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El suave poder de la narración

El poder duro despliega la fuerza bruta o manifiesta su capacidad y disposición para hacerlo. El poder blando d la narración de historias no ordena ni coacciona de esta manera, sino que ejerce su propia forma de dominio mediante su capacidad para guionizar una perspectiva particular.

 

Sean Sheehan

 

A través del control de los medios de comunicación convencionales y las plataformas, las ideologías de derecha demuestran una mayor capacidad narrativa que las emancipadoras.

Para hacer frente a esta hegemonía se necesitan relatos convincentes, capaces de forjar alternativas a los mitos xenófobos y neoliberales que colonizan las mentes desprevenidas.

Esta es la esencia del libro de Yves Citton, quien pretende mostrar cómo los sentimientos y las creencias se canalizan para estructurar nuestra percepción del mundo.

Las historias sobre “extranjeros” como depredadores sexuales, por ejemplo, inducen ansiedad por la seguridad personal y susceptibilidad hacia la retórica de “ley y orden”, y las que tratan sobre “vividores de las ayudas” son otro ejemplo.

Narrativas como estas se difunden y reciclan, y moldean la realidad a través del poder afectivo del miedo y el resentimiento, respectivamente. Las estadísticas reales sobre delincuencia, bienestar social y desigualdad de ingresos socavarían tal “realidad” si se presentaran con un nivel similar de coherencia. Un elemento básico de la mitocracia gobernante es el goteo constante de historias sobre la vida de famosos y otras trivialidades absurdas que pasan por noticias.

La fortaleza y la debilidad de la “Mythocracy” residen en su presentación de narrativas alternativas.

Imagen creada por ChatGPT/OpenAI.

Este dirige de forma persuasiva la atención del lector hacia una obra de ficción relativamente desconocida: “Jacques the fatalist and his master”, de Denis Diderot; hace referencia a un grupo de escritores bajo el nombre colectivo de Wu Ming y evoca la música jazz de Sun Ra como un antídoto contra el guión de la derecha.

El autor pone el foco sobre cómo funciona la mitrocracia a nivel microverbal: ¿Qué es—se pregunta— esta comida que hay en mi plato? “¿Carne de res? ¿Una libra de carne viva arrancada del cuerpo de un animal?”. El poder blando de la denominación fue usado de forma eficaz contra Jeremy Corbyn asociándolo implacablemente con el antisemitismo a pesar de su patente ridiculez: una táctica resucitada de forma surrealista durante la campaña previa a las recientes elecciones municipales en Gran Bretaña con intentos de difamar al líder judío del Partido Verde, Zack Polanski, con la misma acusación patentemente falsa.

“Mythocracy” se ve a veces debilitado por un estilo académico y sobrio que recurre en exceso a ejemplos literarios para cuestionar los mitos reaccionarios. Y esto ocurre a pesar de que el libro se fundamenta en la incómoda realidad de que “todos nacemos inocentes. Ciertos mitos políticos funcionan como chupetes: su efecto principal es cerrarnos la boca… incapaces de saciar nuestras necesidades reales a largo plazo”.

La contranarrativa definitiva frente a la creación de mitos por parte de la derecha es el poder de la resistencia material, que puede ser dura y blanda al mismo tiempo: basta con ver el poder político de las palabras cuando miles de personas son detenidas en el Reino Unido por sostener trozos de cartón en los que se lee “Me opongo al genocidio. Apoyo a Palestine Action”.

“Mythocracy”, de Yves Citton, es publicado por Verso.

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