La cuestión es que el amor podría ser el centro de atención en una sociedad o podrían ser también la codicia y el egoísmo. Las culturas individualistas conducen a estos últimos.
Mabel Encinas
Después de la ola comercial en nombre del amor, vale la pena pensar en su significado.
Cuando estaba en la Uni, discutíamos si el amor existía. Nos preguntamos si era una idea cristiana impresa en nosotros desde la primera infancia. Tal vez era un invento de Hollywood como parte de la estrategia de ventas del mundo del espectáculo. Ponderábamos si el amor podría ser un instrumento de represión de la sociedad burguesa y si habría que comprometerse con romper sus moldes – y por lo tanto, con no amar. Por otra parte, yo estaba enamorada y en una relación. Aquellos tiempos fueron desafiantes y confusos. En los últimos años, mi trabajo sobre las emociones humanas me ha ayudado a construir una perspectiva diferente.
Los seres humanos somos seres sociales desde el inicio. No podríamos sobrevivir sin el mundo social.
En el otro extremo, los llamados niños ‘salvajes’ (los pocos casos conocidos de niños y niñas que han crecido sin el apoyo de una comunidad humana, en el bosque, por ejemplo), ni siquiera desarrollan las capacidades cognitivas y sociales básicas, debido a la falta de apoyo de otra seres humanos.
Los seres humanos hemos desarrollado sentimientos que se encuentran solamente «en germen» en los animales.
Nuestras emociones son siempre socialmente construidas, y como parte de este proceso, al mismo tiempo se construyen físicamente (‘se cablean’) en el cerebro. Estas emociones legítimamente podrían ser llamadas emociones superiores.
Las emociones superiores se construyen socialmente, lo que significa que surgen y se desarrollan cuando hacemos las cosas juntos, como seres interdependientes que somos. Estas emociones son un «trabajo en progreso», a medida que cambian a través del tiempo (a través de la historia) y que difieren entre las diversas culturas. Además, las emociones no se separan de la razón; por el contrario, el cerebro y el corazón trabajan juntos.
Así que la forma en que pensamos y sentimos es informada por la cultura en la que vivimos.
La cuestión es que el amor podría ser el centro de atención en una sociedad o podrían ser también la codicia y el egoísmo. Las culturas individualistas conducen a estos últimos. El vivir en una relación de amor con un(a) compañero(a) (pero también con otros miembros de la familia o con amigos y amigas), implica la construcción de intimidad, sin destruir la necesidad de continuar con el desarrollo de la propia autodeterminación.
También significa enfrentar tanto los desafíos cotidianos, como las grandes derrotas y pérdidas de la vida con cuidado y comprensión; reconocer los errores, aceptando que los demás también cometen errores y seguir adelante, caminando juntos.
“El amor nos elige” se dice comúnmente, pero también tenemos que elegir el amor.
Esto significa dar un paso en el vacío y aceptar su llamado; y no sólo dejarlo pasar para que finalmente, desaparezca y se convierta en suspiro profundo en la memoria, en el lugar de lo que pudo haber sido y no fue. Curiosamente, aun el amor no correspondido deja claro para la persona que lo siente, que está viva.
No estoy sugiriendo que no hay peligro real en el amor. El amor pueden ser objeto de abuso por alguien que no ama. Pero amar siempre implica tomar riesgos. El riesgo de abrir nuestros corazones (y nuestro cerebro a la idea de amar).
El desarrollo del amor no sólo viene de “adentro”. El amor «auténtico» es el resultado y el proceso de un diálogo, de hacer juntos.
El viernes pasado por la mañana, la señora de cafetería del tren recordó a todo el mundo en el tren (por los altavoces) que compraran chocolates y flores para sus seres queridos (tanto hombres como mujeres) durante el fin de semana.
Su inusual anuncio causó risa y buen humor en los pasajeros. Tal vez ella planeaba mostrar su amor a alguien; tal vez ella esperaba recibir una demostración de amor el fin de semana pasado.
De cualquier manera, mostró que para ella hay algo valioso acerca del amor y del amar. Tal vez el amor es un pegamento básico con el que podemos construir un «nosotros». ¿Podría el amor estar también implicado en la construcción de un «nosotros más amplio”? En lo personal, me siento realmente afortunada con tanto amor en mi vida.
¡Que viva el amor!











