Las advertencias sobre nuevas estructuras de seguridad integradas por reservistas, la creciente tensión durante la transición presidencial y un clima de mayor confrontación política reavivan el temor a retrocesos en derechos humanos y garantías democráticas.

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Ivette Fernández
En la nación neogranadina, víctima desde hace más de seis décadas de guerras intestinas, de desmanes de grupos paramilitares, abusos de la fuerza pública y también del terror desatado por el narcotráfico, hay muchos que temen sobre el resurgimiento de viejos fantasmas que hasta ahora se creían enterrados y se reediten los traumas aún vivos en la memoria.
Esa es la lectura que se desprende de la alerta del líder de la oposición, el senador Iván Cepeda, quien pidió a organizaciones internacionales y nacionales de derechos humanos supervisar la situación en Colombia en el futuro próximo tras alertar que el gobierno entrante tiene visos de paramilitarismo.
Advirtió el excandidato presidencial en primer lugar acerca de la intención de la administración de crear bloques de búsqueda urbanos y primeras líneas de seguridad, estructuras que estarían integradas no por servidores públicos, sino por veteranos y reservistas de las fuerzas militares.
Recordó que los colombianos conocen bien las consecuencias de confundir autoridad legítima con organizaciones de cuerpos armados civiles, las consecuencias de que el Estado renuncie al monopolio de la fuerza y auspicie la conformación de estructuras paralelas.
A esto se suma, añadió, la criminalización de la protesta social: “No pasa un día sin que el señor Abelardo De la Espriella y su entorno, con la complicidad de alcaldes autoritarios como el señor Fico Gutiérrez en Medellín o Alejandro Eder en Cali, alentados por el despotismo de su beligerante nuevo jefe, amenacen con desatar una brutal represión contra quienes salgan a las calles a protestar pacíficamente”.
Amenazas peligrosas
El lenguaje y las alegorías usadas por algunos de los miembros del equipo del próximo mandatario llenan de inquietud a quienes no comulgan con las ideas del ultraderechista.
“El Arca de Noé” fue el nombre dado a la estrategia de empalme y transición del presidente electo, construida previamente junto a Carlos Alonso Lucio, una figura muy controversial debido a su tránsito por todas las corrientes ideológicas y ahora asociado a las más conservadoras.
Según el relato del libro del Génesis, Dios ordenó a Noé construir una embarcación para salvar a su familia y a las especies de animales de un diluvio universal destinado a destruir la vida en la Tierra debido a la maldad humana.
Esta idea es interpretada por algunos como un evento de depuración que margina y condena a los no elegidos.
El abogado y exmagistrado del Consejo Nacional Electoral Luis Guillermo Pérez aseguró, por ejemplo, que dicho nombre constituye “un símbolo de exclusión y violencia política”. Pero el más grave de los pronunciamientos de Carlos Alonso Lucio tuvo que ver con la figura del presidente saliente, Gustavo Petro. Aseguró que el mandatario debe someterse a un juicio político ante la Comisión de Investigación y Acusación del Congreso, en tanto dejó entrever la posibilidad de una eventual extradición del gobernante hacia Estados Unidos.
Después de sus comentarios, se agravó el ambiente de tensión ya existente en el proceso de empalme, lo que llevó al gobierno a suspender la instalación de las mesas que con ese propósito debían instalarse.
Por ello, el ministro de Hacienda y encargado de la transición por parte del gabinete saliente, Germán Ávila, dijo que las sesiones no podrían darse hasta tanto “no cese la utilización de expresiones y actuaciones incompatibles con la naturaleza institucional del proceso” por parte del equipo de De la Espriella.
Además de denunciar las amenazas contra el presidente, también alertó sobre la narrativa estigmatizante de la contraparte al denominar al ejercicio como “empalme anticorrupción”. “El empalme no es una investigación penal. El empalme no es un juicio. El empalme no es una plataforma política. El empalme es un deber del Estado cuyo único propósito es garantizar una transición ordenada, responsable y transparente entre administraciones”, afirmó. Ante el escenario de animadversión, el presidente Gustavo Petro pidió a la ciudadanía organizarse y hacer respetar sus derechos constitucionales. PL
(Fotos: Pixabay)











