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Indígena, médica y salvadora de su comunidad

Desde diciembre de 2019 y en los parajes más intrincados del chaco de la provincia de Salta, en el norte argentino, se dedica a salvar vidas de niños de su comunidad con fuertes problemas de desnutrición, causa por la que han muerto muchos.

 

Lo que hace y sabe ahora lo aprendió en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), donde se graduó hace 11 años.

Se llama Tujuayliya Gea Zamora, que en lengua wichí significa ‘la que vence’, pero todos le dicen Tujuay a esta médica argentina, única de su pueblo originario graduada de esa profesión en Cuba, su escuela de vida.

Nacida en 1986, fue criada en Santa Victoria Este, un pueblito salteño en el límite con Bolivia y Paraguay, donde predominan las etnias indígenas wichis, pero también los quechuas, chorotes o tapietes. A sus 17 años Tujuay emprendió la aventura de ir a estudiar a Cuba y hoy, de regreso a su tierra, encabeza un Programa de fortalecimiento de la Atención Primaria de la Salud en la localidad de Salta. Dicho programa busca reforzar la articulación entre el sistema hospitalario de la zona y las familias.

En estos tiempos de Covid-19, más allá de la situación sanitaria, trabaja con los niños que padecen desnutrición.

En entrevista con Prensa Latina, Tujuay, una de los varios galenos argentinos graduados en Cuba, cuenta parte de lo vivido en un país que ama.

¿Qué significó para usted estudiar medicina en Cuba?

Significó muchas cosas en lo personal, cambió mi vida y mis proyectos a partir de que recibí la noticia de aquella beca. Desde lo histórico, también significó mucho, pues soy de un pueblo indígena, que nunca había tenido una médica graduada.

Fue un momento histórico para mi gente. También lo fue para mí por poder conocer la realidad de Latinoamérica a través de la convivencia en la ELAM. Comprendí y entendí lo que significa Revolución, a cada uno de quienes estuvieron allí conmigo desde América Latina, desde África, y significó dar forma a las proyecciones de mi vida.

Vengo de una familia de militancia social y a través del ejemplo de mis padres y de Cuba, que vi y viví, me formé en la concepción de ayudar y servir al otro. Vivir en una Revolución te hace entender por qué y para qué ayudamos a los demás. Cuba fue mi gran escuela de vida y es lo que todavía me sostiene aquí en cada misión y tarea que hago cuando trato de mejorar la salud de los demás y de que exista mayor y mejor acceso a ella.

¿Qué opina de la medicina privada?

Ojalá todo el mundo pudiera acceder a una salud pública de calidad y que no existiera la medicina privada. Que los estados dispusieran todo para su acceso libre. De algún modo vengo transitando en espacios donde hablamos de la interculturalidad de la salud. Debemos pensar que esto no es un concepto fijo, sino procesos dinámicos.

Es necesario que podamos reconceptualizar todas estas cosas y además de una salud accesible, ir construyendo salud para todos y todas.

¿Cómo ha sido volver a trabajar en las comunidades del chaco salteño y estar ahí en la pelea contra el Covid-19?

Fue muy impactante. Se viven situaciones que son cuestiones estructurales históricas aún sin superar.

Fui a trabajar allá en el marco de una emergencia socio-sanitaria ante la muerte de niños indígenas por desnutrición y enfermedades derivadas que eran prevenibles (uno de cada cinco infantes presenta este problema en Santa Victoria Este). Por la forma en que está estructurado el sistema sanitario, de alguna forma y pese a estar en medio de la pandemia, el trabajo más duro fue salvar la vida y acompañar a esos niños.

Se habla mucho, pero en el territorio la política pública sanitaria tiene una mirada más centralista y, la verdad, ha sido una batalla.

Durante el Covid también muchas familias han perdido su acceso a un trabajo seguro, lo cual repercute aún más en el estado nutricional de sus niños.

Para mí es un gran aprendizaje, entender un poco todas las dimensiones de la salud. Volver al chaco salteño fue otra escuela en mi vida, sigo aprendiendo. Es un proceso que apenas comienza.

¿Qué mensaje puede enviarle a esa Cuba donde usted estudió y en especial a los médicos cubanos que durante la pandemia se desplegaron por el mundo para salvar vidas?

Mi mensaje es de agradecimiento total. Amo profundamente al pueblo cubano y a los referentes de su Revolución. A los médicos, les mando un mensaje de fortaleza con el cual puedan sentir el calor de todos los que estamos agradecidos con ese país.

Sabemos la calidad profesional y humana de cada uno de sus galenos que trabajan cada día combatiendo la pandemia dentro y fuera de Cuba. (PL)

(Fotos: Pixabay)

 

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