La siguiente es la mirada de un inmigrante español sobre lo que es vivir esta ciudad desde un punto de vista de esparcimiento “latino”. Esta es su percepción y la de otros.
Ramón Lafée
Si bien es inglesa, la capital comprende ambientes hispanohablantes que permiten a quienes a los extranjeros provenientes de Latinoamérica o España, no sentirse tan aislado de su tierra.
Lo sabemos. Sobrevivir en Londres no es fácil para aquel que no ha nacido aca. Después de una dura de jornada de trabajo sólo queda el cansancio y el deseo de llegar a casa. Pero no todo en la vida es trabajar. Todos conocemos las innumerables opciones de entretenimiento que la capital inglesa ofrece para todas las edades y bolsillos.
Los Latinoamericanos saben divertirse, y más cuando hay más gente con quien hacerlo. La comunidad latina ha venido en franco ascenso en los últimos diez años.
Un reciente estudio (que otros contradicen o confirman) de la Universidad de Londres ha confirmado que la población latina se ha cuadriplicado en los últimos diez años, pasando de 31.000 a 113.000 habitantes, un aumento significativo que nos pone de relieve en la composición de inmigrantes de la ciudad. Este aumento se ve reflejado en los diferentes estratos sociales de la comunidad latina, desde los estudiantes que tienen empleos básicos, hasta los profesionales con años en la ciudad. Todos, además del idioma, tienen algo en común: querer divertirse en su tiempo libre.
Y es aquí donde la gran capital cobija bajo su manto de entretenimiento los deseos de los hispanohablantes.
Es el caso de Rodolfo, un joven español licenciado en Letras quien labora como vendedor en una de las cadenas de librerías más amplia del Reino Unido.
“El trabajo es fuerte y la paga no muy buena, pero estoy contento ya que trabajo en mi área y puedo vivir de alguna manera las experiencias que ofrece esta gran ciudad”, comenta. “En mis ratos de ocio intento visitar los museos aprovechando que son gratis. Hay tanta variedad de ellos que uno puede pasar un mes sólo visitando uno en repetidas ocasiones descubriendo en cada visita algo nuevo. Mi otra opción de entretenimiento es comprar un emparedado, algún zumo (jugo), algo de fruta y hacer un pequeño picnic en uno de los parques de la ciudad, en compañía de algunos amigos. Pero también voy solo y paso la tarde leyendo un libro, cuando el clima lo permite.”
Los parques también son una buena opción de esparcimiento para la familia Guzmán, un matrimonio mexicano con dos hijos, quienes tienen una pequeña cafetería en Richmond.
En su opinión, Londres no es una buena ciudad para familias con hijos pequeños. “Además de algunos parques y ferias, no hay mucho para entretener a los más pequeños. Por supuesto que están los museos, pero a mis niños les aburren. Algunas veces los llevamos al cine pero resulta realmente costoso, así que hemos optado por cambiar el viejo televisor por uno nuevo y ver películas en casa”.
Pero quien nunca podría quedarse en casa un viernes por la noche es Julia, una joven dominicana, baterista en una banda del excitante y multicultural barrio de Brixton, al sur de la ciudad. Su empleo de barista en una cadena de cafés no le quita el sueño de que su banda alcance algún día la fama soñada. Para ella, el fin de semana es para estar en los bares, pero descubriendo nuevas bandas y comiendo cuando se pueda “comida casera latina”, como ella la denomina.
De hecho, la proliferación de nuestra comunidad también se ha visto reflejada en la cantidad de locales, bares, restaurantes y mercados que ofrecen bebidas y comidas típicas de los países latinos y que son destinos de entretenimiento para muchos.
Los ingredientes para preparar comidas latinas se consiguen sin muchos inconvenientes en los diferentes mercados étnicos de Londres.
La señora Yadira, como se le conoce, da buena fe de ello. Como típica abuela venezolana, le gusta cocinar y preparar comidas de su país para agasajar a los amigos de su hija en casa.
“Nada de salida, ya estoy vieja para eso. Estoy contenta cuando las amistades vienen y les puedo preparar unas arepitas. Inclusive le he dicho a mi nieto que traiga a sus amigos a la casa para hacerles un sancocho”.
Con añoranza la señora recuerda los días en que salía a la puerta de su residencia y se sentaba en su silla predilecta a ver pasar el día, mientras entablaba conversación con los vecinos y gente del pueblo que pasaba por delante de su casa, en el rural pueblo de Los Millanes, en la isla de Margarita en Venezuela.
“Nunca en mi vida había visto una ciudad tan grande como Londres, extraño poder pasar el tiempo con la gente del pueblo. A veces salgo al parque que tenemos al frente de la casa y paso el día en un banco leyendo o tejiendo, siempre y cuando no haya lluvia o el clima no sea tan severo”, dice. Hay una Londres para cada uno, dispuesta a ofrecer a la comunidad latinoamericana entretenimiento, sin importar la edad o nivel socioeconómico. Esta ciudad hablará inglés, pero nos entiende cuando le pedimos diversión en español.
(Fotos: Pixabay)











