En Foco, Opinión

El otro, el mismo

Esta mañana desperté pensando en la mejor manera de morir. Lo había leído en los Pasajes de la guerra revolucionaria del Che, y él a la vez en un cuento de Jack London, su relato «Encender un fuego».  Hallado por mí hace un tiempo en una edición popular repartida en las estaciones de TransMilenio en Bogotá, con el slogan: Este es un “Libro al viento” es para que usted lo lea y para que lo lean muchos como usted…”

 

Armando Orozco Tovar

 

Entonces gracias al autor Jack London, pude descubrir donde reposaba la referencia que el comandante Guevara hace en su primer Pasaje: Alegría de Pío. Una verdadera crónica: Alegría de Pío es un lugar de la provincia de Oriente, municipio de Niquero, cerca de Cabo Cruz, donde fuimos sorprendidos el día 5 de diciembre de 1956 por las tropas de la dictadura…

En dramático escrito y en ese instante decisivo de su vida de joven aventurero, se transforma en Jack London, como lector, que fue en su lejano Buenos Aires de sus obras, por pertenecer al ceno de una familia aristocrática venida a menos económicamente, pero muy culta e ilustrada.

¿Hasta que punto lo influenciaron las narraciones del escritor de Oakland, que como a cualquier muchacho de su edad, inquieto y con un continente virgen a sus pies tentándolo a  descubrir?

Pienso que Guevara de la Serna cuando sale de su ciudad lleva en su mente encarnando el ideal de volverse el héroe de su propia vida y relatos, como le ocurrió  a Jack London,  hijo de una familia pobre norteamericana, el cual  muy joven se embarcó  por los mares del mundo en busca  de fortuna.

Estoy seguro, que los diarios del quien con el tiempo se convirtiera en el Che, le servirían luego para escribir sus crónicas, cuentos, y relatos de aventuras…

Novelas e inclusive poemas, que ya llevaba encaletados en sus bolsillos de peregrino dibujados con su letra menuda de médico, al reverso de las fórmulas, expedidas a los enfermos encontrados en el camino cuando en su motocicleta iba en  busca de destino.

Al inicio del relato de Jack London se lee cosas referidas al personaje de Encender el fuego: Su problema es que no tenía imaginación. Era rápido y perspicaz en las cosas de la vida, pero sólo en las cosas, no en sus significados… La descripción me hizo escribir al margen del texto: La imaginación poética es darle significados sorprendentes a las cosas descubiertas en la realidad… y dentro de nosotros mismos.

Y Guevara poseía dicha imaginación sobre manera, desarrollada por sus lecturas al igual que London desde niño. Dicha práctica los transforma en los propios héroes en la vida y relatos y sus existencias se hallaban forjados con voluntad de acero.

Además su carácter estaba fraguado en los sufrimientos espirituales y corporales, que se imponían con rigor …Setenta y cinco grados bajo cero y con los pies mojados un hombre no puede fallar en su primer intento de hacer fuego…Todo lo que un hombre debe hacer para estar bien es no perder la cabeza…

Y el joven Guevara la tenía bien puesta sobre sus hombros, aunque algunos que desde su mocedad lo conocían, a veces lo vieran alocado y sin futuro… Todo hombre que sea un verdadero hombre puede viajar solo… se leen en “Encender el fuego”…Y él se fue como un Jack London, a andar el mundo acompañado, pero solo con sus pensamientos.

Una idea loca le vino a la cabeza apenas vio al perro. Recordó la historia de un hombre atrapado en una tormenta de nieve que había matado a un venado y se había protegido dentro del cadáver salvándose… escribe Jack… Le dije a Faustino desde el suelo, escribe el Che en su inicial crónica “me fastidiaron” (pero más fuerte la palabra)…Quedé tendido; disparé un tiro un tiro hacia el monte siguiendo el mismo oscuro impulso del herido. Inmediatamente, me puse a pensar en la mejor manera de morir en ese minuto en que parecía todo perdido. Recordé un viejo cuento de Jack London donde el protagonista, apoyado en un tronco de árbol se dispone a acabar con dignidad su vida, al saberse condenado a muerte por congelación en las zonas heladas de Alaska…

Esta vez el aventurero es, “el otro, el mismo”, cuando se aprestaba terminar su periplo con la dignidad acostumbrada… pero no sobre la nieve de la cima del mundo…. sino en una  playa ardiente de Cuba, donde encendería el fuego de su hoguera…

London murió a los cuarenta años un año más tarde, que la edad del Che. Dejó una obra literaria extensa… Guevara un continente por redimir.

NOTA: A los 57 años del desembarco del Granma, 5 de diciembre de 1956.

(Fotos: Pixabay)

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