Diputadas, personalidades culturales y activistas por los derechos de las mujeres en el Reino Unido han lanzado “Women Against the Far Right” en respuesta a las afirmaciones de que la violencia contra las mujeres está vinculada a las personas que solicitan asilo. Estas acusaciones, alimentadas por políticos y activistas de la extrema derecha, han provocado una ola de protestas antiinmigración en todo el país.

En el evento de lanzamiento en línea de la campaña, organizado por Stand Up To Racism, la diputada laborista Bell Ribeiro-Addy afirmó: “No recuerdo que la extrema derecha se manifestara frente a las comisarías de policía después de que un policía blanco en activo secuestrara, violara y asesinara a Sarah Everard.
“Parece que su única preocupación son las víctimas de violencia contra mujeres y niñas cuando el agresor es una persona de color”.
Una carta abierta firmada por más de 100 mujeres y activistas destacadas, afirma: “La violencia contra las mujeres y las niñas es un problema grave y urgente. Pero nunca se resolverá gracias a personas como Nigel Farage y Robert Jenrick, que apuntan a refugiados, musulmanes y migrantes”.
Entre las firmantes de la carta se encuentran las artistas Paloma Faith, Shirley Manson y Charlotte Church, y las políticas Diane Abbott, Nadia Whittome y Zarah Sultana.
Un trasfondo de tensión antiinmigración
En julio, Hadush Kebatu, de Etiopía, fue arrestado por agredir sexualmente a dos chicas adolescentes en Epping, localidad de Essex. Kebatu, quien solicita asilo y estaba alojado en un hotel de Epping, ha sido declarado culpable y será sentenciado a finales de este mes.
Tras el arresto, políticos como el líder de Reform UK, Nigel Farage, y el secretario de Justicia en la sombra, Robert Jenrick, afirmaron que las políticas de inmigración del gobierno son las responsables del aumento de los delitos sexuales, con Jenrick diciendo que la llegada de personas con “actitudes medievales” a Gran Bretaña le hacía temer por la seguridad de sus tres hijas.
Las declaraciones provocaron protestas que comenzaron frente al hotel, antes de extenderse por varias partes del Reino Unido, incluyendo Londres, Bristol, Birmingham, Manchester, el condado de Antrim, en Irlanda del Norte, y Perth, en Escocia. Los manifestantes llevaban carteles que decían: “Protejan a nuestros hijos” y “Salven a nuestras niñas”.
Las tensiones contra los migrantes han ido en aumento en los últimos años, con protestas que en ocasiones se han tornado violentas. En el verano de 2024, se difundieron por internet falsas afirmaciones sobre la etnia y la religión del asesino de las tres escolares de Stockport, dando lugar a concentraciones en las que más de 1.800 personas fueron arrestadas.
La última manifestación, denominada “Unite the Kingdom”, tuvo lugar en Londres el sábado 13 y fue encabezada por el activista de extrema derecha Tommy Robinson.
La Policía Metropolitana informó que asistieron más de 110.000 personas, cifra superior a la esperada por ellos o por los organizadores, y que 26 agentes de policía fueron agredidos con “patadas y puñetazos”, así como con “botellas, bengalas y otros proyectiles… junto con intentos coordinados de pasar las barreras”.
La Met también tuvo que responder a las falsas sugerencias del chatbot de Grok de que había hecho pasar imágenes de una protesta contra el confinamiento de 2020, que muestran a la policía enfrentándose con multitudes, como si fueran de la concentración del sábado —alegaciones que fueron luego reiteradas por usuarios de X, incluida la destacada periodista del Daily Telegraph, Allison Pearson.
“No hay evidencia” de vínculos crecientes con la violencia sexual
Políticos y activistas de extrema derecha han utilizado reiteradamente estadísticas exageradas o engañosas para afirmar que los inmigrantes son responsables del aumento de la violencia sexual. Estas afirmaciones a menudo han cobrado fuerza tanto en las redes sociales como en la prensa.
La carta abierta de “Women Against the Far Right” afirma que “no hay evidencia de que las personas en busca de asilo sean más propensas a cometer actos de violencia sexual. Muchos son supervivientes de violencia, guerra y persecución. Culparles desvía la atención de abordar las causas profundas del abuso y de responsabilizar a quienes realmente son culpables.
“La extrema derecha se ha aprovechado de las mentiras, ha difundido desinformación y ha movilizado protestas frente a hoteles que albergan a refugiados —incluidas mujeres y niños—. Esto no contribuye en nada a la seguridad de las mujeres”.
Concluye: “Lo cierto es que la violencia sexual es endémica en toda la sociedad y, con demasiada frecuencia, es ignorada por quienes ostentan el poder. Los servicios públicos para mujeres, niños, víctimas y supervivientes se han reducido al mínimo, y demasiados casos siguen sin resolverse”. “Creemos en una sociedad donde todas las mujeres estén seguras, protegidas y libres de abuso —independientemente de su origen o procedencia—. Defender los derechos de las mujeres significa rechazar el racismo y la división, y fomentar la unidad para exigir medidas reales que pongan fin a la violencia contra mujeres y niñas”.
*Artículo y primera foto originalmente publicados en Nadja.
(Traducido por Lidia Pintos Medina) – Fotos: Pixabay











