Hablar sobre este tema requiere una visión integral. La concepción de la vida como una línea recta que pasa por los puntos A, B, C y D es una simplificación idealizada. Esta abstracción no corresponde a la vida de nadie, aunque a veces se insista en que así es.
Mabel Encinas
La vida es más bien un sendero lleno de subidas, bajadas y giros inesperados. Con tropezones y desencuentros, la trayectoria humana también involucra encuentros afortunados y la construcción de soluciones colectivas.
El peso del individualismo nos impide, frecuentemente, darnos cuenta de que hasta la creatividad emerge en un contexto social, y de que las concepciones que tiene el individuo sobre la comunidad se producen en ciertos tipos de sociedades.
La decisión de abortar es, generalmente, difícil, pues involucra muchos sentimientos. Uno de ellos es el miedo, pese a que el riesgo – desde un punto de vista médico – es reducido cuando el aborto se practica en condiciones seguras.
En aquellos contextos donde el aborto se penaliza, la decisión resulta aún más difícil. Los riesgos a la salud en condiciones de clandestinidad aumentan de manera desproporcionada. Esto sin mencionar que el costo del aborto se eleva y la ilegalidad produce una carga moral.
Por el número de mujeres que muere, el aborto se convierte en un problema de salud pública que, por supuesto, no deseamos.
En contraparte, la legalidad del aborto es un factor determinante de su seguridad. Además, contrariamente a lo que se pensaba en décadas pasadas, no aumenta el número de las mujeres que abortan. Lo que reduce efectivamente el número de abortos es el apoyo a las mujeres para evitar embarazos no planeados.
Diferentes grupos de mujeres en todo el mundo han buscado que esto se reconozca, y numerosas evidencias validan tales demandas.
Hoy hace falta volver a poner el tema del aborto sobre la mesa, pues estamos lejos de la universalización en la despenalización del aborto.
Además – un hecho que es aún más grave – en los últimos años se han generado olas conservadoras que buscan que demos pasos atrás proponiendo nuevamente la penalización del aborto (como ocurre en España), o el establecimiento de restricciones para llevarlo acabo.
Pero ¿qué podemos hacer para evitar que esto ocurra? Apoyemos una campaña, apoyemos a las mujeres en otras latitudes, participemos en marchas, firmemos peticiones y hablemos con la familia (especialmente con las personas jóvenes) sobre estos temas.
Es interesante que la oposición al aborto cuestione el derecho de la mujer a decidir sobre lo que ocurre en su propio cuerpo, pero no cuestiona el compromiso de la comunidad en la crianza y educación de los niños y niñas. Deseamos una vida plena, donde se reconozca el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, en un marco de aceptación y apoyo a sus derechos reproductivos.
Mientras tanto, les invito a mirar este video, que he encontrado interesante:
(Fotos: Pixabay)











