La ecuatoriana sabe muy bien lo que significa cambiar de residencia y de cultura. A sus 20 años lo ha hecho en dos ocasiones. Primero lo hizo a España y luego al Reino Unido.
La primera vez que sus padres le dieron la noticia tenía 8 años. Vivía en Quito y sus amigos de la escuela eran todo su mundo. “Un día mis padres me dijeron que debíamos irnos a España porque las cosas en Ecuador no iban bien”, recuerda
Estaban en lo cierto. Era 2001, año en el que Ecuador adoptó el dólar como moneda oficial tras unos años de inestabilidad política, crisis económicas recurrentes y volatilidad financiera.
Una difícil coyuntura que obligó a muchos ecuatorianos a salir de su país y buscar nuevas oportunidades laborales. La mayoría lo hizo en España, donde se pasó de 1100 residentes en 1992 a 30.878 en 2000, según datos del Ministerio del Interior.
Su familia asentó su nueva vida en Pamplona. Allí creció y vivió gran parte de su vida (12 años) pero se siente ecuatoriana. “Soy de Ecuador pero vengo de España”, contesta a la pregunta “¿de donde eres?” Sin embargo, no sería la ciudad definitiva y, con 20 años, sus padres anunciaron una segunda mudanza. “La situación en España era y és muy mala así que mis padres decidieron probar suerte en Londres”, resalta.
Llegó hace diez meses. Desde entonces, la joven se dedica enteramente a estudiar un curso de inglés en Lambeth College. “Vine con un nivel un poco bajo, un pre-intermedio, pero ya estoy en el nivel intermedio”, dice con cierto orgullo.
La joven, como tantos muchos de su edad, compagina su formación con una jornada laboral. “Trabajo como limpiadora cuatro horas semanales”, resalta enfatizando que “mi horario me permite estudiar y asistir a clase”.
Alejandra sabe que el inglés es fundamental para integrarse en la sociedad británica pero también para alcanzar las metas que se ha propuesto: “El año que viene quiero empezar enfermería”.
Aunque le apena haber dejado Pamplona, le motiva la idea de encontrar las oportunidades que en España no hay. “La situación en España es muy difícil y encontrar trabajo es algo casi imposible”, explica. La joven afirma que “me siento bien en Londres” pero enseguida afirma: “Es mucho mejor España pero, tal y como están las cosas, es mejor no pensar en ello”.
Según cuenta, lo que más le gusta es “la educación de la gente” y resalta las veces que dicen “por favor” o “lo siento”. Con una gran carcajada afirma: “¡Eso no ocurre en España!
Pese a esa felicidad que desprende no puede evitar pensar en sus amigos, en el clima de España o en los Sanfermines. “El año pasado ya no pude estar y me dio mucha pena”, dice con gran pesar y confesando sus ganas de ir este verano.
“Me gustaría mucho ir a Pamplona pero, para eso, tengo que ahorrar dinero y compaginar esos días de fiesta con mi trabajo y la escuela”, comenta con gran sensatez.
Tiene tiempo para pensarlo puesto que los Sanfermines comienzan el 7 de julio y, como bien dice Alejandra, “hasta entonces pueden pasar muchas cosas”.
(Fotos: Pixabay)











