Para quien desconoce el mandarín, esa expresión permite pedir ayuda, indicar una dirección en un mapa o llamar la atención de un taxista o comerciante. También facilita el contacto desde ambos lados: los visitantes la utilizan y los anfitriones recurren a ella con viajeros y clientes.
Luis Melián
Beijing… Quizás muchos jamás hayan leído o escuchado esa frase, pero en China es muy posible que sea una de las de mayor uso, y no sólo entre los nativos, pues se trata de palabras que abren puertas y crean amigos.
Muchos visitantes se apoyan en ella cuando viven la experiencia de sentirse analfabetos idiomáticos y necesitan comunicarse con algún anfitrión.
Por su significado y frecuencia es una de las que primero se aprende, no importa cuánto tiempo se esté en esta nación al reconocerse como el saludo por excelencia, sin ser el único. Fáciles de pronunciar (ni jao), estas dos sílabas devienen salvación para quienes tropiezan con las barreras asociadas a una lengua tonal, entre otras. En el caso de «ni hao», éstas parecen no existir.
Latinos, europeos, asiáticos, africanos, todos las dicen y con la misma intención: expresar algo más allá de lo que pudiera considerarse un simple Hola, ¿qué tal? Qué difícil sería llegar a un lugar y verse imposibilitado de anunciar nuestra presencia por desconocer una frase para hacerlo. Peor aún, cómo comunicar alguna necesidad, dígase abrir una puerta, ver algo. Con la citada expresión y el gesto pertinente se vencen esas situaciones.
Una amiga nos dice que para ella «ni hao» lo es todo. Con esas dos palabras hasta resuelvo cuando olvido el nombre de algún conocido, añade.
A un taxista le pronunciamos la frase y luego, indicándole en un mapa, el mensaje se completa: ¿puede llevarme a esta dirección?
Si necesitamos llamar la atención de alguien, se puede recurrir a las dos sílabas salvadoras para expresar términos como señor, señora, por favor y hasta para pedir ayuda.
Consciente de la barrera lingüística, los anfitriones suelen reaccionar tal como lo espera el visitante, o al menos lo intentan. De suceder lo contrario, nos damos cuenta que debemos aprender un poco más el mandarín básico. Luego del «ni hao», aunque sea lo único que usted conozca de la lengua de esta nación, todo es más fácil. Esta frase nos hace sentir cierta igualdad, aunque sea brevemente. Llegar, saludar y ser recibido con una expresión que entendemos y transmite bienvenida equivale a pertenecer.
Pero los anfitriones también recurren a estas dos sílabas. Para llamar la atención del visitante, que en un país como China puede venir de cualquier lugar del mundo, muchos se apoyan en ellas.
Nada sorprendente que cuando usted camine por la calle, un taxista le ofrezca suservicio con un «ni hao».
Igual suele hacer quien está frente a un restaurante para invitarle a degustar la oferta de la casa, o un vendedor, mostrándole sus productos.
La frase siempre es el inicio de un diálogo que para quienes desconocen el mandarín impone abundantes gestos. Aun así, la comunicación se logra en la mayoría de los casos, y todo iniciado con un «ni hao». PL.
(Fotos: Pixabay)











