Globo, Mundo, Reino Unido

Irán, la historia de los golpistas occidentales

Los gobiernos reaccionarios le sirven a Occidente para que mantenga el control del petróleo. Tienen un problema de imagen con el régimen fundamentalista de Irán, así que intentan aparecer en los medios occidentales como protectores de su pueblo. La historia moderna iraní fue arrebatada a su gente por el golpe de la CIA y el MI6 en 1953, una herida todavía sin cerrar.

 

Graham Douglas

 

Cuando Irán aparece en las noticias occidentales, suele ser porque Estados Unidos o Israel están “perdiendo la paciencia” con el problema de la energía nuclear, como si fueran los policías designados del mundo y los supuestos “protectores” del país, que solo desean liberar a su pueblo del dominio de los clérigos.

Por supuesto, en Irán hay una represión brutal, con una de las tasas de ejecuciones más altas del mundo, y un régimen que se aferra desesperadamente a un control patriarcal sobre las mujeres que ha convertido “Mujer Vida Libertad” en un lema reconocido globalmente. Estados Unidos —que sigue operando bajo la Doctrina Monroe, según la cual América Latina es el “patio trasero” estadounidense, aunque la desmintieran oficialmente en 2013— ahora quiere liberar a Venezuela de la dictadura. Pero es importante comprender la historia de la injerencia colonial occidental en países que poseen petróleo y que se atrevieron a desafiar la dominación del hemisferio norte.

Una dominación que cabalgó hacia la libertad de los ricos sobre las espaldas de los pobres del Este y del Sur globales. Y la religión ha estado allí cuando se la necesitó para justificar regímenes represivos, ya sea el largamente establecido islam wahabí en Arabia Saudí o el fundamentalismo, más recientemente impuesto, en Irán.

Continuando nuestra conversación, Bani Khoshnoudi explica algunos puntos clave de la historia iraní.

Es una historia  donde un gobierno democrático y nacionalista que se había ido desarrollando desde la revolución parlamentaria de 1906 fue aplastado por el golpe orquestado por la CIA y el MI6 en 1953.

En 1979 la inevitable revuelta fue capturada por la llegada de los mulás.

El efecto del golpe de 1953 fue hacer estallar el centro moderado de la vida política iraní, dejando espacio para los fanáticos de ambos lados —a largo plazo fue un fracaso de la política exterior estadounidense, aún más evidente cuando se supo que fue un modelo para golpes posteriores en toda América Latina.

¿Sigue teniendo influencia el golpe de 1953? Ellos instauraron un régimen represivo bajo el Sha, y luego los islamistas instauraron otro.

Esta es nuestra enorme herida sin cicatrizar. La lucha iraní contra la monarquía despótica y el colonialismo comenzó a principios de 1900. En 1906 tuvimos la revolución constitucional. Fue una lucha armada a la que se unieron distintas partes del país para crear un sistema parlamentario. Se luchaba contra la influencia británica y rusa con una monarquía en el poder. La dinastía Qajar era completamente despótica y horrible, y luego llegó Reza Shah después del golpe de 1925. Fue un momento en el que podríamos habernos convertido en un Estado nación desde dentro, pero él creó una monarquía. Hemos vivido con tantas mentiras impuestas, como la llamada “dinastía Pahlavi” del Sha.

Procedente de una familia pobre se convirtió en militar y luego autoproclamó Sha. Y bajo el Sha hubo modernización y escuelas y muchas cosas que podemos apreciar, pero el problema es que la intervención internacional seguía presente. Las compañías petroleras británicas no podían sacar sus manos de Irán, como les pasaba en todos los demás lugares de la zona que llamaron Oriente Medio. Dividieron todo el Este como si fuera suyo. Está el Oriente Medio, el Lejano Oriente y el Sudeste, todo en relación con la ubicación de Gran Bretaña.

¿Por qué no lo llaman Asia Occidental, así como hacen con la India?

Exactamente. El golpe del 53 es tan importante porque fue otro momento en el que, mediante la educación política y las luchas, intentamos reformar. Mossadegh asumió el poder en el parlamento porque el sistema parlamentario de 1906 se mantuvo bajo la monarquía. Era un nacionalista anticolonial devoto; todo giraba en torno a poner el petróleo en manos de los iraníes. Ahora lo sabemos, todo está documentado: el golpe fue obra de la CIA y el MI6, trabajando juntos en la Operación Ajax. Y fue el ensayo general para todos los golpes que ocurrieron a lo largo de los años 60 y 70 en toda América Latina y África.

