Europa, Globo, Reino Unido

La guerra contra la migración en la frontera entre la UE y Bielorrusia

Todas las autoridades implicadas siguen jugando con la vida de las personas y explotando la situación para sus propios beneficios políticos. Los Estados miembros de la UE siguen haciendo lo mismo que en otras rutas migratorias: siguen una política de cierre de fronteras y disuasión, sin importar los costes.

 

Alarm Phone

 

Desde agosto de 2021, Alarm Phone ha recibido numerosas llamadas de socorro desde la frontera entre Bielorrusia, Polonia y Lituania. En los medios de comunicación y en el discurso público, las personas que se desplazan son presentadas como una amenaza militar o como víctimas absolutas.

Sin embargo, cuando estamos en contacto con estas personas, somos testigos de algo diferente: Vemos a seres humanos que han decidido desplazarse por diversas razones. Vemos a personas que tratan de llegar a sus seres queridos, y a grupos de amigos que intentan llegar juntos a un lugar más seguro.

También vemos la angustia y la preocupación de sus familiares y amigos que ya han llegado a Alemania o a otros países de la UE al otro lado de la frontera. Estos familiares y amigos intentan ayudar a los desplazados, pero esto puede ser peligroso, ya que este tipo de apoyo está cada vez más penalizado. También vemos actos de solidaridad por parte de activistas de Polonia, Lituania y otros países que se ponen al lado de los que están en peligro.

Familiares, amigos y activistas aliados nos dicen que no aceptan esta opresión violenta de los desplazados por parte de los agentes estatales.

Este año, la negativa de la UE a permitir la entrada de personas y las operaciones sistemáticas de expulsión ya han causado demasiadas muertes en los bosques de las fronteras exteriores de la UE.

Los Estados miembros de la UE siguen haciendo lo mismo que en otras rutas migratorias: siguen una política de cierre de fronteras y disuasión, sin importar los costes. Polonia y Lituania han enviado fuerzas armadas a la región y han declarado la zona fronteriza como zona de emergencia, con una prohibición total de acceso incluso para periodistas y organizaciones humanitarias. Al mismo tiempo, Bielorrusia está jugando sucio, obligando a la gente a permanecer durante días o incluso semanas en las zonas boscosas sin posibilidad de volver a Minsk, y sin asistencia médica o de otro tipo.

Todas las autoridades implicadas siguen jugando con la vida de las personas y explotando la situación para sus propios beneficios políticos. Para nosotros está claro: no existe una crisis migratoria. La única crisis a la que asistimos es una crisis de solidaridad.

En los últimos días, la escalada de la situación ha recibido la atención internacional, de manera muy preocupante. Desde que las personas en movimiento comenzaron a utilizar la ruta de Bielorrusia, las narrativas inhumanas han dominado los debates públicos. Los principales medios de comunicación sugieren que Bielorrusia está utilizando a los migrantes como armas contra Europa, siguiendo el ejemplo de Erdogan. Movilizando el imaginario de una invasión masiva, los políticos de la UE hablan de guerra híbrida.

Rechazamos esta narrativa: los migrantes no son armas; la única amenaza emana de las reacciones racistas y violentas de la UE ante las llegadas. Las amenazas que presenciamos en este cínico espectáculo son ejercidas por el complejo militar-industrial y el régimen fronterizo de la UE que engloba.

La deshumanización de las personas que se desplazan y la calculada tergiversación de la situación alimentan el discurso público racista dentro y fuera de la UE. La guerra que vemos es la guerra de la UE contra la migración, una guerra que no sólo se libra a lo largo de la frontera entre Bielorrusia y la UE, sino también mucho más allá de Europa. A pesar de toda esta violencia, vemos cómo las personas que se desplazan crean nuevas rutas migratorias. A través de sus movimientos desobedientes, reclaman activamente su derecho a desplazarse.

Nos solidarizamos con ellos y seguiremos haciendo todo lo posible para apoyarlos durante sus viajes. Seguiremos luchando por corredores de solidaridad que rompan las alambradas y los muros fronterizos de Europa.

Artículo publicado en Alarm Phone.

(Fotos: Pixabay)

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