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Memoria política entre las fachadas de King’s Cross

Entre la regeneración urbana y el avance inmobiliario, una librería independiente mantiene viva una tradición de pensamiento radical en Londres. Su presencia recuerda movimientos pacifistas, anarquistas y de izquierda que marcaron la historia política de la ciudad. (Memorias de The Prisma)

 

Steve Latham

 

«Housmans bookshop» es una delicia extraña, a lo largo de las ahora elegantes y ‘regeneradas’ fachadas de las tiendas que existen alrededor de Kings Cross

Junto a Bookmarks, es una de las pocas tiendas de libros radicales que quedan en Londres.

Los estragos causados por los precios de las propiedades y el descenso en el mercado de izquierdas, acabaron con todas ellas. Housmans ha brindado un recurso a las generaciones de los nativos zurdos de Londres, ha sido un terreno nutrido para los estudiantes nuevos y los vagabundos, ávidos de aprender sobre una política alternativa. Originalmente creado en el centro de Londres en el año 1945, la tienda se trasladó a su actual emplazamiento en 1958. Es propiedad de Peace News y fue construido para ayudar en los problemas de paz con el Peace Pledge Union.

Pese a su evidente apoyo de causas pacifistas, Housmans, a diferencia de Bookmarks, no está afiliado a alguna tendencia ideológica particular

En cambio, la tienda vende libros en una mezcla ecléctica de diversas perspectivas de izquierda, además de una serie de folletos, publicaciones periódicas y revistas, en una variedad desconcertante de seguidores sectarios radicales.

Sin embargo, este emporio radical parece concentrarse en los hilos arcanos de publicaciones anarquistas, situacionistas y comunistas disidentes, que no se hallan disponibles en las librerías principales.

En esto, Housman’s es similar, pero tal vez con una selección más amplia, de la librería Freedomt en Whitechapel.

Sin embargo, estar en el centro de la reurbanización de King’s Cross le dan cierto un cierto prestigio; una irónica y satírica presencia.

Mientras que el barrio estaba siendo supuestamente ‘mejorado’, los desarrolladores trataron de comprarlos, pero se sorprendieron al encontrase con personas que no se dejaban seducir por la estratagema de ofrecer más dinero.

Eso me dijeron en una conferencia de los miembros de Housman, quienes se reían, ya que relataron que – de todos modos – habían recibido algo de dinero, necesario para iluminar el taller.

A pesar de esta inyección de fondos, la tienda se permanece algo raída, sin brillo, desafiando la ostentación que existe a su alrededor. Por lo tanto, Housmans es un testigo importante de otra forma de ver el mundo, un signo de que otro mundo es posible.

Sin embargo, hay una sensación de que sus mejores días han quedado atrás: CND y el movimiento por la paz, hippies y la nueva izquierda, y los anarquistas punk.

Los ligeramente ancianos narran historias de personajes que solían vivir en la zona, y lideraron movimientos de protesta contra intentos anteriores de regeneración en la zona.

Como es habitual en este tipo de intentos, existen los planes de revitalización para beneficiar a ricos, inversores y nuevos burgueses, más no para los residentes locales ya existentes. Uno de los manifestantes fue Railway Lands Group. Pero recuerdo asistir a una charla de un arquitecto implicado en la idea, que incluso negó que había existido alguna oposición. Barrido de la historia oficial, este es el destino de muchos movimientos de oposición, que no han podido detener la marcha del aparente «progreso».

Sus recuerdos se mantienen vivos, a través de un millar de folletos vetustos, como un recurso histórico de formas alternativas de pensar. Parte del material a la venta es ininteligible en su filosofar espurio. Pero es de celebrar que la gente aún no se han dado por vencida. (Memorias de The Prisma)

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marín) – Fotos: Pixabay

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