están cansadas, llevan la ropa de lona manchada y Daria tiene las uñas ennegrecidas por la tierra.

Reconoce que siente vergüenza cuando se encuentran con una mujer elegantemente vestida con ropas tradicionales, integrante de un grupo de bailarines. Martin se encoge de hombros y los ojos de Daria «vuelven a iluminarse cuando su sonrisa los levanta y subimos al autobús».
“East of dreams” (“Al este de los sueños”) es una excepcional y cautivadora obra literaria que dice tanto sobre nosotros como sobre lo que significa ser otro, diferente. Martin cuestiona la brecha entre las distinciones científicas que separan lo vivo de lo no vivo y lo humano de lo no humano, y el animismo, que atribuye la condición de ser animado a una piedra o a un río. En esta peligrosa era de calentamiento global, el tiempo que pasa con Daria y los Even le hace comprender la necesidad de salvar este abismo.
“East of dreams”, de Nastassja Martin, ha sido publicado por NYRB.
(Traducido por Camila Marquez)











