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Cómo las empresas de redes sociales han censurado las voces palestinas

El papel de las redes sociales en el discurso moderno es innegable, pero su tratamiento de temas políticamente delicados, en particular el conflicto palestino-israelí, ha suscitado gran preocupación.

 

Dorset Eye*

 

Los críticos sostienen que las empresas de redes sociales, bajo el pretexto de la moderación, han censurado sistemáticamente las voces palestinas, limitando su capacidad para compartir sus relatos y defender sus derechos. Recientes revelaciones, como documentos internos y relatos de denunciantes, arrojan luz sobre cómo se aplican estas políticas y sus consecuencias de largo alcance.

Acusaciones contra Meta

Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, se ha enfrentado a importantes críticas por su gestión de los contenidos relacionados con Palestina.

La BBC entrevistó recientemente a cinco antiguos y actuales empleados de Meta, que revelaron detalles preocupantes sobre las políticas de la empresa. Un empleado anónimo compartió documentos internos que mostraban que el algoritmo de Instagram fue alterado poco después del ataque del 7 de octubre de Hamás contra Israel. El cambio condujo a una moderación más estricta de los usuarios palestinos que comentaban las publicaciones.

Según el denunciante, una semana después del ataque, el código de moderación se ajustó para ser más agresivo con los contenidos palestinos. Los mensajes internos revisados por la BBC revelaron las preocupaciones planteadas por un ingeniero sobre esta orden, advirtiendo que podría introducir «un nuevo sesgo en el sistema contra los usuarios palestinos.» Meta ha reconocido desde entonces el cambio de política, citando como justificación un «pico de contenidos de odio». Sin embargo, la empresa ha declarado que estas medidas ya han sido revocadas, aunque declinó especificar el plazo exacto de esta reversión.

Amplificación de prejuicios mediante algoritmos

Los algoritmos desempeñan un papel fundamental a la hora de determinar qué contenidos ven los usuarios en las redes sociales. Cuando estos algoritmos están sesgados, intencionadamente o no, pueden amplificar una narrativa mientras suprimen otra.

Los documentos filtrados de Meta indican que los cambios en el algoritmo de Instagram estaban destinados a moderar el «contenido de odio», pero tuvieron el efecto no deseado de silenciar muchas voces palestinas. Palabras, frases e imágenes utilizadas habitualmente por los palestinos fueron marcadas y eliminadas con mayor frecuencia, lo que limitó su capacidad para comunicarse eficazmente.

Estas decisiones algorítmicas tienen consecuencias en el mundo real. Los activistas y periodistas palestinos recurren a menudo a las redes sociales para documentar violaciones de derechos humanos, compartir información actualizada y movilizar apoyos.Cuando se suprimen estas voces, disminuye su capacidad para contrarrestar las narrativas dominantes o arrojar luz sobre la difícil situación de los palestinos.

Impacto de las políticas para moderar contenidos

Más allá de los algoritmos, las propias políticas de moderación de contenidos han sido objeto de escrutinio. Usuarios palestinos han denunciado la eliminación de sus publicaciones, fotos y vídeos por supuesta infracción de las directrices de la plataforma. Esto incluye a menudo contenidos que documentan la violencia, los desplazamientos o las protestas, que son fundamentales para concienciar sobre la situación en Gaza y Cisjordania.

El Consejo de Supervisión de Meta también ha puesto de manifiesto incoherencias en la aplicación de las políticas de moderación de contenidos. Por ejemplo, mientras que algunos contenidos se eliminan por incitar a la violencia, otros similares de otros usuarios o de contextos políticos diferentes suelen permanecer intactos. Esta aplicación desigual ha dado lugar a acusaciones de doble rasero y parcialidad contra los usuarios palestinos.

Tendencias más amplias del sector

Meta no es la única empresa que se enfrenta a acusaciones de censura. Otras grandes plataformas, como Twitter (ahora X), TikTok y YouTube, también han sido criticadas por restringir contenidos palestinos. Algunos activistas han denunciado la suspensión de sus cuentas o el bloqueo en la sombra, una práctica en la que el contenido se oculta o se hace menos visible sin el conocimiento del usuario.

