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La infancia e inocencia que asesinaron las pandillas

Hoy en Hatí 1,2 millones de niños viven bajo la amenaza constante de la violencia armada.  El actuar de las pandillas es ya una rutina aprendida: atacan, roban, incendian casas y automóviles, y al final matan a la población civil, incluso si no son ellos de manera directa, corresponde a las balas perdidas.

 

Joel Michel Varona

 

Las pandillas llevan adelante una ofensiva en esta capital y zonas aledañas, las cuales controlaban en un 80% en 2024. Hoy ya tienen bajo su poder el 85%, un avance gradual y muy peligroso.

Finalizando febrero, las bandas criminales asaltaron la zona de Delmas 30. Un adolescente fue asesinado a tiros y quemado su cuerpo. Para que las aves carroñeras no terminaran el trabajo, un miembro de su familia movió los restos sin vida del joven en una carretilla al camposanto.

Los pobladores denunciaron la inacción de los servicios de emergencia, incluidos los paramédicos, que no quisieron intervenir por temor a su seguridad.

Otra tragedia ocurrió cuando miembros de una pandilla quemaron a un bebé ante los ojos de su madre. Ocurrió durante el asedio a la comuna de Kenscoff, cuando los bandidos la emprendieron contra Eliana Thélémaque, y le ordenaron arrojar a su niño en una hoguera previamente encendida por ellos mismos. Thélémaque se negó y ellos no dudaron en arrebatarle a la criatura de sus brazos y echarla a las llamas.

La joven madre perdió la cabeza y comenzó a vagar sin rumbo por las calles, repitiendo sin pausa: “Todavía puedo escuchar los gritos de mi bebé en las llamas. Hubiera preferido morir”.

Thélémaque fue llevada a una comisaría de Pétion-Ville, donde recibió atención psicológica básica, pero el dolor era demasiado grande, y en la noche su corazón falló y murió.

En Christ-Roi, un barrio de Puerto Príncipe, una adolescente perdió la vida tras ser alcanzada en el cuello por una bala perdida mientras se encontraba en su casa.

Así van sucediendo los trágicos episodios de la infancia en Haití.

Detrás de cada niño o adolescente asesinado, hay una vida destrozada, sueños interrumpidos y familias sumidas en el luto. Save The Children informó que en 2024 los ataques de las pandillas dejaron de 289 niños muertos o heridos. Los grupos armados fueron los responsables de un promedio de 24 menores asesinados cada mes, un aumento del 68% en comparación con los 172 infantes víctimas mortales en 2023. Pero, según la ONG, el número real de víctimas infantiles es probablemente mucho mayor. Más de uno de cada tres niños asesinados en los últimos tres meses de 2024 pertenecía a bandas criminales.

Chantal Sylvie, directora de Save the Children en Haití, lamentó que los niños que viven en zonas de conflicto no pueden asistir a los colegios, jugar al aire libre y caminar por la calle libremente, pues viven en permanente amenaza para sus vidas.

En las noches -narró Sylvie- no pueden conciliar el sueño por la preocupación de que su casa sea incendiada y volver a convertirse en un desplazado. La funcionaria denunció que las pandillas reclutaron a cientos de niños, obligándolos a saquear, secuestrar y hasta matar para poder sobrevivir. Por otro lado, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calificó de asombroso el incremento de hechos relacionados con la violencia sexual contra los niños. Los infantes sufren horrores inimaginables de mano de las pandillas, comentó la Unicef, que precisó que la violencia sexual aumentó de 10 veces entre 2023 y 2024.

Por su parte, la Iniciativa Departamental contra la Trata y el Tráfico Ilícito de Niños y Niñas (Idette) reveló que en 2024 la cifra de violaciones ascendió a 186, incluidos 173 a menores de edad.

Otra tragedia que afecta a los niños haitianos es el reclutamiento por parte de pandillas: en 2024 aumentó un 70%.

En estos momentos, la mitad de los miembros de los grupos armados son niños, algunos de ellos de hasta ocho años de edad. Muchos resultan reclutados a la fuerza, a otros la pobreza los lleva a convertirse en máquinas de matar. PL

(Fotos: Pixabay)

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