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Daniel Mejías: “No he estudiado para ser camarero”

Es español nacido en Cadiz y llegó a Londres el pasado mes de octubre. A pesar de tener trabajo en un restaurante, no se siente del todo satisfecho en una ciudad “tan grande”,  y piensa volver a España en un futuro.

 

Javier Duque

 

No se marchó de España porque él o su familia estuviesen atravesando una difícil situación económica. Dejó su país simplemente para terminar sus estudios. No lo pensó demasiado: “La empresa en la que estuve haciendo las prácticas no me contrató y decidí marcharme”.

Pero sus estudios no son simplemente los obligatorios: Daniel es Diplomado en Ciencias Empresariales y Licenciado en Marketing, y realizó un master de marketing y destinos turísticos.

Fue precisamente a través de este master con el que realizó las prácticas en una agencia de viajes en la cual, tras finalizar el período de formación, lo rechazaron. “Me dijeron que estaban contentos conmigo y que lo estaba haciendo bien. Tenía esperanzas de seguir pero…”.

Bienvenido al club, Daniel. Este gaditano experimentó la misma situación que viven muchos jóvenes en España: consiguió unas prácticas – no remuneradas – y una vez expirado el contrato, no le renovaron.

Llegó a Inglaterra con un trabajo asegurado sólo verbalmente, ya que tenía un amigo que trabajaba en un restaurante en Londres y que le dijo que allí  necesitaban personal. Aterrizó, realizó la entrevista y le aceptaron.

Aunque pueda parecer un camino de rosas, no lo fue ni lo es. Vivió el primer compartiendo la misma habitación y compartiendo la misma cama. “Pero era de matrimonio”, aclara.

Daniel se llevaba bien con su amigo pese a los problemas de espacio, y por eso no tuvo que convertirse en otro ‘ocupa’ más de una casa en la que – según le habían dicho – había una habitación libre y que era su ‘plan B’ en caso de que tuviera que irse del otro lado.

¿Por qué tanto problema para encontrar una vivienda? Porque llegó acá con poco dinero. “500 euros que me dieron mis padres más algo que tenía. En total sería unas 650 libras”, dice.

Probablemente muy poco dinero para venir al Reino Unido, especialmente a Londres. Pero Daniel está orgulloso porque en todo este tiempo ha sido independiente y no ha pedido ni un euro a sus padres. Con el dinero que ganado ha podido divertirse: “Muy restringidamente  porque es caro salir por las noches: lo que tomas más el desplazamiento. Pero ahora salgo muy poco porque mi mejor amigo regresó a España hace 15 días y ando escaso de amistades”.

Ambiente de trabajo

En su trabajo se siente bien, aunque no es lo había planeado hacer cuando estaba en la universidad:  “Se portan bien conmigo, pero hay que trabajar muchas horas y no es esto para lo que estudié”.

Sus compañeros del restaurante son de diversas nacionalidades: polacos, filipinos, indios, españoles… Pero ninguno inglés. Bueno sí, “los jefes. Y son buena gente”. También destaca que, a pesar de no ser lo suyo, el trabajo tiene cosas buenas: “tienes derecho a tus vacaciones, cotizas… Pero también tiene cosas malas. Y algunas muy desagradables”. Hace tan sólo unos días Daniel vivió un episodio que tilda de “racista”. Cuenta que había dos mujeres inglesas y que a la hora de pagar pretendían usar unos cupones que ya no valían. “Les dije que lo sentía, pero que no los podía aceptar porque habían expirado”.

Una de las señoras – que se habían bebido dos botellas de vino – empezó a decirle que él no sabía nada y empezó a insultarle: “Me pidió llamar a mi manager y le dijo que había sido un maleducado y que ella podía decirme lo que quisiese porque ella hablaba inglés”.

Esta es la segunda vez que le pasa algo similar. “Nada más llegar también tuve un incidente con un cliente pero, gracias a mi inglés, no me enteré de nada”.

De todas formas, Daniel asegura que han sido dos hechos puntuales ya que “hay muchos clientes ingleses y son muy educados”.

En cuanto al futuro, Daniel se ve en España: “Londres es demasiado grande para mí. Ahora estoy viviendo una experiencia más en la vida y aprendiendo inglés. Pero echo de menos a mi familia y a mis amigos. Volveré… a no ser que encuentre un trabajo de lo mío”.

(Fotos: Pixabay)

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