Multicultura, Perfiles

Sergio Blanco: dominando el idioma y a Londres

Este joven español llegó en el mes de diciembre a Londres tras ver las pocas expectativas de futuro que tenía en su país.

 

Javier Duque

 

El pasado mes de junio, antes de los exámenes finales de la universidad, Sergio vio que era el momento de dejar España. Vistos los trabajos en forma de prácticas que le iban a ser ofrecidos al terminar la carrera, tomó la decisión.

“La mayoría de las prácticas eran no remuneradas y las remuneradas no pasaban de 500 euros al mes y con unas jornadas de 8 o 10 horas que no me permitían costearme la vida en Madrid, que era donde se ofertaban”. Por tanto, en verano tenía pensado ponerse a trabajar y ahorrar dinero para la aventura que emprendería en Londres pero, debido a los problemas de salud de un familiar, tuvo que posponerlo.

Fue en septiembre cuando entró como comercial en una empresa de tele marketing de su ciudad natal, León, en la cual no terminó muy contento debido al trato recibido. Tenía una nómina (850 brutos) que cobraba siempre que hiciera 16 ventas al mes.

“Si hacía menos de 6 ventas al mes, me echaban. Entre 6 y 15, cobraba el mínimo –unos 700 euros-. Hubo un mes en el que hice 16 y me pagaron lo mismo que el mes que hice menos. Nos tenían con mucha presión: si vendías eras el mejor y si no vendías no valías nada”.

En diciembre, tras reunir algo de dinero, tomó un avión destino a Londres. Sergio era consciente de que los primeros trabajos que encontraría no serían lo que corresponde con sus estudios pero “para trabajar de camarero prefería hacerlo en Londres ya que así practicaría el inglés”.

Un idioma que este joven español no domina y que sabe, por ello, que sería una traba a la hora de encontrar un empleo. De hecho, hasta el día de hoy, no ha conseguido nada fijo.

Ha trabajado unos cuantos días como “porter”, básicamente empujando muebles de un lado para otro. “No es el mejor trabajo del mundo pero para ir tirando no pasa nada”.

De las cosas que más le sorprendió de este trabajo es la poca comunicación de las personas que trabajaban ahí: “El primer día no hablaban nada entre ellos. Yo me presenté e intenté mantener una conversación pero nadie respondía”.

Además, este español se mostraba “alucinado” con el hecho de que uno de los que estuvo trabajando con él era un polaco de unos 40 años que le comentó que tenía estudios en Ciencias Políticas y Periodismo, pero que no había encontrado nada.

La soledad de la que hablaba antes también la ha notado entre los ciudadanos de Londres. Por ejemplo le ha llamado la atención el hecho de ir a una cafetería y encontrarse a jóvenes sentados solos, sin amigo alrededor. Algo que en España, a no ser que sea gente de edad más avanzada, es difícil de ver. En cuanto a su integración, a Sergio no le ha sido difícil porque su novia ya estaba viviendo aquí y además tenía algún amigo: “Me han ayudado. Sobre todo los primeros días que me quedé en su casa mientras encontraba mi piso”.

Ahora vive en la zona de Willesden Junction, en la que comenta que se no se siente del todo a gusto porque le han hablado regular del área: “Desde que vivo aquí no he visto nada raro, pero me han metido en la cabeza que tenga cuidado”.

Sergio practica ahora inglés casi a diario y ya ha visitado varias academias con la intención de apuntarse a la que crea que más le conviene.

Y lo que quiere para cuando logre dominar el idioma no es quedarse trabajando de camarero o de “porter”, sino pelear por un trabajo más cualificado y con un sueldo mejor.

(Fotos: Pixabay)

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