Cerca de 25.000 personas de distintos orígenes geográficos, procedencias culturales diferentes y diferenciadas etnias comparten espacios de sociabilidad y de interacción social con un denominador común: la general falta de recursos monetarios.

Javier Marcos
Llegar a Peckham no resulta fácil. No está conectado con el metro, aunque gracias al transporte ferroviario, se comunica con London Bridge, Charing Cross o Victoria en 10 ó 15 minutos, así la frecuencia de los trenes no sea demasiado alta.
Es un indicio de lo que posteriormente se percibe. Una zona deprimida al sureste de Londres, a unos 6 kilómetros del centro urbano.
Al salir de la estación de Peckam Rye, a escasos metros, se encuentra la principal calle comercial, la Rye Lane. Una larga avenida repleta de tiendas, mercados, puestos de venta ambulante, restaurantes de comida rápida… y en general, de comida de todos los orígenes, un pequeño viaje gastronomito internacional. En ese lugar es dónde se ve la multiculturalidad que siempre sale a la luz cuando se habla de Londres.
En este barrio de poco más de 25.000 habitantes, se reúne gente de diferentes razas, culturas, etnias…distintos caracteres y formas de ser, opuestas, antagónicas, que en nada convergen si no en la falta de recursos.
Se podría decir que no vivir aquí es la solución más fácil para no tener problemas. Un barrio donde nadie es tachado de rara avis. Si acaso, lo serían los inmigrantes blancos que habitan en la zona.

Como es lógico, la conflictividad tiene que salir a escena cuando convergen razas tan variopintas.
Ha sido el epicentro de múltiples asesinatos, peleas y revueltas. Su fama no le hace bien, pero es innegable que el barrio tiene su encanto. Al menos, se puede pasear sin problemas a diferentes horas, así resulte innegable que
en ciertos momentos y horarios la inseguridad se siente.
El problema del distrito estriba, esencialmente, en la presencia de pandillas de diferentes grupos e ideologías, las cuales se odian entre sí. Esta situación se pone de manifiesto, sobre todo, los fines de semana y, especialmente, por la noche.
De los veinte cinco mil habitantes de Peckham, un 70% proviene de África y las antiguas colonias inglesas en el Caribe), un 20% blancos y un 10% asiáticos. Es una estimación aproximada. El conflicto está latente. Es imposible no colisionar. Peckham detenta, además, el dudoso honor de tener la tasa de desempleo y paro más alta de Londres.
Zona noble en el siglo XIX
Se da la paradoja de que este suburbio era el predilecto del rey Enrique I y del duque de Gloucester. Tenía la consideración, hace poco más de un siglo, de ser una zona noble y elegante en el extrarradio londinense. Nada más lejos de la actual realidad.

A pesar de que los disturbios de agosto del año pasado que pusieron a Peckham en el ojo del huracán, podría decirse que es una de las pocas áreas de la ciudad que mezcla y une otra toda esa torre de babel que son los inmigrantes venidos desde los lugares más recónditos del mapa. Esta mezcla, termina por crear un sentido de unión, de comunidad.
Tal hecho se aprecia en la Plaza de Peckham, donde se ubica una moderna biblioteca (levantada en el año 2005) y donde unas esculturas de cerámica que le confieren un toque vanguardista al recinto y que simbolizan los cuatro elementos: agua, tierra, fuego y aire. Es un lugar para cavilar y reposar, porque además está provista de varios bancos, que los caminantes no dudan en aprovechar y conviven personas de todo tipo sin mayores problemas.
Volviendo la vista atrás, a la calle Rye Lane, se erige, entre comercios, la Rye Ane Chapel, construida en 1819 y destruida durante la 2ª Guerra Mundial, volviendo a abrir sus puertas en 1948.
No muy lejos del baptisterio se emplaza el famoso parque Peckham Rye and Common, un vasto y Victoriano lugar de recreo y refugio de algunos escritores. Y colindando con la carretera principal que lleva a Londres, se halla el Peckham Lodge, fundado en 1849, un espléndido edificio, de los más vetustos del lugar, pero que actualmente cumple la función de hotel.

En cuanto a la vida cultural, suele haber exposiciones los últimos viernes de cada mes, por la tarde, en lo que se conoce como Last Friday. La idea original fue atraer al público a las galerías del sur de la ciudad, con menos aura y pomposidad que las del norte, pero que encierran a los artistas del futuro. Muchos de ellos residen en esta área, donde viven y crean.
Las galerías permanecen abiertas entre las 6.30 PM y las 8 PM y se desarrollan en complejos industriales -como Bussey Building o Area 10- que también funcionan como salas de exposiciones y locales de actuaciones musicales.
Así es la vida en Beckham, porque esta zona no es simplemente la zona del crimen, o de la inseguridad, o de las drogas y de las bandas, como la gente dice.
No. Peckham es también diversidad, fraternidad, es una zona con calles sin graffitis, una zona donde la vida cultural es intensa, donde la gente se une en diferentes agremiaciones, laicas, religiosas, políticas, educativas… Donde sus residentes esperan mas solidaridad que critica, mas apoyo que condena.
(Fotos: Pixabay)











