“Aquí cambia la mentalidad de la persona. Si alguna vez has actuado mal con los indígenas de tu país o cualquier persona iletrada… la moneda se torna y uno recapacita y reflexiona.”
Es un boliviano de Cochabamba, una ciudad intermedia de Bolivia. En abril de 2002, con 24 años dejó su ciudad natal para volar a Londres.
Antes de decidir cambiar su vida, hace más de una década, estudiaba derecho en la universidad, pero durante su último año, justo antes de graduarse decidió emprender un nuevo viaje.
“Me quedaba poco para terminar, pero allá hubiera sido abogado del diablo, prefiero limpiar en Londres que sacar de la cárcel a los criminales de mi país,” comenta. Cuando llegó tenia la intención de trabajar en limpieza, “como todos”, dice. Más tarde en restaurantes, cocinas bares, “es como todo, al principio fue un poco difícil, pero poco a poco te vas quedando con las palabras y empiezas a mejorar”, explica.
Marco estuvo 10 años con un visado de estudiante, “fueron diez años atados de pies y manos”, explica. Tan solo podía trabajar 20 horas, y además tenía que estudiar y cumplir con todas las leyes británicas.
Ahora su nivel de inglés ha mejorado, pero cuando llegó, empezó aprzendió con un libro de inglés – español que sacó de la biblioteca.
Durante esa época, no pudo conseguir ninguna ayuda del estado, tenía que pagarse sus clases de ingles para poder demostrar su situación de alumno en el Reino Unido, “trabajaba de otra manera, pero después de 10 años finalmente conseguí la ciudadanía inglesa” explica.
Según Marco, cuando estaba el Partido Laboral con Tony Blair, la situación en materia de migración era un poco más flexible, y el gobierno otorgaba más ayudas a los inmigrantes. Además, afirma que cuando David Cameron ocupó el gobierno, las cosas cambiaron, se abrieron las fronteras a los inmigrantes del este de Europa y estos les quitaron muchos puestos de trabajo a los latinos.
“Aquí el británico no quiere trabajar, solo quiere estar en un puesto de trabajo cómodo, y sin ensuciarse las manos,” explica.
Marcos no entiende por qué la gente se queja de que no hay trabajo, “hay que abrir los ojos, no se puede hacer solo lo que a uno le conviene o lo que a uno le gusta”, afirma.
Por otro lado, una de los motivos por los que encuentra a esta ciudad muy atractiva, es su ambiente multicultural, se puede decir que en Londres siempre hay algún loco que pertenece a tu país, y que se parece a ti.
Marcos se mueve por Holborn y Bank, y no tiene mucha amistad con la comunidad latina, solo se junta con ellos “cuando hay jarana, donde la hay los latinos estamos presentes”, comenta.
Para progresar en esta ciudad, uno no puedes estar bajo el abrigo de su comunidad, “hay que evolucionar”, dice.
La comunidad latina ha crecido bastante en los últimos años. Según un estudio de la Universidad Queen Mary de Londres, la población de América Latina de Londres creció casi cuatro veces entre 2001 y 2011 llegando a 113.500. Los brasileños son el grupo nacional más grande de los latinoamericanos, seguidos por los colombianos, también hay un gran número de ecuatorianos, bolivianos y peruanos.
El estudio también demostró que la población joven y bien educada de América Latina tenía altas tasas de empleo, un 85% tenía trabajo, pero un 40% de los trabajadores de América Latina experimentaban el abuso y la explotación laboral y al 11% se le paga menos del salario mínimo nacional, una proporción 10 veces superior a la tasa media de la población del Reino Unido.
Una de las cosas que te enseña este país es el progreso personal. Te ayuda a valorar lo que eres y lo que tienes. Las personas buenas aprenden a juzgar, analizar y cambiar su punto de vista.
“Aquí cambia la mentalidad de la persona. Si alguna vez has actuado mal con los indígenas de tu país o cualquier persona iletrada… la moneda se torna y uno recapacita y reflexiona,” explica Marco.
Un inmigrante siempre va estar mejor en su país de origen, pues aquí siempre te pueden decir “tú no eres de este país, vuelve al lugar al que perteneces”, comenta. Pero una cosa está clara, en Londres cualquier persona puede mejorar y superarse, solo hay que abrir los ojos y estar preparado. “Como dice un amigo: si vas a un edificio de 13 pisos y llamas a todas las puertas, seguro que alguien se abrirá y esa persona te ayudará, a pesar de que las otras doce te digan que no”, dice.
(Fotos: Pixabay)











