La Unión Europea es una manifestación contemporánea de la fantasía de paz universal de Kant. Largamente condenada como quimérica, su visión se está haciendo realidad en Europa, cada vez más.
Steve Latham
Este proyecto de la imaginación es, por supuesto, frágil, siempre propenso a desintegrarse dentro de la guerra atávica, como en los Balcanes a finales del Siglo XX
La misma tendencia se vio en la crisis migratoria de hoy, que al parecer ha levantado de entre los muertos los espectros del fascismo y el racismo, en la hostilidad de odio hacia los refugiados de las guerras de Asia. Esto hace que el intento de una Europa unida más importante, lo cual ha sido la ambición de muchos líderes, a nivel político y militar, así como filosófico. En esa medida, se da la afirmación de Boris Johnson de que la UE se limita meramente a la continuación de lo que ya había intentado el Santo Imperio Romano de Carlomagno, el Imperio Francés de Napoleón y el Tercer Reich de Hitler, pero por medios pacíficos.
Pero es el aspecto “pacífico” lo que es crucialmente diferente.
Para asegurarse, en la práctica, la UE es un club de hombres ricos, diseñado para proteger los intereses del capital internacional, y garantizar un mercado unificado para la obtención de beneficios.
Pero un caso socialista progresivo se puede hacer para la UE: que es sólo a partir de una base política en todo el continente que puede resistir las intrusiones de un capitalismo globalizado.
Mientras tanto, los conservadores pueden dudar de la capacidad de Europa para sobrevivir siendo despojada de sus raíces religiosas, en la fe cristiana, dentro de este sistema de gobierno cada vez más secularizado.
Pero si votamos por la Unión Europea, entonces acabaremos votando por el sueño de Europa, incluso su irrealidad y no efectividad – pueblos que viven en paz en este continente afligido con demasiada historia. Y es esta historia la cual muchos hoy voluntariamente abandonan, e incluso olvidan: la historia de las dos guerras mundiales y el genocidio en masa, se inició en esta península en el mayor continente de Asia.
La UE está lejos de la intendencia internacional ideal que podemos desear; pero la izquierda tiene que conformarse con un programa de transición minimalista para Europa, optando por media rebanada de pan mejor que nada.
Como los socialistas tuvieron que hacer concesiones por un “socialismo realmente existente” en la URSS, al hacer recomendaciones, de igual forma hoy tenemos que trabajar dentro de la “Europa realmente existente” para el cambio político.
La alternativa es la creciente probabilidad de una guerra, la dislocación social ya que la crisis migratoria se profundiza, y el no tener ningún bastión defensivo que resista las depredaciones del capital.
La forma institucional probablemente continúe siendo la misma superpuesta y desordenada “estructura sin estructura” que poseemos en la actualidad.
Algunos arreglos incluirán a todas las naciones, otros permitirán cláusulas opcionales. La gobernabilidad del sistema resultante será ilógico e incoherente. En lugar de proceder de acuerdo con documentos de la fundación, basados en principios racionalistas, la UE va a encarnar la memoria histórica y la identidad.
Países, regiones y ciudades-estado, se cohesionan en una articulación flexible de soberanías diferenciales, desplazándose y deslizándose según las profundas contingencias de afecto e interés.
En este sentido, la UE se asemeja a una versión posmoderna y plural de la original multicultural y transnacional, del Santo Imperio Romano.
Al igual que la UE, una mezcla ruinosa y caótica , que sin embargo garantizó la estabilidad durante siglos.
(Traducido por: Natalia Cacabelos) – Fotos: Pixabay