Por ejemplo, se ha acusado a TikTok de eliminar vídeos que muestran la crisis humanitaria en Gaza, mientras que los usuarios de Twitter han denunciado una mayor dificultad para dar visibilidad a las publicaciones relacionadas con Palestina. Estas acciones suelen producirse sin explicaciones claras, lo que deja a los usuarios frustrados y desconfiados de las plataformas.

Justificaciones y críticas

Las empresas de redes sociales han defendido sus acciones alegando la necesidad de combatir la desinformación, la incitación al odio y los contenidos violentos. Meta justificó sus políticas de moderación más estrictas tras el atentado del 7 de octubre por lo que describió como un aumento de los contenidos de odio procedentes de los territorios palestinos. Sin embargo, los críticos sostienen que estas medidas se dirigen desproporcionadamente a los palestinos y no abordan el discurso de odio y la incitación contra ellos.

Las organizaciones de derechos humanos y los defensores de la libertad de expresión han condenado estas prácticas, alegando que reprimen la expresión y la defensa legítimas. La falta de transparencia en las decisiones de moderación agrava aún más el problema, ya que los usuarios no saben por qué sus contenidos han sido eliminados o suprimidos.

El papel de  gobiernos y grupos de presión

La influencia de los gobiernos y los grupos de presión también desempeñan un papel importante en la configuración de las políticas de las redes sociales. Se sabe que las autoridades israelíes presionan a las plataformas para que retiren contenidos que consideran perjudiciales o amenazadores. En algunos casos, esto ha incluido contenidos que documentan acciones militares israelíes o critican las políticas del gobierno hacia los palestinos.
Por el contrario, los activistas palestinos carecen a menudo de los recursos y el respaldo institucional necesarios para presionar eficazmente a las empresas de medios sociales. Este desequilibrio en la influencia contribuye a la percepción de que las plataformas son más receptivas a las preocupaciones israelíes que a las palestinas.

Consecuencias para la libertad de expresión

La censura de las voces palestinas en las redes sociales tiene profundas implicaciones para la libertad de expresión y la difusión de información. Para muchos palestinos, las redes sociales son uno de los pocos medios disponibles para compartir sus historias y defender sus derechos. Cuando estas plataformas no ofrecen un espacio de expresión justo y equitativo, socavan los mismos principios de apertura e inclusión que dicen defender.

Esta censura también afecta al público mundial. Al limitar la visibilidad de los contenidos palestinos, las empresas de redes sociales impiden que los usuarios de todo el mundo adquieran una comprensión global del conflicto. Esto no sólo distorsiona la percepción pública, sino que también obstaculiza los esfuerzos para que todas las partes rindan cuentas de sus acciones.

Hacia la rendición de cuentas

Abordar estos problemas requiere un enfoque polifacético. Las empresas de redes sociales deben dar prioridad a la transparencia en sus procesos de moderación, incluida la publicación de informes detallados sobre la eliminación de contenidos y los cambios algorítmicos. Las auditorías independientes de las políticas y prácticas de moderación pueden ayudar a identificar y rectificar los sesgos.

Además, las plataformas deben colaborar con diversas partes interesadas, como activistas palestinos, organizaciones de derechos humanos y expertos independientes, para garantizar que sus políticas son justas e inclusivas. El desarrollo de directrices más claras y coherentes para la moderación de contenidos también es esencial para evitar una aplicación arbitraria o discriminatoria.

La censura de las voces palestinas en las redes sociales pone de relieve la compleja interacción entre tecnología, política y derechos humanos. Aunque empresas como Meta han tomado medidas para abordar algunos problemas, aún queda mucho por hacer para garantizar que sus plataformas ofrezcan un espacio justo y equitativo para todos los usuarios. Al dar prioridad a la transparencia, la rendición de cuentas y la inclusión, las empresas de medios sociales pueden defender los principios de la libertad de expresión y contribuir a un discurso global más informado y justo.

*Articulo originalmente publicado en Dorset Eye.

(Traducido por The Prisma – The Multicultural Newspaper) – Fotos: Pixabay.

 

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