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El dolor paraguayo de Rafael Barrett

La voz de Rafael Barrett es tan necesaria ahora como lo fue tras lo que en su momento llamó, con razón, «la guerra más despiadada de la historia».

 

Sean Sheehan

 

Se refería a la Guerra de la Triple Alianza (1864-70) -que causó la muerte de la mitad de la población del país- y, si Barrett viviera ahora, se sentiría igual de desdichado por el resultado de las elecciones de 2023, que vieron el regreso de la camarilla derechista que ha gobernado Paraguay durante los últimos 77 años, excepto cinco.

Barrett nació en España en 1876, de padre inglés y madre aristócrata, y su decadente juventud terminó abruptamente en 1903 cuando partió hacia Buenos Aires.

Al año siguiente, cuando el director de un periódico le pidió que cubriera un levantamiento en Paraguay, partió «a ver si encuentro la bala que me mate».

Encontró un país que, en los años posteriores a la Guerra de la Triple Alianza, vio cómo el 40% de su territorio era comprado por sólo treinta y dos empresas. La introducción a “Paraguayan sorrow” (Dolor paraguayo)  relata cómo Barrett se desprendió de su pasado elitista al comprobar por sí mismo las consecuencias de un régimen neocolonial que explotaba sin piedad a los trabajadores de una tierra ya empobrecida.

En otra revuelta, en 1908, condujo un carro de mulas para ayudar a los heridos tras una masacre que dejó ciento cincuenta muertos.

Barret con sindicalistas, San Bernardino, 1910. Foto: Wikimedia Commons. Creative Commons License.

Fundó su propio periódico, Germinal, fue detenido y deportado, pero regresó ilegalmente a Paraguay y vivió durante un año en una estancia remota, donde se reunieron con él su mujer y su hijo. Escribe sobre la «augusta naturaleza salvaje» del rancho y su creciente sensibilidad ante el paisaje, que le enseña a llevar una «gran negación» en el alma: «un odio implacable, o un desprecio feroz, o una calma espantosa, o una resignación de granito». Estas son las cualidades que brillan a través de su prosa y que hacen de «Pena paraguaya» un libro tan poderoso y conmovedor de leer. Escribe sobre la selva subtropical como un naturalista que sabe «que no es por estética que la golondrina adorna el espacio con las graciosas curvas de su vuelo, sino para devorar presas invisibles». Escribe sobre el guaraní, la única lengua nativa de América que, según nos informa una nota a pie de página, habla la mayoría de la población de un país. Barrett es tremendamente lírico – «un pájaro que cruza el cielo se parece a un pensamiento», escribe de pasada-, pero también está poseído por el espíritu de un anarquista furioso que denuncia la injusticia.

Hay que aplaudir a William Costa, traductor y editor de “Paraguayan Sorrow”, por acercar los escritos de Barrett a un público más amplio.

Foto de Bitnikgao. Pixabay.

Su introducción proporciona una importante información de fondo y sus anotaciones son inestimables. Costa acierta al afirmar que lo que Stroessner representaba se conserva en el Partido Colorado gobernante y que Barrett representa la esperanza de que el dolor llegue a su fin.

“Paraguayan Sorrow”, de Rafael Barrett, ha sido publicado por Monthly Review Press.

(Traducido por Camila Márquez)

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