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Tu no quieres ir a donde yo voy

Los cuatro hijos de Juning tuvieron que quedarse en la isla de Bantayan, en Filipinas, cuando la familia que la contrataba como empleada doméstica se trasladó por primera vez de Manila a Hong Kong.

 

Sean Sheehan

 

La hija de la familia, Caroline, nació allí en 1976 y cuando la familia se trasladó a Londres, Juning se fue con ellos. Permaneció trabajando para ellos durante los siguientes 22 años.

Este es el contexto de «Someone else’s mother», un reconocimiento por parte de la hija Caroline de la separación forzada de su niñera de sus hijos.

Caroline no juzga la elección de sus padres de emplear a Juning, ya que ve su decisión «en el contexto de las generaciones anteriores».

Describe brevemente su origen de clase privilegiada, que no sentían la necesidad de cuestionar. Cuando Caroline tenía 15 años, llegó a casa un día y encontró a Juning hablando con su hijo menor, Roy, un joven marino mercante cuyo barco había atracado en Londres.

Fue, dice Caroline, un momento incómodo para ella, al darse cuenta de que su querida niñera tenía su propia familia a la que sólo veía ocasionalmente. Doce años después, Caroline comienza a hablar con Juning sobre su vida y se plantan las semillas de «Someone else’s mother» (La madre de otro).

Caroline es ahora fotógrafa y su libro comienza con fotos familiares que muestran a Juning con sus empleadores.

A medida que se desarrolla la historia de su vida, las fotos se centran en Filipinas y en 2018 Caroline va allí por tercera vez, pero ahora con sus propios dos hijos. Conoce a Roly, el hijo mayor de Juning (nacido en 1964) que vive en una granja avícola, que su madre compró para él y su familia en los años 80.

Las entrevistas con Roly, sus hermanos Roy (que trabaja en un crucero en el Caribe) y Roel (que trabaja en un barco de procesamiento de pescado frente a la costa de Alaska) y su hermana Erma (enfermera geriátrica en Manila) son un triste testimonio del dolor de la migración involuntaria.

Juning se jubiló y regresó a Bantayan, pero se arrepintió de haber dejado Londres, al darse cuenta de que sus hijos no pueden estar tan cerca de ella como desearía.

Se siente alejada de aspectos de la cultura filipina y echa de menos el valor del anonimato que supone vivir en una gran ciudad.

La migración y la separación se entretejen en la vida filipina. Cada día, 5.000 filipinos abandonan su país en busca de empleo en el extranjero: Roly y su mujer acogen a dos niñas cuya madre vive y trabaja en Corea y dos de sus propios hijos trabajan en el extranjero.

Roly tenía siete años cuando su madre le dejó: «Me sentía muy solo. Buscaba sus cuidados por todas partes».

Recuerda una ocasión en la que llegó la hora de que Juning se marchara tras una de sus visitas a Bantayan.

Su hermana Erma le gritó cuando se despedían: «¡Quiero ir contigo!», y corrió hacia su madre. Juning le contestó a gritos: «No, no quieres ir donde yo voy».

«Someone else’s mother», de Caroline Irby, está publicado por Schilt Publishing.

(Traducido por Monica del Pilar Uribe) – Fotos suministradas por la editorial)

 

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