El asesinato de líderes como Lumumba, la llegada de Pinochet, todo esto está relacionado. El Sha intentaba modernizar más, pero aún teníamos a todos esos poderes extranjeros sacando hasta lo último de los recursos de nuestro país mientras la mayoría de la gente seguía siendo pobre. Es una historia clásica, y para nosotros es muy importante: Mossadegh representaba algo similar a lo que Lumumba representaba para el Congo, y no los olvidamos.

Sé que el pueblo iraní no es árabe, pero ¿la Primavera Árabe de 2011 afectó a Irán?

Recientemente se publicó un gran mapa sobre la diversidad étnica en Irán. No somos “persas puros”, hablamos farsi y nuestra lengua ha existido durante miles de años. Pero Irán también tiene una cercanía muy particular con los árabes.

En 2011 teníamos la televisión encendida durante días viendo cómo la plaza Tahrir, en El Cairo, se llenaba de gente. Fue el año posterior a nuestro Movimiento Verde. Las manifestaciones estaban ocurriendo en todos los aniversarios conmemorativos, incluida la caída de Mossadegh, y en los últimos años la gente las ha estado filmando con sus teléfonos, pero subirlas a YouTube y Facebook fue difícil debido a las restricciones de internet impuestas por el régimen. Fue muy emocionante ver cómo la lucha contra la opresión reverberaba en los países árabes. Todos sabemos que tarde o temprano va a estallar. Egipto e Irán han tenido historias muy paralelas, con Nasser y Sadat.

Su película anterior, “The Silent majority speaks”, fue prohibida en el Líbano y declarada ofensiva para el régimen iraní y para el islam.

Nunca he sido alguien que siga las normas o que sea conformista; hice la película tal y como necesitaba hacerla. No se trata solo del régimen, sino de cuestionar la forma en que las imágenes influyen en nuestra actividad política. La película fue prohibida por personas que quieren controlar lo que otros piensan y ven.

Yo no estaba en el Líbano. Fue la increíble cineasta libanesa, Jocelyne Saab, quien organizó este pequeño festival y realmente quería compartir la película con su gente. Se llamaba el Festival de la Resistencia Cultural en Beirut y Trípoli. Se pusieron en contacto con la prensa libanesa porque ellos tienen su propia lucha contra la censura.

Pero hizo que fuese más arriesgado para mí ir a Irán. No soy anti islam, pero sí anti islamista. Estoy en contra de toda religión organizada, de algún modo. La religión es algo estupendo para tener para uno mismo. Pero mire lo que el cristianismo organizado ha hecho históricamente y sigue haciendo, en nombre de no sé qué evangelismo. Es una herramienta de opresión y control; soy una devota antifascista y encuentro fascismo en las organizaciones religiosas.

Todo forma parte de lo mismo, y está muy orientado hacia lo masculino. Soy escéptica respecto a cómo nos permitimos ser controlados por un grupo de hombres, y por las mujeres terribles que colaboran. Aún seguimos viviendo en este sistema de control patriarcal. Y los sistemas de control han utilizado la religión y la idea de Dios para meterse en la mente de la gente.

Algunas personas lo llaman el opio de las masas, pero creo que es la manipulación más dura y violenta el utilizar estas ideas amenazantes del cielo y el infierno y del bien y el mal.

Es una forma simplista de decirlo; probablemente la humanidad ha necesitado algo que le diera sentido y dirección. Pero se ha convertido en un medio de control.

Como muchas personas en el islam, usted está luchando contra el imperialismo occidental —para darle un nombre breve— y contra un régimen represivo, pero hay personas dentro del islam que dicen que usted está atacando al islam.

Estoy de acuerdo con el pensamiento descolonial, pero también soy muy crítica con los pensadores descoloniales que intentan imponer estas ideas de que tenemos que volver a un pasado original, lo cual es ridículo. El pensamiento radical es grandioso, pero también hay algunas tendencias realmente controladoras. Lucho contra todas estas tendencias, ya sean mulás o los llamados intelectuales descoloniales de izquierda que quieren imponerte una idea a la fuerza, lo cual también puede ser violento.

No soy una persona moderada, pero todos creemos que sabemos qué es lo verdadero. Ahora vivimos en este mundo de campañas organizadas de cancelación y linchamientos. Este tipo de macartismo es muy peligroso, ya sea de izquierda o de derecha. Vimos a muchos países comunistas enviar a personas a los escuadrones de la muerte. No podemos ser idealistas: los seres humanos buscan controlar a los demás.

(Traducido por Monica del Pilar Uribe Marin) – Fotografías suministradas por el entrevistado. Autorización concedida por Bani Khoshnoudi / Pensee Sauvage Films)

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