En Foco, Ojo de la Aguja, Opinión

ArtWay: Mark Gertler (1916), «Merry-go-round»

Entre más se analiza este óleo sobre lienzo de 1916, obra del artista pacifista judío Mark Gertler (1891-1939), resulta más inquietante. Sin embargo, en él Gertler tiene mucho que decir que resulta desafiante y valioso para los cristianos. De hecho, esta obra debe inquietar, y esa fue sin duda la intención de Gertler.

 

Merry-Go-Round (1916), de Mark Gertler. Foto: Dominio Público.

Nigel Pocock

 

Tal vez a Donald Trump le habría convenido meditar sobre su mensaje antes de su ataque contra Irán, y antes de publicar aquella infame imagen suya en la que parecía interpretar el papel de Jesús. Lo mismo cabría decir del señor Putin. Otros tiranos, de entonces y de ahora, también deberían detenerse a reflexionar. Porque este cuadro encierra una advertencia para todos nosotros.

La Gran Guerra se hallaba en su cuarto y horrendo año. Miles y miles de hombres sacrificaban sus vidas por una guerra que apenas comprendían. ¿No eran todos ellos, al fin y al cabo, simples ‘PBIs’ (Poor Bloody Infantry, “pobre infantería maldita”)? Carne de sacrificio. Un acto de locura inútil, sobre el que Paul Nash volcó su desprecio, «maldiciendo [a los generales y políticos] esas almas miserables», que querían que la guerra durara para siempre. Entonces, como ahora.

No existe nada ‘alegre’ en el “Merry-go-round”. Es todo lo contrario. Aquí no hay alegría. No hay niños en el tiovivo. Todos los pasajeros parecen paralizados; sus bocas abiertas no emiten sonido alguno, ninguna palabra sale de ellas. Ni un solo grito. En cada fila del tiovivo hay un oficial militar y un burócrata, quizá un funcionario del Ministerio de Guerra. A estas personas las acompañan sus seguidores, casi todos ellos mujeres. ‘Disfrutando’ del paseo. Y, sin embargo, ninguno puede bajarse. El tiovivo los tiene en su poder; empuja a estos pasajeros sin cesar, sin sonido, sin protesta alguna. Los arrastra consigo, y ellos no tienen poder sobre la máquina, esa máquina que facilita e impulsa la guerra, con miles de muertos. Los poderosos permanecen a salvo en sus despachos, dirigiendo estas muertes bien lejos de las trincheras. Entonces, como ahora.

Fascism. Foto de Henrik Ström /Flickr. Creative Commons License.

En el momento de escribir estas líneas, la Towner Gallery (Eastbourne, Reino Unido) está comisariando la muestra Comrades in art: artists against fascism (1933-1943).

Como bien se ha dicho, una “advertencia desde la historia”. Se trata de una exposición muy reveladora y oportuna.

La AIA (Artists’ International Association) fue la principal protagonista, reuniendo una amplia gama de posiciones ideológicas, todas unidas en su deseo de combatir (por lo general de forma no violenta) el fascismo en todas sus formas, una causa tras la cual nosotros, como cristianos, debemos unirnos. Nadie debería tolerar la tiranía. Es precisamente cuando tales abusos ocurren, como reza la célebre frase, “cuando la gente buena no hace nada”, por pequeño que sea el gesto, incluido el autor de este texto. Entonces, como ahora.

En el Merry-go-round, Gertler no ofrece ninguna respuesta. Simplemente señala el problema: la parálisis ante el mal abrumador. Los cristianos deben responder con una respuesta; de lo contrario, veremos perecer a miles en guerras de violencia, destrucción y terror. Tenemos un Salvador, quien nos enseñó a «amar a nuestros enemigos» y, sencillamente, nos pide (sin intimidarnos) que «lo sigamos». Como artistas, atendamos a este llamado. Entonces, como ahora.

Nigel Pocock (MPhil, Trinity St. David’s) estudió primero en el Salisbury College of Art, y después en las Universidades de Greenwich y de Gales.

Es investigador especializado en Historia Negra y ha pasado quince años excavando en un cementerio moravo, donde descubrió la lápida de la esclava antiguana Leonora Carr, y las historias de sus compatriotas, las hermanas Briggs.

Su principal trabajo actual consiste en investigar a la artista surinamesa Harriet Maynard (1849-1906), hija de una esclava y de un terrateniente blanco anglo-neerlandés.

Nigel ha expuesto en la Embankment Gallery (Londres) y, más recientemente, en el Titanic Centre de Belfast. Colaboró en el catálogo de la Bienal de Venecia dedicado a Antigua y ha colaborado con la Alta Comisión de Antigua.

Es miembro de la Forest Hill Community Church y dirige, junto con su esposa Corinne —graduada del Newton Abbot College of Art, donde estudió con Dame Barbara Hepworth—, un servicio de atención sin cita previa.

(Traducido por Mónica del Pilar Uribe Marin) – Fotos: Pixabay

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*