Globo, Reino Unido

Un viaje al corazón de La City

Miles de personas se desplazan deprisa, de un lado para otro, sin prestar atención a otro asunto que no esté vinculado con el trabajo: El Londres más impersonal.–

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Javier Marcos

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El incesante trasiego la hace inconfundible, con esos hombres de negocio impecablemente vestidos que van de un lado a otro pegados a un teléfono móvil y que parecen aislarse de la realidad y tener negocios millonarios entre manos detrás de cada llamada.

Sus andares rápidos, fluidos e incesantes contagian al que por allí pasa que, sin embargo, se detiene para observar asombrado los magníficos rascacielos. Esa es La City de Londres, la Square Mile o, como le denominan a los ingleses: “The City”, que ocupa aproximadamente una milla cuadrada dentro del corazón del área mayor de Londres, en lo que eran las antiguas murallas romanas de la capital inglesa.

La popularidad del área radica en que aquí se generan grandes negocios, de esos que acaban repercutiendo en los trabajos de gente que ni siquiera transita ni conoce la zona y que vive a cientos de kilómetros de estas calles. Desde aquí, más que desde ningún otro lugar, se controla la economía mundial.

Gracias a la agitación constante y a los miles de financieros que se mueven por el lugar parece que la crisis no hubiese llegado al país y, de hecho, el alquiler de oficinas creció en un 41% en el segundo semestre.

Con los ojos abiertos

Todos los edificios que se alzan en el perímetro rodean la cúpula de la Catedral de San Paul. Uno de los más emblemáticos es el del Lloyd’s, la institución de seguros más importante del mundo.

Su construcción original en mármol se conserva como punto de acceso al edificio actual; un complejo innovador por el hecho de tener su fachada mirando al interior, y no a la calle. En él se suscribieron seguros para todos los barcos que surcaban los mares en los últimos siglos, lo que favoreció enormemente las expediciones comerciales por todo el planeta.

A escasos metros del Lloyd’s se encuentra la Swiss Re Tower, la futurista torre de Norman Foster, conocida como “El pepinillo” por su forma ovalada. Cuando se construyó era la más alta de la ciudad.

No muy lejos de ella, se localiza el Banco de Inglaterra, que nació en 1694 para financiar la guerra contra Francia. Lleva en su emplazamiento actual desde 1734, y se lo conoce como “La vieja dama de Threadneedle Street”.

Pero quizás el lugar más auténtico, más romántico, sea el Leadenhall Market, que se remonta al S. XIV, aunque se cree que desde la época de los romanos existió un foro en el lugar.

Allí se pueden encontrar alimentos frescos, flores y coquetos restaurantes. Y en lo alto de los arcos de cada una de las entradas, el dragón del escudo de armas de la City of London amenaza mostrando sus fauces y bajo sus alas se advierte la espada roja de San Pablo, protector de la ciudad.

El actual edificio fue diseñado por Sir Horace Jones en 1881, sustituyendo al anterior por sufrir daños en el Gran Incendio de 1666.

Lo cierto es que recorriendo la zona se percibe el aura de poder que destila la Square Mile, con sus negocios tejiéndose y con seres de negocio con apenas el tiempo para almorzar, así existan pintorescos y elegantes restaurantes para cenas de negocios.

La realidad es que dos millones de residentes en Londres acuden a La City durante la semana, aunque los habitantes del área no pasan de 10.000 y el número de personas que trabajan allí no supera los 320.000. Por ello, pese aunque se crearon algunos bares, galerías y centros comerciales, “La City” área queda desierta los fines de semana.

Orígenes

Lo que hoy conocemos como la gigantesca metrópoli de Londres tuvo su origen en el barrio denominado The City.

Lo poco que se conserva de su aspecto original se debe a que esta zona fue la principal víctima del enorme incendio de 1666. Tras su reconstrucción fue produciéndose un desplazamiento del centro de la ciudad hacia el oeste.

Y los edificios que hoy están allí se han construido entre la época victoriana y la dinámica constructora que está transformando a La City desde los años ochenta del Siglo XX.

Se sabe que la Square Mile, cuna de Londres, fue tradicionalmente un contrapoder. Los grandes financieros y comerciantes de La City utilizaron a fondo el dinero, es decir, la potestad de sufragar o hacer inviables guerras, aventuras coloniales y ampliaciones palaciegas, para así erosionar durante años la monarquía reinante. (“Historias de Londres”, Enric Gonzalez)

Fueron ellos quiénes más contribuyeron a moldear el sistema político británico.

Y esta historia se comprueba hoy cuando se observa que muchos de los viajeros de negocios que visitan diariamente a la City provienen de toda Europa. Viajeros que llegan al Aeropuerto London City, situado a nueve kilómetros de Londres y focalizado en este tipo de empresarios, pues conecta toda Europa con la Square Mile.

Lo que perdura

La City aún mantiene los privilegios concedidos por el normando Guillermo El Conquistador en el Siglo XI, con su Lord Mayor o alcalde principal, sus gremios y su cuerpo de policía propio. Es como un ayuntamiento dentro de Londres.

La corporación es la dueña de la City, porque un tercio de sus solares y fincas urbanas de Square Mile es suyo.

Su cabeza visible es el alcalde de la ciudad; además, es el condado ceremonial más pequeño de Inglaterra, tanto en extensión como en población.

Definir su ubicación exacta se antoja como una tarea complicada -debido a su permanente expansión-, aunque se podría acotar a Westminster al oeste, la zona de Camden al noroeste, Islington y Hackney al norte, Tower Hamlets al este, y Southwark al sur.

En las últimas dos décadas se ha ido expandiendo hacia otras zonas como Canary Wharf, por la imposibilidad de seguir creando nuevos edificios en una zona que ha sido muy explotada.

De hecho, Canary Wharf se ha convertido en el segundo centro financiero de Londres, al encontrarse allí un importante número de bancos, oficinas y otras instituciones localizadas antiguamente en la Square Mile. Por todo ello, un viaje a la City es el mejor paradigma para conocer el Londres que produce y palpita, el motor de la ciudad. Una experiencia para cotejar los entresijos de la vida financiera y comercial del país. Una excursión inapelable para quien sea, pues se tratar del principal eje económico de toda Europa.

(Fotos: Pixabay)</e

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